No se pueden dar pasos atrás en los derechos y las libertades de todos. Esos comentarios (de Vox) casan más con la España en blanco y negro que quedó atrás hace mucho tiempo.
|
Miles de participantes en una manifestación del Orgullo en Madrid
Miles de participantes en una manifestación del Orgullo en Madrid
SOPA Images via Getty Images

El pasado miércoles, en la Asamblea de Madrid, la diputada de Vox Alicia Rubio recomendó al representante de Más Madrid Eduardo Rubiño que se cuide “mucho” durante el Orgullo. Entiendo que esa sugerencia iba dirigida a los cientos de miles de madrileños y turistas que participarán en las fiestas.

“Yo le recomiendo, porque realmente yo al señor Rubiño aunque él a mí me odia yo no le odio, que por favor se cuide en el Orgullo. Cuídense, cuídense durante todas las fiestas del Orgullo, ¿De acuerdo? Pues por que sí, para que ustedes se cuiden. No es nada malo, ¿no?”, fueron las palabras de la diputada de Vox, que provocaron la risa cómplice de un compañero de bancada. No me consta que el partido de Santiago Abascal la haya desautorizado.

No conozco personalmente a Rubiño ni comparto la mayoría de sus opiniones. De hecho, no coincido ni con la totalidad de su réplica en ese pleno. Pero sí con esto que le dijo a Rubio: “Me parece muy grave que se sobrevuele con el estigma en base a la salud sexual, porque es a lo que usted se estaba refiriendo y lo sabe perfectamente”.

“Este año sí que iré al Orgullo. Mientras haya dirigentes políticos como Alicia Rubio haciendo ese tipo de comentarios, seguirá siendo necesario salir a la calle para reivindicar respeto y libertad”

No solo es que lo dicho por la diputada de Vox sea de mal gusto, que también. Es peor, como Rubiño advirtió a la Cámara. “Que se sobrevuele con el estigma en base a la salud sexual”. Y denunciarlo tendría que ser una obligación moral por encima de colores políticos e ideologías. No se pueden dar pasos atrás en los derechos y las libertades de todos. Esos comentarios casan más con la España en blanco y negro que quedó atrás hace mucho tiempo.

Reconozco que pocas veces he participado en el Orgullo Gay de Madrid. Comparto el ámbito reivindicativo y aperturista de la fiesta aunque rechazo algunas proclamas de sus organizadores. La importancia económica y como marca para la ciudad están fuera de toda duda. Pero normalmente aprovecho esa semana, en la que el centro de la capital se pone de bote en bote, para escaparme a mi tierra, a Málaga.

Este año sí que iré al Orgullo. Mientras haya dirigentes políticos como Alicia Rubio haciendo ese tipo de comentarios, seguirá siendo necesario salir a la calle para reivindicar respeto y libertad. Más, cuando las agresiones al colectivo en vez de cesar, aumentan. Somos muchos, muchísimos más, los que creemos en una España abierta y transversal.