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10/05/2018 07:30 CEST | Actualizado 10/05/2018 07:30 CEST

Tened presente el hambre

(ISSOUF SANOGO/AFP/Getty Images)

Tened presente el hambre (...)

El hambre paseaba sus vacas exprimidas, sus mujeres resecas,

sus devoradas ubres, sus ávidas quijadas, sus miserables vidas

frente a los comedores y los cuerpos salubres.

Miguel Hernández

Ahora que habíamos olvidado los versos del poeta, escritos hace mucho, muchísimo tiempo; ahora que el mundo occidental, el primer mundo, está en plena operación biquini, que llega el verano con promesa de playas y cuerpos al sol, algún desaprensivo, decidido a aguarnos la fiesta, ha decidido difundir la noticia, que la sabíamos vale, pero no con imágenes tan crudas, de la hambruna en el Sahel.

Lo ha dicho la ONU, "alarmada" porque los cinco millones de personas que ya sufren hambre en esa maltratada zona de África, se pueden multiplicar por culpa de la sequía, la guerra y la imposibilidad de arrancarle nada a la tierra. ¡Qué preocupación! Porque 5 millones... Vale, lo podemos asumir, pero ya más, igual nos toca la conciencia y nos hace la pascua.

De repente, la FAO, tan preocupada por enseñarnos a comer insectos, y el Programa Mundial de Alimentos, que no llega donde tiene que llegar, han caído en la cuenta de que esto, lejos de arreglarse por sí sólo, va a más. Y alertan sobre la carestía de los alimentos, como si no supiéramos que lo que a nosotros se nos hace difícil, para otros, los africanos del sur de Mauritania, del norte de Senegal, de Burkina Faso, de Níger, de Malí o Chad, es simplemente imposible.

La ONU se creó en 1945. La FAO, al mismo tiempo. Han pasado 73 años, y siguen sin tener presente el hambre

Pero vamos, no nos pongamos nerviosos que, como siempre, no llegará la sangre al río. Unas cuantas decenas de miles de muertos, alguna perturbadora imagen de niños literalmente comidos por las moscas, con los vientres hinchados y los ojos mirando al infinito, de mujeres mostrando los pechos resecos y yermos, si acaso, alguna de esas conferencias de donantes que no donan ni lo que tiran, y ya está.

Nada de perseguir a los acaparadores, a los pocos que acumulan todas las riquezas del mundo, a ese 1 por ciento cuyas fortunas darían para que todos los hambrientos se saciaran durante un siglo. Por no hablar de cuánto se desaprovecha o se tira literalmente a la basura para jugar con los precios. Eso no mola. No vamos a molestar a los "buenos" por unas gachas de harina y unas patatas, por un poco de maíz o de arroz, la comida de los pobres de toda la vida de Dios.

Dice el Diccionario que hambruna es "escasez generalizada de alimentos básicos que padece una población de forma intensa y prolongada". Y está todo dicho. De forma intensa y prolongada. La ONU se creó en 1945. La FAO, al mismo tiempo.

Han pasado 73 años, y siguen sin tener presente el hambre.

Este artículo se publicó originalmente en el blog de la autora.

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