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28/11/2014 07:13 CET | Actualizado 27/01/2015 11:12 CET

Libre y salvaje

justiciaJusti&Cia, la película de Ignacio Estaregui, es la historia de dos perdedores sin nada más que perder emprenden un viaje durante el que se vengan de algunos desalmados que encarnan la escandalosa estafa que padecemos. Se estrenó hace unas semanas y ha despertado muchas simpatías.

El diez de febrero de 2012 Heraldo de Aragón publicó una noticia con este titular: Un cineasta zaragozano gana 15.000 euros en la tele y podrá rodar su corto. El cineasta se llamaba Ignacio Estaregui y el programa era un concurso presentado por Carlos Sobera, Atrapa un millón, en el que los concursantes tenían que responder a una pregunta con la complicidad de un invitado popular. Ignacio, Nacho, apareció acompañado de Eva Hache. La pregunta a la que tuvo que responder fue esta: ¿Quién es más bajo, Simon o Garfunkel?. Nachó respondió "Paul Simon" y ganó los 15.000 euros.

Su idea era invertir ese dinero en En mitad del invierno, un cortometraje que quería filmar en el Pirineo. El corto no se rodó: los dos actores previstos fallaron poco antes de empezar. Nacho se volcó en Reveal, otro corto, protagonizado por Jaime García Machín, que sí rodó -en Londres- y con cierta repercusión: en 2012 Reveal consiguió cinco premios en la Semana de Cine de Fuentes de Ebro que dirige José Antonio Aguilar. Reveal se había autofinanciado, gracias, en cierto modo, a Paul Simon. En octubre de 2012 conocí a Nacho en la plaza del Pilar, durante las fiestas. Nacho intervino en una edición especial del A vivir Aragón, que Miguel Mena presenta en Radio Zaragoza. Nacho me contó que su abuelo materno, Félix Valenzuela Cebollada, era de Lechago, mi pueblo.

Nacho tenía 34 años. Había estudiado Geografía y Diseño Gráfico en Zaragoza y cine en Londres. Trabajaba en una productora audiovisual hasta que, un día de abril de 2013, la empresa despidió a la plantilla y Nacho se vio en el paro. Entonces se le ocurrió una historia inspirada en el presente siniestro: dos perdedores sin nada más que perder emprenden un viaje durante el que se vengan de algunos desalmados que encarnan la escandalosa estafa que padecemos. A partir del argumento de Nacho, Enrique León y Borja Monclús escribieron el guión de un largo. Así empezó Justi&Cia.

Nacho tampoco tenía mucho que perder. Justi&Cia era su huida hacia delante. Calculó que la podría rodar por unos 200.000 euros. La película era muy barata pero muy cara. El coste era mucho menor del necesario para que tuviera alguna oportunidad comercial pero, al tiempo, quedaba muy por encima de las opciones de financiación de un treintañero en paro. Nacho empleó la indemnización por despido, el subsidio de desempleo, los 10.000 euros que resistían del Atrapa un millón, un préstamo bancario y un montón de pequeñas aportaciones de familiares y amigos. Tuvo muchos cómplices, pero tres de ellos fueron fundamentales: el escritor Juan Luis Saldaña y los productores Jaime García Machín y Gloria Sendino, su pareja. La película no contaba con ayudas públicas ni con financiación televisiva. Eso la hacía más precaria pero también más libre y salvaje.

La película se rodó en cinco semanas en Zaragoza y en La Línea de la Concepción. La pareja protagonista la formaban Álex Angulo y Hovik Keuchkerian pero casi todos los demás miembros del equipo técnico y del reparto eran aragoneses. Entre ellos se encontraba gente tan valiosa como Jorge Usón, Cristina de Inza, Alfonso Pablo Urbano, Jorge Asín, Eva Magaña, Laura Gómez Lacueva, Santiago Meléndez, Gabriel Latorre, María José Moreno, Jaime Ocaña o el mismo Jaime García Machín.

Un día de noviembre de 2013, justo hace un año, Álex Angulo acudió de incógnito al Paraninfo de la Universidad de Zaragoza para asistir como espectador a un coloquio que protagonizaron Javier Cámara, Jorge Sanz y David Trueba. Al acabar el coloquio se acercó a saludar y le animamos a que nos acompañara a cenar. Pero no podía: "Mañana he de madrugar. Ruedo con Nacho Estaregui".

En junio de 2104, Juan Luis Saldaña, que había asumido las tareas de marketing, me anunció que la película había encontrado distribuidora, la catalana Splendor, y que en noviembre se iba a estrenar en unas 50 pantallas de toda España. Ese era un logro que desbordaba las expectativas de una producción tan modesta. Muy pocas películas de ese coste se estrenaban y, si lo hacían, era como si no. Parecía muy buena noticia que la distribuidora confiara en una película que, de modo tan rabioso, atrapaba el estado de ánimo colectivo. Aragón TV también decidió implicarse en un proyecto tan aragonés y tan digno.

El 24 de octubre asistí al estreno de Justi&Cia en el cine Moncayo de Tudela, el día de la inauguración del Festival de Cine Ópera Prima. Era la primera vez que esa película tan especial se enfrentaba al público, pero esa era la menos emocionante de las tres razones por las que esa noche fue una de las más emotivas de la vida de Nacho: no muy lejos de Tudela, el 20 de julio, había muerto Álex Angulo y la proyección de "Justi&Cia" encerraba un evidente homenaje. Pero, además, estaba a punto de estrenarse también como padre: en cualquier momento Gloria podía dar a luz a una niña, Alma. Era un espectáculo íntimo seguir los movimientos de Nacho entre los espectadores y los periodistas de Tudela y, a la vez, advertir sus miradas al móvil por si, mientras tanto, su hija venía al mundo. A ratos dejaba escapar un suspiro de felicidad, con suave acento aragonés y con la "a" arrastrada: "Ahí vaaaa". Tudela ovacionó Justi&Cia y los jóvenes la señalaron como lo mejor del festival: el premio consistió en 1000 euros y la escultura de una cigüeña, en un inconsciente guiño a Alma.

Justi&Cia se estrenó en Zaragoza el siete de noviembre y la ciudad se ha volcado con ella. Era muy difícil que una película como esta no despertara la simpatía de cualquiera. El otro día, en la Facultad de Economía y Empresa, celebramos un coloquio con Nacho, Gloria, García Machín, Laura Gómez Lacueva y Jorge Asín, y el clima que se respiraba alrededor de ellos ya no podía ser más cariñoso. Nacho, como Jorge Asín y yo mismo, no tiene carné de conducir. Pero este viaje lo ha dirigido muy bien.

Alma Estaregui Sendino, bisnieta de Lechago, está con nosotros desde el 27 de octubre. Aún falta tiempo para que ella pueda conocer esta historia y entender la aventura de sus papás. Pero, cuando eso suceda, Alma sabrá que nació con una película debajo del brazo muy bizarra, muy tierna y muy de verdad. Una película con Alma.

Este artículo fue publicado originalmente en Heraldo de Aragón

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