POLÍTICA
21/10/2021 11:39 CEST

Vallas con su cara y su nombre: Vox acosa a un diputado para que rechace la cooficialidad del bable

El resto de fuerzas políticas condena el "señalamiento" y el "inaceptable discurso del odio" de Vox contra Adrián Pumares.

Jorge Peteiro/Europa Press via Getty Images
Miles de personas se manifiestan en Oviedo por la cooficialidad del asturiano, el 16 de octubre de 2021.

Vox ha cruzado una línea roja más en su hostigamiento a quienes no piensan como ellos. Esta vez, su víctima es Adrián Pumares, secretario general y portavoz de Foro Asturias, de cuyo voto depende que salga adelante una propuesta de PSOE, Podemos e IU para hacer cooficial la lengua asturiana.

La campaña de acoso incluye el reparto de pegatinas con su rostro y la palabra “vendido” y la instalación de varias vallas publicitarias en diferentes carreteras del Principado con la cara y el nombre del diputado, una equis roja en su boca y el lema “Los progres quieren imponer a un millón de asturianos una lengua que no es la suya. Cooficialidad no”. Lo firma Vox, arriba a la derecha

El debate sobre la reforma estatutaria enciende las calles y el Parlamento de Asturias desde hace semanas, pero todo el arco parlamentario (salvo Vox, claro) se ha puesto de acuerdo para condenar este acoso y apoyar a Pumares. Su partido, Foro Asturias, aprobó por unanimidad una declaración en la que manifiesta “su unánime y absoluto rechazo a la campaña de acoso y señalamiento político, valiéndose de un inaceptable discurso del odio y de la intolerancia”, contra Pumares.

El presidente del Principado, Adrián Barbón (PSOE), que en su programa electoral ya llevaba este impulso de la lengua asturiana, fue también de los primeros en condenar las acciones de la ultraderecha. “Defendamos la Democracia y la Libertad, siempre”, pidió en Twitter.

Trasladar el acoso “a la calle”

En el pleno de este miércoles, Barbón pidió al portavoz de Vox en el Parlamento asturiano, Ignacio Blanco, que retirara esta campaña de “acoso y señalamiento” contra Pumares. “Le pido que se arrepienta. Igual que yo condené el acoso que sufrió Rocío Monasterio en su casa en Ponga, le pido que hoy haga lo mismo con la campaña de su partido contra un miembro del Parlamento”, esgrimió el presidente. 

Blanco no sólo no accedió a rectificar, sino que justificó su acoso. “Todos los que estamos aquí hemos decidido hacer de la política nuestra profesión. ¿Por qué tienen miedo de que se trasladen las posiciones que mantenemos aquí dentro a la calle?”, lanzó el líder de Vox.

En declaraciones a El País, Adrián Pumares sostiene que lo que pretende Vox con este señalamiento es “o forzar un cambio en mis posiciones o que alguien en la calle me increpe por ellas”. El portavoz de Foro Asturias no ha anunciado aún su voto sobre la reforma que quiere impulsar la izquierda en el Principado, pero defiende “darle más importancia” a la lengua sin que haya “imposición”. 

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