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04/12/2012 10:17 CET | Actualizado 02/02/2013 11:12 CET

La variedad en la unidad

De pequeño pasaba mucho tiempo en la biblioteca. En una de mis incursiones por la sección de ciencia cayeron en mis manos las teorías centrales de la física moderna. En la primera página había una cita: "La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del Universo".

De pequeño pasaba mucho tiempo en la biblioteca. Cuando la narrativa me decepcionaba, exploraba otras secciones. Las que más me gustaban eran, historia, filosofía, ciencia y biografía. En una de mis incursiones por la sección de ciencia cayeron en mis manos las teorías centrales de la física moderna. En la primera página había una cita:

"La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del Universo".

Isaac Newton.

No lo entendí. Después de varias horas cerré el libro, salí de la biblioteca, y me senté a esperar.

Hace un mes, con el fin de promocionar la visita de Javier Mariscal al Instituto Cervantes de Dublín, tuve que compilar los contactos de todos los estudios e instituciones relacionados con el arte y el diseño de Dublín. Rastreando la red fui a caer en una web que abría con la frase: "The essence of the beautiful is unity in variety".

De nuevo la frasecita de la unidad en la variedad. Las dudas y temores del pasado se revelaban ahora como un cubo de basura boca abajo y veinticinco años después, seguía estando atrapado. Pero tener dudas existenciales no es algo que uno se pueda permitir cuando trabaja como asesor de prensa para el Cervantes de Dublín. Más que nada porque la directora es hiperactiva; un tren de mercancías que viene resoplando por la vía. O te subes al tren o te quitas de la vía, pero no te quedas en medio reflexionando. Cada mañana se la puede ver arengando a la tropa, dando grandes zancadas por los pasillos y gritando:

- ¡SERGIO! ¿Cómo va ese artículo? ¿Sí...? Envíalo al Irish Times... ¿HAS LLAMADO A LA TELE?

Esa semana estaba especialmente enérgica porque estábamos organizando el festival literario ISLA. (Irish, Spanish, and Latin American Literary Festival de sus siglas en inglés.) Un ambicioso proyecto organizado por el Cervantes de Dublín en colaboración con las embajadas de Argentina, Chile, Cuba, México y España en Irlanda y las mejores universidades e instituciones irlandesas.

Una veintena de escritores y artistas iban a participar en una serie de tertulias, lecturas y proyecciones de películas.

La aportación española incluía al reciente premio Planeta, Lorenzo Silva, a la escritora alicantina Elia Barceló y al poeta hispano-peruano Diego Valverde Villena. Completaban el plantel el cineasta Fernando Trueba y el diseñador Javier Mariscal. Irlanda, tierra de escritores, ofrecía una variada selección de autores: Harry Clifton, Ita Daly, Kevin Barry, el actor, guionista y escritor Mark O'Hallaran y Maighread Medbh, por mencionar sólo algunos de ellos. El contingente latinoamericano estaba compuesto por una serie de autores tan variados como interesantes: la argentina María Negroni, los chilenos Rafael Gumucio y Bernardo Toro, el mexicano Christopher Domínguez y el polifacético poeta cubano Omar Pérez.

Recuerdo que durante la preparación del festival uno de los problemas era elegir temas comunes para que las tertulias tuvieran relación con la obra de los escritores. Fue muy complicado encontrar elementos unificadores debido a la variedad de géneros y estilos, pero al final, entre el bibliotecario y la gestora cultural que son unos cracks, lo consiguieron.

Michael D. Higgins, presidente irlandés, en el centro de la imagen, con traje oscuro y corbata de flores fucsia. Foto: robertozm2012.

Otro asunto a tratar era la visita del presidente de Irlanda Michael D. Higgins que inauguraba el festival el día 2 de Noviembre. El presidente es un hombre menudo de piernas cortas y ojillos vivarachos. Anda despacito, balanceándose como los muñecos que nunca vuelcan, y mirándolo todo con la curiosidad de un niño. Se diría que tiene un aire de despistado, pero nada que ver cuando el tipo empieza a hablar. Declamó su discurso evidenciando que además de ser un gran político también es un hombre cultivado y comprometido con la cultura.

Habló en español, inglés y gaélico irlandés. También mencionó su reciente visita a Latinoamérica y su estancia el pasado verano en Santander. Supo conectar de manera inteligente culturas tan diversas en el contexto de la literatura. "Este festival puede ahora unir a aquellos que comparten el amor y el entusiasmo por una literatura que conecta dos continentes. Dos continentes con curiosidad por saber más el uno del otro y por explorar ideas y cultura".

Tras el pistoletazo de salida del presidente, potente como una locomotora y precisa como las agujas de un Longines, la maquinaria organizativa del Cervantes de Dublín echaba a andar: Mesas redondas, lecturas programadas, proyecciones de películas documentales, más de veinte entrevistas, tertulias literarias, venta de libros y sesiones de fotos. ¡Casi ná para dos días y medio que duraba el festival!

A mí la verdad que se me pasó en un volao. ¡Un auténtico maratón! Menos mal que contamos con la ayuda de nuestros aguerridos becarios y de algunos profesores voluntarios. De otro modo, no hubiéramos podido hacerlo todo tan bien. Y es que, aunque esté mal decirlo, el Festival ha sido todo un éxito. Todavía no habíamos terminado y ya nos estaban felicitando...

Tras la clausura del Festival, la embajada mexicana ofreció un cóctel-degustación. Daban comida en la barra del salón y sobre la máquina de los cafés colocaron una cesta de frutas variadas. Yo estaba muy estresado, así que decidí clavarme unos margaritas. A mi lado el bibliotecario esbozaba una leve sonrisa.

El embajador mexicano durante su discurso. Foto: robertozm2012.

- Todo salió bien. Y pensar que todo esto surge a partir de una idea... Menos mal que contamos con la ayuda de todas las embajadas y las instituciones irlandesas... - murmuró mientras sonreía misteriosamente.

El bibliotecario es de mi estatura, pero en ese momento parecía ser más alto que yo, como si creciera y la manera en que sonreía le daba un aire triunfal. Pero el bibliotecario no era el único. Cuál fue mi sorpresa al comprobar que todos los invitados a mi alrededor parecían estar envueltos en una aureola de deleite y satisfacción. Todos parecían crecer y, de alguna manera, conocer un secreto que yo ignoraba.

Aturdido apuré mi margarita, glu, glu, glu... Entorné los ojos girando espasmódicamente la cabeza de izquierda a derecha por la acidez del limón y el tequila bajando por la garganta. Retrocedí vacilante hasta que choqué con la máquina del café. Cada vez era más evidente esa aureola de satisfacción entre los asistentes. Mientras contemplaba la escena confundido, ¡toc! algo golpeó mi cabeza.

Era una lima verde y reluciente que había caído de la cesta que había sobre la máquina de café y ahora rodaba por mitad de la sala... El embajador de México improvisaba un discurso de agradecimiento. Destacó que "la grandeza del festival era la diversidad cultural y el mayor logro, el sentimiento de unidad". ¡TOC! algo golpeó de nuevo mi cabeza.

Era un aguacate verde y brillante que había caído de la cesta y ahora rodaba por mitad de la sala... Miré hacia arriba, lo siguiente que venía era una sandía verde, reluciente, ¡y amenazante!

Entonces lo entendí. La frase de Newton. El secreto que todos parecían conocer y que yo ignoraba. Todos parecían haber comprendido que la grandeza de nuestro festival era haber conseguido un sentimiento de unidad y armonía entre un grupo de culturas muy diversas. Pensé que esto de la unidad en la variedad es algo que debería ser aprovechado en estos momentos de crisis en vez de tirar cada uno por su lado. Pensé que si en España, que es el país con mayor diversidad cultural de Europa, hubiera un mínimo sentido de unidad ahora estaríamos riéndonos de la crisis y los alemanes haciéndonos los recaos. La ley suprema del universo se había revelado ante mí veinticinco años después.

Así que yo también creo haber crecido un poco durante el festival, que aunque con unos medios muy humildes y un presupuesto irrisorio, ha sido todo un éxito de crítica y público. Yo también he tenido la oportunidad de trabajar con gente muy interesante, tanto compañeros como invitados.

El que más me sorprendió fue el escritor irlandés Kevin Barry, a quien tuve el placer de entrevistar. Me comentó que él escribe lo que le dictan las voces. Que siempre escribe al levantarse porque así aprovecha ese estado de semi-embriaguez que sigue al sueño cuando uno se despierta. "Es el mejor momento para escribir", asegura Kevin, "ya que la mente está todavía conectada con el inconsciente de los sueños".

Entrevista a Kevin Barry.

Y tan convincentes fueron las palabras del Tío Kevin que hoy me he venido al instituto un poco antes de lo habitual para escribir esta crónica. Para aprovechar la conexión con el inconsciente de los sueños. Para escribir algo que conecte la unidad en la variedad y ¡Oh! creo que funciona, ya estoy escuchando las voces de las que hablaba el Tío Kevin...

- Sergiooo..., Sergiooo.... - me dicen las voces.... puedo oírlas, ¡me hablan!

- ¡SERGIOO! ¿Cómo va ese dossier de prensa? ¿Sí...? ¿Enviado? ¿HAS LLAMADO A LA TELE?

¡Joder!, ¡la directora otra vez! Cada día madruga más ésta mujer... Se acabó la paz. Bueno ahora os tengo que dejar que hay que ponerse a currar... Qué dura es la vida del asesor de prensa del Cervantes de Dublín...

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