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17/06/2012 09:57 CEST | Actualizado 17/08/2012 11:12 CEST

Apps para todo, excepto para el sexo ¿O no?

En Mikandi los neones y las cortinas se sustituyen por colores claros y por recomendaciones para que los creadores de este tipo de apps sean "listos, innovadores y creativos".

No venga aquí a ver sexo porque no lo va a encontrar. Esa es la respuesta que nos darían en cualquier tienda de aplicaciones si lo que buscamos es eso, sexo. ¿Pero no decían que había una app para todo? Si, para todo, menos sobre sexo. ¿O no?

El mercado de las apps es casto y puro. Al menos en lo que a las grandes tiendas de aplicaciones se refiere. Para muchos una idea acertada que aporta seguridad, para otros una suerte de nuevo puritanismo. La cuestión es que los gigantes de las apps, en especial Apple y Microsoft, han optado por denegar contenidos sexuales en sus "stores" o tiendas de aplicaciones. Parecida es la política de RIM y Google, con Android, se abre algo más pero rechaza muchas aplicaciones por su contenido para adultos. Sin embargo, la carne es débil y el negocio sabroso.

Si las apps han transformado nuestra forma de relacionarnos con internet y si la llamada "app economy" creó el pasado año en Estados Unidos medio millón de puestos de trabajo, es complicado borrar el sexo de la faz de la tierra. O por lo menos del planeta de las aplicaciones. Eso es lo que entendieron a la primera Jesse Adams y Jennifer McEwen, dos treintañeros de Seattle que hace ahora dos años abrieron MiKandi.com la primera tienda de aplicaciones para adultos. Sí, ese eufemismo de pornografía.

Ni su cara de chicos buenos que nunca han roto un plato ni sus estudios universitarios les impidieron tratar con un asunto que seguramente a su abuela no le parecería del todo bien. Hoy, cuentan con dos millones de usuarios y acaban de firmar con Segpay, un sistema de pago global que facilita la compra de apps y que les ayudará a ganar adeptos. "Este tipo de iniciativas irán a más. El sexo siempre ha interesado a los adultos y en muchos casos, como el streaming, está vinculado al desarrollo tecnológico. Es absurdo optar por poner límites en vez de hacer los mercados más seguros. Además, no podemos olvidar las nuevas opciones que la movilidad y el hardware dan a la evolución del erotismo", cuenta Oscar Hormigos, creador de The AppDate y The AppFest, y uno de los mayores conocedores del mundo de las apps en España.

La fórmula de MiKandi (pronunciado My Candy, mi golosina) es recoger aquellas aplicaciones que han sido rechazas por otras tiendas de apps por su alto contenido sexual. Ellos las ofrecen para sistemas Android y, avisan, están trabajando para que se puedan descargar también en los dispositivos con marca Apple. Como es lógico no aceptan contenido ilegal, racista, intolerante o dañino hacia otros.

Hasta aquí, todo como siempre, como cualquier tienda de productos eróticos o videoclub (¿siguen existiendo?) con cine porno. La diferencia llega con las formas. En Mikandi los neones, las cortinas y ese tufillo a marginal se sustituye por colores claros y por recomendaciones para que los creadores de este tipo de apps sean "listos, innovadores y creativos" si quieren vender algún contenido en la tienda. Las apps pueden ser tan diversas y con tantas posibilidades como imaginación tengan sus creadores. Por ahora el contenido se centra en videos y juegos pero las alternativas son infinitas. Es la tónica general de esta nueva forma de entender internet que son las aplicaciones.

Ese cambio estético y el perfil de los usuarios de los nuevos teléfonos y tabletas han llevado a algunos a pensar en un cambio de modelo que aleja los contenidos para adultos de ese lado oscuro por el que en ocasiones transitan. De hecho, y como en el AppStore o en Google Play -el mercado de apps de Android- MiKandi invita a los usuarios a evaluar y comentar cada una de las aplicaciones para orientar a los demás.

Lo que no cambia es que las chicas seguimos siendo las grandes protagonistas de este tipo de contenidos, algo inversamente proporcional a nuestro peso en el desarrollo de tecnología. Pero eso empieza a cambiar y un ejemplo es la joven creadora de MiKandi. Otro tema es que ella consuma lo que vende. Eso tal vez nunca lo sabremos. Lo que sí podemos afirmar es que era cierto eso de que hay una app para cualquier cosa.

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