¿Cómo está ayudando Irán a Rusia en Ucrania?

¿Cómo está ayudando Irán a Rusia en Ucrania?

Moscú busca un suministro amistoso de armamento para una guerra enquistada y desgastadora. Una señal de desesperación que tiene otras ramificaciones. 

Vladimir Putin pasea con Brahim Raisi en Teherán, durante una visita oficial, el pasado 19 de julio.
Vladimir Putin pasea con Brahim Raisi en Teherán, durante una visita oficial, el pasado 19 de julio.Anadolu Agency via Getty Images

Primero fue no, pero luego fue sí, aunque esto no es lo que parece, vinieron a decir. Las autoridades de Irán han vendido nuevo armamento a Rusia pero tratan de precisar que fue antes de la invasión de Ucrania, hace casi un año, y que quién iba a saber. Lo adelantaron las Inteligencias de Estados Unidos y de Reino Unido y se ha confirmado, que Moscú anda buscando un suministro amistoso de municiones, misiles, drones y otras armas necesarias para continuar su guerra, porque se ha enquistado, porque se ha torcido y se está comiendo sus arsenales y sus reservas. 

Esta misma semana, los cancilleres de Rusia e Irán, Sergei Lavrov y Hossein Amir-Abdollahiam, tenían que haberse visto en Moscú para un "intercambio de puntos de vista en temas internacionales y regionales", como informó el Kremlin, pero el encuentro se anuló por razones que no han trascendido y se anuló hasta nueva orden. Las armas hubieran estado en la agenda, con práctica seguridad, dice Washington. Los que sí han cogido las maletas han sido la subsecretaria de Estado de Estados Unidos, Wendy Sherman, y el subsecretario de Defensa para Política, Colin Kahl, que han acudido a Ucrania con una delegación de su país, y en ella han apuntado en esta línea, con insistencia: Rusia se está quedando sin opciones de ataque de largo alcance, sobre todo, y está recurriendo a Irán y, también, a Corea del Norte. “Hablando con franqueza, es una señal de la desesperación de Rusia, dijo Kahl.

Pyongyang ha negado estas informaciones de Occidente, sin más explicaciones, y Teherán también dijo que no había entregado a Moscú drones de combate y reconocimiento, en particular el UAV (o vehículo aéreo no tripulado) kamikaze Shahed-136, que tienen un alcance de más de 2.000 kilómetros y pueden volar de forma autónoma. Pero ante las imágenes captadas por particulares en Ucrania y los restos encontrados, el régimen de los ayatolás ha acabado confesando que envió un pequeño número de estos drones a Rusia, antes de que comenzara la "operación militar especial", el 24 de febrero de 2021. 

Ucrania y sus socios occidentales han cuestionado esa precisión, como también lo han hecho expertos independientes como los del Instituto Hudson de EEUU, y denuncian que ha habido entregas "regulares" de cientos de drones desde que comenzó la invasión, ya en tiempo de guerra. El Kremlin, han dicho, también está instalando sus propias instalaciones para producir drones iraníes dentro de las fronteras rusas y se han detectado movimientos de formadores iraníes que se han desplazado a suelo ruso para explicar a los rusos cómo funcionan. Medios como The New York Times tienen fuentes que dicen que han llegado entrenadores de la Guardia Revoloucionaria incluso a Crimea, una península ucraniana anexionada por Moscú en 2014.

Miembros de la comunidad iraní en Ucrania se manifiestan en Kiev, el pasado 28 de octubre, contra la venta de armamento a Rusia.
Miembros de la comunidad iraní en Ucrania se manifiestan en Kiev, el pasado 28 de octubre, contra la venta de armamento a Rusia.AFP via Getty Images

En las últimas semanas, los drones iraníes se han convertido en un arma importante para Rusia, que los ha utilizado como parte de los amplios ataques en toda Ucrania contra la infraestructura eléctrica y otros objetivos civiles, especialmente antes de la Navidad. 

Anne Claessen, colaboradora del Real Instituto Superior de Defensa belga, explica que "el despliegue de entrenadores iraníes parece coincidir con el aumento del uso de drones en Ucrania e indica una participación más profunda de Irán en la guerra". Según sus datos, hay evidencias "físicas y satelitales" de estos movimientos, concretadas en "numerosos informes" sobre el empleo de drones. Sin embargo, cuando se le pregunta si hay algo más, como esa munición de largo alcance que deja caer EEUU, responde que hay noticia de que "Moscú ha presionado a Teherán para que le proporcione misiles balísticos, aunque no hay evidencia de que Irán haya cumplido" con eso. También "se ha especulado con que Moscú recompensará a Teherán por su respaldo protegiendo a Irán de la acción internacional" sobre su programa nuclear, revitalizado después de que el expresidente de EEUU, Donald Trump, se saliera en 2018. Esto es, que le enviará también por su parte armas o componentes, pero "no se puede confirmar a ciencia cierta" que así sea. 

¿Qué saca Teherán?

La agencia de noticias semioficial Tasnim de Irán informó el domingo pasado, citando a un diputado iraní, que Teherán pronto recibiría una serie de cazas Sukhoi Su-35 de fabricación rusa, así como nuevos sistemas de defensa, misiles y helicópteros. Sin embargo, Claessen apunta a que la colaboración de los dos países es buena desde hace años y estos intercambios o ventas pueden estar "dentro de sus relaciones habituales". 

“En términos de aeronaves, creo que deberíamos esperar que Irán y Rusia profundicen su relación nuevamente, porque Rusia dependerá cada vez más de la asistencia de otras naciones para obtener las armas que les faltan”, insistió el norteamericano Kahl el lunes, en su estancia en Kiev. Washington está examinando las capacidades de producción de misiles de Moscú por esta ayuda y pondrá sanciones si es necesario, añadió su colega Sherman.

John Kirby, que coordina el Consejo de Seguridad Nacional norteamericano, también remarca en sus últimas intervenciones que se ha transformado la habitual amistad entre los dos países en "una asociación de defensa a gran escala", con apoyo que "está fluyendo en ambos sentidos", a un nivel técnico y militar "sin precedentes". No se atreve tampoco a hablar de misiles, no, pero sí de "cientos" de drones y "docenas de técnicos" en suelo ruso o suelo ocupado ucraniano. Abre la puerta a que Rusia obtenga una mejor "defensa antiaérea", todo lo más. Mientras que James Cleverly, el ministro de Exteriores de Reino Unido, habla de "sórdidos encuentros" bilaterales, de la necesidad de "seguir desenmascarando esta alianza desesperada" y de pedir cuentas a Irán por lo que hace.

La CNN va más lejos y ha publicado que Rusia ha prometido a Irán "reforzar su programa nuclear", que ha ido implementando tras la ruptura del acuerdo por parte de EEUU, porque ya sentía que no le vinculaba tampoco. Dicho acuerdo, logrado en 2015 y considerado uno de los mayores logros de la diplomacia en décadas, estaba intentando renovarse ahora que está en la Casa Blanca Joe Biden, pero la guerra ucraniana, la ruptura de Occidente con Rusia, las presiones de Israel para que no llegue a buen puerto, las elecciones norteamericanas de mitad de mandato, las protestas contra el régimen iraní y sus violaciones de derechos y libertades y, ahora, el envío de armas, lo ha bloqueado por completo. 

La cadena norteamericana indica que Irán ha pedido a Moscú ayuda para comprar "materiales nucleares adicionales" y para "la fabricación de combustible nuclear", con el que alimentar sus reactores y acortar, potencialmente, el tiempo de lograr una bomba atómica. Pero una cosa es pedir y otra, lograr. La experta belga, por ejemplo, recuerda que "la respuesta de Rusia ante esa reclamación no se conoce y, además, Moscú siempre había sido partidario del acuerdo que fiscalice las actividades nucleares de Irán y se opone a que tenga armas atómicas". Las guerras, admite, "cambian muchas cosas previas", pero no cree que hasta ese punto. "Hay que verlo con preocupación pero con prudencia", zanja. 

De hecho, el director del Departamento de no proliferación y control de armas del Ministerio de Exteriores ruso, Vladímir Yermakov, salió al paso de la información y la negó. Acusó a la CNN de hacer campaña occidental y señaló que "la cooperación ruso-iraní en materia de energía nuclear con fines pacíficos no es un secreto". "Se está desarrollando de forma constante, transparente y en pleno cumplimiento de las obligaciones de no proliferación", zanjó.

"La prioridad de esta relación viene de Rusia, para reponer sus reservas gastadas", insiste la experta. El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), basado en EEUU, ha informado de que las fuerzas rusas han agotado en gran parte su arsenal de armas de alta precisión y es probable que tengan dificultades para mantener el ritmo de campaña militar contra las infraestructuras críticas ucranianas, de ahí que hayan frenado tras la andanada de diciembre. Un representante de la Dirección de Inteligencia ucraniana declaró a la revista The Economist que las fuerzas rusas han utilizado más del 80% de sus misiles modernos y que apenas les quedan 120 misiles Iskander.

Un dron vuela por el cielo de Kiev durante un ataque ruso, el pasado 17 de octubre.
Un dron vuela por el cielo de Kiev durante un ataque ruso, el pasado 17 de octubre.AFP via Getty Images

Una intensa relación

Irán y Rusia se llevan, por más que sean muy diferentes por historia o intereses y hasta rivalicen en materias como la energía. Incluso tienen un pasado común, y no precisamente amigable, por la opresión que muchos iraníes recuerdan haber sufrido del Imperio ruso y la Unión Soviética. Las une, sobre todo, el rechazo a Occidente. Contrarrestar la influencia estadounidense, sobre todo. 

Desde que lanzó su invasión de Ucrania, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha hecho cinco viajes al extranjero, todos a países limítrofes, del entorno postsoviético en el que aún tiene una enorme influencia, excepto su salida a Teherán, el pasado 19 de julio. Para unos, fue un gesto de fuerza con un aliado importante. Para otros, justo lo contrario, la demostración de que se le abren muy pocas puertas ya al mandatario ruso. 

Putin y Ebrahim Raisi, el presidente de Irán, lideran las naciones más sancionadas del mundo, seguidas por Siria, Bielorrusia y Venezuela, que también tienen regímenes cuestionados y criticados por Occidente. El suyo es el acercamiento de los resentidos. Claessen se basa en esto para poner en contexto esa ayuda militar ahora tan llamativa. "Son aliados estratégicos y fuertes, pero no se van a dar carta blanca unos a otros y viceversa. Ahora les conviene, pero puede que en otro momento o materia no sea así. Hay intereses que los dos quieren preservar. Hay cuestiones regionales, como la de Siria, en la que chocan, y mercados como el petrolero donde son rivales". 

Durante su visita a Irán, Putin prometió ampliar la cooperación económica y firmó un contrato para invertir en yacimientos de petróleo y gas iraníes. Y luego hay informaciones de apoyo en seguridad, importante ahora que las calles están llenas de ciudadanos iraníes reclamando libertades, a raíz del asesinato de Mahsa Amini por llevar mal puesto el velo. "En eso, puede dar asesoramiento y medios, pero no más. En lo económico, se pisan.