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02/07/2012 10:01 CEST | Actualizado 31/08/2012 11:12 CEST

Fran Llorente

Nunca, jamás, recibí una instrucción política de Fran Llorente como director de Informativos de TVE. Simboliza ya un modelo de televisión pública en España. De su mano hemos pasado de la tele del Gobierno a la tele del Estado.

Nunca, jamás, recibí una instrucción política de Fran Llorente como director de Informativos de TVE. Nunca me impuso una noticia o impidió que diera otra. Hemos discutido mucho, hemos coincidido y hemos discrepado, como ocurre en todas las redacciones del mundo. Pero jamás ha interferido en mi trabajo de periodista con criterios ajenos a la lógica informativa o a la responsabilidad social.

Nunca, jamás. Es importante, porque han sido más de ocho años. Mucho tiempo, muchos Telediarios, Debates, Desayunos, Especiales, 24H... muchas llamadas de algunos miembros del Gobierno, de la oposición, del resto de las instituciones, acusaciones estruendosas de manipulación por parte del PP, comparecencias parlamentarias dedicadas a analizar minuto a minuto, los informativos de la TV pública. Una tensión que en precampaña y campaña electoral se volvía simplemente insoportable. Muchos políticos descubrieron por culpa de Fran, contrariados y perplejos, de qué hablábamos cuando hablamos de televisión independiente. Hablábamos, por ejemplo, de que en campaña es un derecho y un deber del periodista elegir qué parte de la intervención de un líder en un mitin es la más relevante informativamente. Y que por lo tanto se acabó una campaña diseñada exclusivamente en base al pilotito rojo que indicaba al candidato cuando estaba en directo en un Telediario y lanzaba su mensaje-propaganda.

Fran Llorente no cedió nunca cuando las presiones, vinieran de donde vinieran, defendían intereses que no eran los de todos los ciudadanos. Casi siempre aguantó el chaparrón él, mientras el resto del equipo seguíamos haciendo periodismo. Con aciertos y con errores, pero sólo periodismo.

La recompensa estaba (está) en la calle, en los ciudadanos, los compañeros, también en muchos políticos e instituciones y en la multitud de Premios que le reconocen haber desgubernamentalizado los Servicios Informativos de TVE, por primera vez, en sus 56 años de historia.

Y todo esto, mientras se iban cuatro mil trabajadores de RTVE por el ERE de 2006, se pasaba de Ente a Corporación, se digitalizaba la redacción y se modernizaba el sistema de producción de noticias. ¡Ah! y a quienes hemos trabajado con él el triunfo del concepto austeridad nos ha pillado muy entrenados. Los Servicios Informativos de TVE ahorraron más de un diez por ciento de su presupuesto en el 2011.

No ha sido fácil y en el camino ha habido también fracasos, pero Fran Llorente simboliza ya un modelo de televisión pública en España. De su mano hemos pasado de la tele del Gobierno a la tele del Estado. Las encuestas del CIS dicen que los ciudadanos perciben ahora los informativos de La 1 como los más neutrales, imparciales y comprometidos. Y las cifras de audiencia aseguran que los espectadores, que disponen de más canales de información que nunca antes, han elegido los Telediarios para informarse de la peor crisis económica y financiera en décadas.

Hace unos días, en una entrevista en La Vanguardia, Finn Kydland, Premio Nobel de Economía y miembro de la Reserva Federal de EE UU, vinculaba la prosperidad de los países a la fortaleza de sus instituciones y a la capacidad de la sociedad civil para mantenerlas al margen de la batalla partidista. En esa entrevista se decía que un país es lo que no cambia después de que cambie su Gobierno.