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07/04/2020 11:01 CEST | Actualizado 07/04/2020 11:01 CEST

Tiempos difíciles para el paciente de cáncer por la llegada del Covid-19

Afortunadamente vivimos en un mundo hiperconectado que nos permite estar cerca incluso desde la distancia.

KatarzynaBialasiewicz via Getty Images
Una paciente oncológica en su casa. 

Este año celebramos el Día Mundial de la Salud con una situación compleja, fuera de lo normal, provocada por la enfermedad del coronavirus llamado Covid-19. 

Aunque no han caído en el olvido los pacientes de cáncer por parte de los especialistas que siguen sus casos, lo cierto es que para evitar su paso por hospitales y centros sanitarios (sin otro objetivo que evitar su infección por coronavirus) se han espaciado sus tratamientos. Consultas, revisiones y ciertos seguimientos se están llevando a cabo por la vía telemática. Y las visitas y cirugías que no se pueden aplazar se están llevando a cabo con el máximo cuidado.

Si ya de por sí el cáncer no es un proceso fácil de asimilar desde el punto de vista psicológico ni para el paciente ni para quienes le acompañan, aún es más difícil si le sumamos la crisis sanitaria en la que todos estamos inmersos. Sobre todo para aquellos que acaban de empezar sus terapias. No podemos olvidar que en 2020 los nuevos casos oncológicos aumentarán un 18,4% con respecto a 2015, según apunta el informe Las cifras del cáncer en España 2020, publicado recientemente por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). 

Un buen número de personas que deben saber que no están solas, aunque los tiempos y las circunstancias no les hayan sido propicios. Que tienen a su lado a multitud de especialistas y profesionales dedicados en cuerpo y alma a resolver sus casos concretos, aunque las fórmulas sean diferentes a las empleadas habitualmente. 

Afortunadamente vivimos en un mundo hiperconectado que nos permite estar cerca incluso desde la distancia.

Por ejemplo, utilizando servicios de entrega de medicamentos orales a domicilio; pautando rutinas de administración de quimioterapia y radioterapia más espaciadas en el tiempo (aunque no por ello menos eficaces); priorizando las operaciones quirúrgicas oncológicas más urgentes; o empleando herramientas diagnósticas y terapéuticas que permitan al paciente quedarse en casa el máximo tiempo posible.

En aquellos casos en los que ya se han extraído muestras de un tumor se abre la posibilidad de realizar perfiles moleculares para conocer al detalle su información genética. Laboratorios como el nuestro son capaces de determinar con una pequeña porción de esa muestra cuál será el tratamiento más eficaz para el paciente y enviar los resultados de manera telemática a oncólogos y patólogos para evitar desplazamientos innecesarios. Los especialistas cuentan también con plataformas online muy útiles que les conectan en red con otros colegas de profesión de todo el mundo, con los que pueden consultar dudas sobre casos concretos sin moverse de su consulta.

Sabemos que no son tiempos fáciles para nuestros pacientes de cáncer, que el miedo y la congoja puede estar apoderándose de ellos. Desde aquí me gustaría decirles a todos ellos que no están solos, que somos muchos los que estamos acompañándoles en su camino hacia la recuperación y para atenderles cuando surja cualquier tipo de duda sobre su enfermedad. Afortunadamente vivimos en un mundo hiperconectado que nos permite estar cerca incluso desde la distancia, y que nos está ayudando a seguir adelante con cada caso minimizando los riesgos de contagio de un virus que, con prudencia, pronto controlaremos.