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21/05/2014 07:51 CEST | Actualizado 20/07/2014 11:12 CEST

Yo no votaré pero tú sí puedes hacerlo

No podré votar en las elecciones del 25 de mayo. Y, como yo, tampoco podrán algunos de los 1.724.390 españoles en el extranjero. Es muy posible que no se trate de una conspiración bipartidista para fomentar la abstención pero déjame pedirte tu voto, por todos los que no podemos votar.

"Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal." - Artículo 23 de la Constitución Española de 1978.

El problema no es el derecho al voto que me otorga la Constitución Española. El problema para mí es que teniendo el derecho, no podré votar en las Elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo. Y, como yo, tampoco podrán votar algunos de los 1.724.390 ciudadanos españoles residiendo en el extranjero que declara el Instituto Nacional de Estadística.

Es muy posible que no se trate de una conspiración bipartidista para fomentar la abstención pero déjame pedirte tu voto, por todos los que no podemos votar.

El asunto va así: recibo una notificación de la Oficina del Censo Electoral el 2 de mayo en mi dirección postal de Qatar, avisándome de que si deseo votar he de solicitarlo antes del 26 de abril. Huelga decir que se trata de una situación imposible, pues en la fecha de recepción ya no cabía enviar mi solicitud. Ahora, despojado de mi derecho al voto, me pregunto:

1.- ¿Por qué siendo un derecho fundamental y estando inscrito en un Consulado Español como residente desde hace años necesito solicitar mi derecho al voto?

2.- ¿Podría la Oficina Electoral haber enviado su requerimiento con un par de meses de antelación en lugar de un par de semanas antes?

Preguntas que se quedarán sin respuesta y sin solución antes del 25 de mayo. Quizás alguien pueda utilizar este supuesto para impugnar el procedimiento electoral, pero eso tardará tiempo.

La realidad ahora es que mi no voto, fruto de la ineficiencia administrativa o de una posible conspiración bipartidista, se contará como una abstención. Con mi no voto favoreceré uno de los dos grandes partidos de este país y ello me apena. Mi no voto se sumará como abstención a los pocos votos que reciban dichos partidos, consiguiendo un mayor número de escaños con un menor número de votos.

Mi preferencia hubiera sido votar. Espero que tú que me lees no tengas el mismo problema y que por tu no voto no perdamos una oportunidad de decidir en Europa.

Es importante: en estas elecciones nos jugamos un Parlamento con un poder presupuestario y legislativo mayor del que nunca se ha visto en Europa. No es exagerado decir que nos jugamos Europa.

Si una gran mayoría vota se podrá comenzar a resolver el dilema bipartidista, pues entiendo que existen alternativas suficientes para terminar con esto. Si no votamos, el sistema bipartidista se perpetúa con nuestra abstención.

Hay alternativas. Aunque no creamos que los buenos representantes políticos existen, déjame decirte que haberlos haylos. Si eres un abstencionista convencido respeto tu opción. Pero si puedes votar y estas indeciso, piensa en mí y en los cientos de ciudadanos que queriendo votar no pueden hacerlo.

Si ayuda en algo, te dejo un buen artículo con todas las opciones.

Y bueno, si el 25 de mayo decides ir a votar, dímelo. Me iré a dormir más tranquilo.