BLOGS
29/12/2012 10:03 CET | Actualizado 27/02/2013 11:12 CET

Ojo, Reyes Magos, los perros no son para todos

Habrá quien sienta la tentación de regalar un perro incluso si tienen la certeza de que el destino de ese perro será ser abandonado, como otros miles en España. Hay alternativas, por ejemplo ser casa de acogida para alguna protectora o para la ONCE. Así se puede tener perro sin tantas responsabilidades o gastos.

Hay quien ha dedicado tiempo y esfuerzo a crear el Pet Petter, un artilugio mecánico que promete acariciar por ti a tu mascota, hasta 85 carantoñas por minuto, para que nunca tengas que volver a tocarla.

A más de uno se le quedará la boca abierta al ver la foto. Aún más al encontrar la página de facebook del presunto responsable de idear el Pet Petter, un educador canino muy dicharachero con fobia a los gérmenes...

En este caso el invento está en el envoltorio, se trata de un producto falso, una caja de regalo de broma que que se vende vacía y que ha tenido tanto éxito que está agotada.

Muchos hemos picado pensando que era real: ideas más raras relacionadas con los canes se comercializan con mayor o menor éxito, como los tapaculos para perros, en versión flor, cupcake o corazón, unos recortables que sirven para evitar que veamos el culo del can cuando pasea por la calle. En serio.

O el atrapacacas, otro ingenio surrealista con el que, en teoría, te ahorras recoger las cacas de tu perro, mientras que él, seguramente, decida que el estreñimiento es su mejor opción vital.

Estos productos dejan entrever la extraña relación que se llega a tener con los canes. Y es que un perro no es para todo el mundo.

Es fácil, sobre todo en esta época, plantearse tener uno sin realmente considerar las consecuencias de esa decisión, para lo bueno pero también para lo malo.

Los cachorritos son monísimos y los perros hacen mucha compañía, cierto. En The ArtistUggie estaba fabuloso y capaz que el niño de la casa sea muy feliz jugando con su nuevo amigo peludo.

Pero es igual de cierto que un cachorro significa madrugar, también el fin de semana, para que haga sus cosas en la calle. Que hay que dedicar mucho tiempo y esfuerzo para que sea un perro bien educado y equilibrado, algo en lo que nos puede ayudar un profesional pero que siempre será responsabilidad del dueño. O que un perro, por mucho que una casa tenga terraza o jardín, necesita pasear y hacer ejercicio, haga frío o esté lloviendo. Que llegarán problemas de salud inesperados, noches en vela y costes económicos adicionales, muchas veces astronómicos. Que habrá vacaciones fastidiadas porque tal o cual hotel no acepta mascotas. Y que esto será así durante diez, quince o más años... La lista, me temo, es bastante más larga.

Pese a todo, habrá quien sienta la tentación de regalar un perro, de comprar un cachorrito por Navidad y los Reyes Magos no podrán hacer nada al respecto, incluso si tienen la certeza de que el destino de ese perro será ser abandonado, como otros miles de perros en España. Incluso si intuyen que, aunque haya sido adquirido en una tienda aparentemente normal, el can procede de un criadero ilegal, algo que ha denunciado recientemente El Refugio, y que al comprarlo se está apoyando a negocios nada éticos.

Hay alternativas, por ejemplo ser casa de acogida para alguna protectora o para la ONCE. Así se puede tener perro sin tantas responsabilidades o gastos.

Y si no, siempre está Perfect Polly, la mascota ideal para los que encuentren prácticos los inventos del principio.

Una versión de este artículo se publicará en www.SrPerro.com, la primera guía dog friendly de España.

NUEVOS TIEMPOS