El teatro -la literatura dram谩tica- en castellano pocas veces ha hecho justicia a los personajes LGTB. El marica siempre era el gracioso, el traidor, el malo... el marica o la bollo, el transexual o el bi siempre eran el extra帽o, el inadaptado, el mentiroso o el suicida. Pocas veces el amigo, el protagonista, el abogado, el periodista, el tendero, el polic铆a...