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12/02/2016 07:23 CET | Actualizado 11/02/2017 11:12 CET

El hombre que vino después

loversEl amor no es mutuamente excluyente y los seres humanos no son reemplazables. No es que haya pasado página, es que sigo adelante. Estoy escribiendo capítulos nuevos de mi vida con un hombre que tiene la capacidad emocional y la comprensión necesarias para ser el hombre que vino después.

Sam Edwards via Getty Images
Sun shining behind couple hugging with eyes closed

No estabas en mis planes.

Mi historia no acabó como tenía previsto.

Yo tenía en mente un felices para siempre, un final de cuento de hadas con el hombre con el que me casé en una capilla a la orilla del mar en Hawái a los 27 años.

Tenía previsto un hombre, un amor y una vida.

Pero a los 36 me vi obligada a reescribir mi historia a la mitad. En ese punto, mi historia se había convertido en una de esas novelas superventas de amor y aventura con final trágico y triste.

Los bestsellers suelen acabar así.

Nadie suponía que morirías antes de que nuestros hijos aprendieran a andar. Ni que nos dejarías solos aquí, intentando vivir sin ti.

Pero eso fue lo que pasó.

Sé que no querías irte. Sé que no fue una elección tuya. Imagino que tus últimos pensamientos fueron para nosotros.

Sigo pensando en ti.

Continuar la historia ya no parecía posible, ni siquiera tolerable. Yo tenía mi cuento de hadas, pero terminó demasiado pronto.

Después de que murieras, descubrí mi verdadero yo. El duelo hace que te pares a pensar en quién has sido, quién eres y quién quieres ser. Frené, escuché a mi voz y seguí mi propio camino. Todo está en silencio a esas horas de la noche en las que sollozas, no puedes dormir y te duele el corazón porque no eres capaz de pronunciar las palabras que desearías poder expresar desesperadamente. Las sombras danzan y tu mente empieza a expandirse a medida que crece tu espíritu.

La vida sigue. Un extraño pensamiento lleno de potencial, miedo y desconocimiento.

Llegó un momento en el que sentí que estaba preparada para seguir adelante y tener la vida que quería llevar durante el resto de mis días. Esa vida no tenía por qué incluir a nadie aparte de mis hijos y a mí misma. Por primera vez en mucho tiempo, estaba preparada para escribir mi historia sola.

Y ahí entras tú, el hombre que vino después.

Entraste en mi novela de una manera lenta y gentil. Respondiste con delicadeza a mi dolor. Tuviste paciencia con mi inseguridad. Fuiste comprensivo, me escuchaste y me dejaste espacio cuando fue necesario.

No eres él y doy las gracias por eso.

Tu propia personalidad es maravillosamente tuya y estamos creando nuestra propia y maravillosa historia juntos.

Lo que fue no es lo que será, y el cuento de hadas no se encuentra al final de la historia, sino que es la historia en sí misma.

No es fácil ser el hombre que vino después.

Quiero que sepas que no me habría gustado que las cosas hubieran salido de otra manera. Quiero que sepas que quiero que formes parte de nuestra historia. Quiero que sepas que a pesar de lo difícil que ha sido la vida, cada día contigo encabeza mi lista de agradecimientos.

Quiero que sepas que cuando me besas, me sonrojo; y cuando me escribes "te quiero, preciosa", mi corazón sonríe.

A la gente le gusta comparar las relaciones y hacer que la persona que llegó después se sienta inferior.

No es que estés en mi vida porque él muriera. Estás en mi vida porque es el lugar en el que tienes que estar. Estás en mi vida porque he hecho un hueco para ti y porque tú has hecho un hueco para mí.

En esta vida no merece la pena hablar de "y si hubiera pasado...".

Cogí el bolígrafo y seguí escribiendo con un fuego y un fervor intensos. El hombre que vino antes me hizo capaz de amar al hombre que vino después. La vida ha sido un viaje en el que he visto alegría y arrepentimiento, pero yo sé que, si sigo escribiendo mi historia, será tan bonita como yo se lo permita.

Es una estupidez decir que nunca pienso en el hombre que vino antes. Una vez que amas a alguien, se queda en tu corazón para siempre, es parte de tu alma. Y es igual de estúpido decir que tener esos pensamientos es traicionar al hombre que vino después. Cada día escribo nuevas aventuras y nuevos capítulos y creo nuevos recuerdos con el hombre con el que he elegido estar.

El espíritu humano es capaz de amar inmensamente.

El hombre que vino después no sustituye al hombre que vino antes. Se absorben el amor y las lecciones y se gana una perspectiva nueva y la capacidad de querer intensamente.

El amor no es mutuamente excluyente y los seres humanos no son reemplazables. No es que haya pasado página, es que sigo adelante. Estoy escribiendo capítulos nuevos de mi vida con un hombre que tiene la capacidad emocional y la comprensión necesarias para ser el hombre que vino después.

No lo cambiaría por nada.