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29/11/2013 07:18 CET | Actualizado 28/01/2014 11:12 CET

Ahora la vía vasca. ¿Y después?

Obviamente ni el Partido Socialista, ni el Partido Popular van a participar en la cadena humana que unirá Pamplona y Durango el próximo 8 de junio de 2014. Para Rajoy es otro frente abierto a sumar a la delicada situación que atraviesa en Cataluña. Cuenta de momento con el silencio del PNV que no se ha pronunciado a la espera de ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Reunir a 50.000 personas a lo largo de 130 km no es difícil para el nacionalismo más radical de Euskadi.

De la cosoberanía de Herrero de Miñón, al "Gora Euskadi Askatuta" de Felipe González. Las hemerotecas juegan, a veces, muy malas pasadas. Porque ver y escuchar en el vídeo promocional de la plataforma independiente Gure esku dago-Está en nuestra mano al expresidente Felipe González en un mitin de la transición celebrado en el País Vasco, vociferando "Gora Euskadi Askatuta" ("viva una Euskadi libre"), junto a Alfonso Guerra y Enrique Múgica Herzog, da pie a todo tipo de ironías.

El expresidente ahora no está en esa sintonía, ni de lejos.

Obviamente ni el Partido Socialista, ni el Partido Popular van a participar en la cadena humana que unirá Pamplona y Durango el próximo 8 de junio de 2014. Pero los organizadores han repasado la historia reciente de nuestro país con imágenes y retazos de diversos actos reivindicativos por el derecho a la autodeterminación, que tuvieron lugar no solo durante la transición, sino también en épocas recientes junto con dirigentes escoceses.

Cuando el ministro principal escocés Alex Salmond acaba de presentar su Libro Blanco sobre la independencia de Escocia, de cara al referendo que se celebrará el 18 de setiembre de 2014, y el presidente del PNV Andoni Ortuzar habla de una entente con CIU y no descarta ir unidos junto con partidos de nacionalidades históricas a las Elecciones Europeas, la cadena humana que se celebrará en Euskadi el 8 de junio, cobra especial importancia y abre además una nueva brecha en el mapa de España.

Para el presidente Mariano Rajoy es otro frente abierto que hay que sumar a la delicada situación que atraviesa en Cataluña tras el impacto social del día de la Diada. Otro quebradero de cabeza, al que tener que hacer frente de una forma u otra; o del que intentará escabullirse con su sempiterno silencio esperando a que remita el aguacero. Pero nada más lejos de la realidad. Cuenta de momento con el silencio del PNV que no se ha pronunciado a la espera de ver cómo se desarrollan los acontecimientos, pero con un pensamiento bien diferenciado entre sus dos almas. En base a cómo vaya desarrollándose la campaña de aquí al 8 de junio, la balanza podría desequilibrarse a favor del derecho a decidir. Un silencio que podría romper y una actitud que podría cambiar si la convocatoria fuese cobrando fuerza los próximos meses. Reunir a 50.000 personas a lo largo de 130 km no es difícil para el nacionalismo más radical de Euskadi. Unir Durango y Pamplona mediante una cadena humana no le va a resultar complicado a este sector, si tenemos en cuenta el volumen de votos que ha cosechado en las últimas elecciones autonómicas.

Además, es más que probable que a última hora el PNV dé libertad a sus simpatizantes y afiliados para que participen, y la cadena se extienda hasta Bilbao; lo que supondría el triunfo absoluto de la reivindicación nacionalista. El día del Aberri Eguna o la Patria Vasca, que tendrá lugar el 20 de abril, podría ser una buena fecha para que su presidente autorice a todo el que lo desee a sumarse a la cadena humana promovida desde el nacionalismo más radical.

Hay que tener en cuenta además, que a lo largo del mes de abril y durante tres días, esta plataforma va a organizar en San Sebastián diversos encuentros políticos, culturales y artísticos a los que asistirán delegaciones de otras nacionalidades históricas europeas. Esta vez la presencia de los nacionalistas escoceses cobrará especial importancia ante la proximidad del referendo que celebrarán al final de verano.

En Cataluña vimos a buena parte de representantes del Gobierno de la Generalitat en la cadena humana. En el País Vasco, la implicación del Gobierno autónomo hasta el momento está siendo nula. Pero tiempo al tiempo. El derecho a decidir de los vascos es una reivindicación histórica del PNV también, y no hay que olvidar sus dos almas: la más independentista y el sector que ahora se asienta en Lehendakaritza.

A lo largo de los próximos meses en Sabin Etxea se hará un seguimiento muy preciso, minucioso, de la repercusión social de este movimiento; y si renta sumarse, el PNV se adherirá de una forma u otra. Con la presencia de algún exlehendakari o con miembros del EBB mezclados entre la muchedumbre.

Desde ciertos ámbitos, por supuesto, se intentará contrarrestar vinculando a la plataforma Gure esku dago- Está en nuestra mano con la izquierda abertzale, los presos, los terroristas excarcelados y el radicalismo más fundamentalista que estará presente en la cadena humana del 8 junio. De eso no hay duda. Pero quien vea más allá, quien sea capaz de distinguir el grano de la paja, observará el verdadero y profundo calado del problema. No hay más que mirar atrás, hacer memoria, y conocer la historia.

España tiene un problema. Un serio y complejo problema que se intentó resolver deprisa y corriendo en la transición con el mapa de las autonomías. Y Europa también tiene un problema sobre la mesa con las nacionalidades históricas que comienzan a cobrar fuerza cada día.

Silenciar a golpe de imposición, tengamos o no la Constitución en la mano, sirve de bien poco. Es como obligar a un marido a que ame a su esposa cuando está enamorado de otra. Claro que es posible mantener un matrimonio toda la vida sin amor, y un país administrativamente unido por imposición también, pero ¿a qué precio? ¿En qué condiciones?

La solución pasa por el diálogo, la templanza y la aceptación de una realidad que no se puede ocultar ni reprimir.

Miguel Herrero de Miñón, uno de los padres de la Constitución Española, y nada sospechoso de ser nacionalista, según se recoge en un artículo del diario El País (29/09/98) abogó por que la Carta Magna se interpretase de manera "flexible" y "elástica" para satisfacer las reivindicaciones nacionalistas. A su juicio "la autodeterminación -que no equivale a independencia - tiene cabida en la Constitución sin necesidad de reformarla. Para ello sólo hace falta utilizar la Disposición Adicional Primera que "ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales y permite un sistema autonómico distinto al establecido en el Título VIII".

Herrero de Miñón en aquella ocasión, según el mismo artículo, se refirió al momento en que se redactó la Constitución con esta referencia: "La palabra nacionalidades está en la Constitución. Algunos creían entonces que se removerían los cimientos de España. No pasó nada. La Constitución, permite la cosoberanía. Se aplica con Francia y Alemania (en el ámbito de la Unión Europea). Pero si se habla de cosoberanía de Euskadi o Cataluña nos escandalizamos". Sin duda, más de un miembro de la cúpula del actual Partido Popular debiera leer con detenimiento la Constitución Española, porque si uno de los juristas que la redactó considera abiertamente que la Carta Magna permite la cosoberanía, ¿Por qué tanto revuelo?

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