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22/12/2020 15:13 CET | Actualizado 22/12/2020 15:13 CET

Tres razones para seguir investigando contra la covid-19

Por desgracia, ni siquiera la llegada de las vacunas solucionará la pandemia de un día para otro.

Jevtic via Getty Images

Una mañana más, camino feliz el kilómetro que separa nuestra casa de la escuela de mi hijo. Tras quince años en Alemania, he vuelto a mi querida Barcelona y puedo disfrutar de 5.000 pasos que la vida me regala en compañía de Pol, ese niño que cada día lo es menos pero que, cuando sus amigos no nos miran, todavía me coge de la mano y me cuenta sus secretos. Recorremos las calles, las mismas que yo hice mías 30 años antes, explorando cada rincón. Pero Pol no es como yo entonces, él tiene que llevar mascarilla, cada día, y sabe que un familiar suyo ha muerto debido al coronavirus.

Quiero volver a disfrutar con mi hijo de esos 5.000 pasos de felicidad sin ese objeto que nos tapa nariz y boca, pero sé que no podemos hacerlo, todavía. 

Y es que el coronavirus hace meses que ha puesto en alerta al mundo entero. Según la organización Mundial de la Salud (OMS), el número de casos confirmados de personas infectadas por coronavirus a nivel mundial asciende ya a más de 75 millones de personas, más de 1,7 millones solamente en España. Con cada gesto que los ciudadanos estamos realizando a diario (utilizar mascarilla, lavarnos las manos, mantener el distanciamiento social, etc.), estamos colaborando de forma sustancial, a un bien común: intentar frenar el avance del SARS-CoV-2. Sin embargo, pese a todos los sacrificios personales que los ciudadanos estamos, éstos no son suficientes. Todavía más: por desgracia, ni siquiera la llegada de las vacunas solucionará la pandemia de un día para otro. 

Aparte de las vacunas, necesitamos nuevos medicamentos y terapias que sean eficaces para las personas que ya se han infectado

La carrera para conseguir una vacuna que aporte inmunidad contra el SARS-CoV-2 ha demostrado que la investigación y el desarrollo de soluciones a problemas de salud puede acelerarse cuando trabajamos juntos e invertimos los recursos necesarios. Sin embargo, una vez más, las vacunas contra la covid-19 probablemente no proporcionarán, por sí solas, todas las herramientas necesarias para conseguir que el SARS-CoV-2 deje de marcar en un futuro próximo la vida de muchísimas personas. Tal y como también apuntaba la OMS, una solución duradera para controlar a este virus deberá pasar por una combinación de medidas, diagnósticos y nuevos tratamientos para los pacientes

En otras palabras, aparte de las vacunas, necesitamos nuevos medicamentos y terapias que sean eficaces para las personas que ya se han infectado y sufren la covid-19, para que no desarrollen cuadros clínicos graves y para evitar que sufran secuelas. 

La segunda razón para seguir investigando contra la covid-19 es que todo el conocimiento que se está generando nos puede ayudar a prevenir y afrontar con muchas más garantías no solamente ésta, sino también futuras pandemias.  Ampliando lo que sabemos sobre la llegada y expansión del virus entre los humanos, el mecanismo de acción del SARS-CoV-2 sobre nuestros órganos y la respuesta a medidas y terapias, estamos invirtiendo en nuestro futuro. Es importante no olvidar que hemos avanzado muchísimo en nuestra comprensión del virus causante del covid-19 y sus efectos, pero que quedan muchas preguntas por responder, por ejemplo: la duración de la inmunidad natural e inducida, por qué hay personas que reaccionan de forma tan distinta ante el SARS-CoV-2, o cómo afectarán nuevas mutaciones del virus a su velocidad de transmisión.

No podemos recurrir a los científicos solamente cuando tenemos un problema

La tercera razón que esgrimo aquí para seguir investigando tiene que ver con los propios científicos: no podemos recurrir a ellos solamente cuando tenemos un problema. Es necesario recordar que buena parte de los tratamientos de que disponemos ahora mismo contra muchos virus, pero también contra bacterias que provocan millones de muertes al año, se basan en el trabajo de décadas de investigación.

Todas estas razones se pueden resumir, para mí, en ese paseo de felicidad que les comentaba al principio: quiero volver a caminar esos 5.000 pasos que separan mi casa de la escuela de mi hijo, sin mascarilla, explorando cada rincón, disfrutando de cada paseo. Sé que no será ni hoy, ni mañana, pero sé que hay que seguir investigando para acercarnos, un poco más, hacia ese día.

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