Tres trucos para optimizar la eficacia de las mascarillas que te llegarán por WhatsApp y que NO funcionan

Olvídate del salvaslip.

Las mascarillas son obligatorias en estado de alarma y lo seguirán siendo cuando llegue la nueva normalidad. El Real Decreto que regula su uso recomienda las mascarillas higiénicas y quirúrgicas para el grueso de la población mayor de seis años, tanto en espacios públicos cerrados como en espacios abiertos en los que no se pueda mantener la distancia de seguridad de dos metros.

El problema, según algunos, es que estas mascarillas protegen a los demás de posibles contagios y no a uno mismo —para eso están las FFP2—, de ahí que desde que se estableció esta norma no paren de circular trucos por WhatsApp para optimizar la eficacia de estos sistemas de protección.

La mayoría no funciona e incluso algunos son contraproducentes. Aquí van tres que NO te puedes creer:

Un salvaslip para protegerte también a ti

Dicen que este truco convierte una mascarilla quirúrgica (la que se vende en farmacias y parafarmacias) en una mascarilla FFP2. Consiste en pegar un salvaslip en la parte interior para reforzar su eficacia y que quien la lleve esté protegido frente a agentes externos. Es mentira y además contraproducente.

Este supuesto truco no sólo no protege sino que también anula la función de la mascarilla, según explicó Irene Suárez, miembro del departamento de Servicios Técnicos del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, a la revista Redacción Médica. El salvaslip “no deja pasar el aire” por lo que acaba saliendo sin filtrar (potencialmente contaminado) por los extremos de la mascarilla.

El salvaslip anula la función real de la mascarilla quirúrgica (proteger al resto) y no ofrece tampoco protección a uno mismo. Además, su uso también es contraproducente para la piel ya que el pegamento puede provocar “irritaciones y daños al contacto con la cara”.

Darle la vuelta para ir protegido

Si las personas enfermas deben llevar la parte azul hacia fuera para no contagiar, las personas sanas deberían llevarla hacia dentro para no contagiarse. NO. Nada más lejos de la realidad.

La parte azul (externa) es una capa impermeable y la blanca (interna) retiene la humedad. “Ponerla hacia fuera NO es buena idea porque puede retener la humedad externa en lugar de tener la misión impermeable de la capa azul”, asegura la farmacéutica Boticaria García. De esta manera la mascarilla puede absorber, en lugar de repeler, gotículas con virus presentes en el ambiente.

A esto se une un problema extra, ya que las mascarillas no se ajustarían bien a la cara, y dejaríamos un hueco mayor por donde puedan pasar esas gotículas potencialmente contaminadas.

Ponerse dos mascarillas para proteger y protegerse

Una con la capa impermeable hacia fuera para proteger y otra con la capa impermeable hacia dentro para protegerse. A priori el razonamiento tiene lógica, pero lo cierto es que no tiene ninguna validez. Es otro bulo más de los que circulan por WhatsApp.

Aunque pongamos varias mascarillas quirúrgicas superpuestas, nunca se van a convertir en una mascarilla filtrante, FFP2 o FFP3, que proteja a quien la lleve de contagios.

El motivo tiene que ver conla estructura de las mascarillas quirúrgicas, ya que éstas no tienen filtros de micropartículas que impidan la circulación del virus de fuera hacia dentro como sí tienen las otras. De ahí que sea imposible conseguir ese efecto.

“No están hechas para filtrar de fuera hacia adentro y no lo van a hacer así las pongamos del derecho, del revés o haciendo el pinopuente”, advierte Boticaria García. “Tampoco poniendo dos, una en cada sentido. No olvidemos que están diseñadas para ajustar bien a la cara y los experimentos pueden alterar esta función”.

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