BLOGS
26/01/2018 19:26 CET | Actualizado 26/01/2018 19:27 CET

Montreal respira mejor, pero aún quedan desafíos por delante

HuffPost

La calidad del aire siempre ha sido una de las principales preocupaciones de Montreal. Ya en 1872, cuando la combustión de carbón alcanzó su punto álgido y el humo negro envolvía la ciudad, Montreal adoptó un reglamento con el objetivo de reducir la contaminación atmosférica, lo que la convirtió en la primera ciudad canadiense en legislar sobre este asunto.

Desde entonces, el humo negro disminuyó, dejando paso a la hidroelectricidad, y la calidad del aire mejoró en nuestra metrópoli. Sin embargo, aún estamos lejos de ganar la batalla, y los problemas actuales son más complejos que en el pasado. Por eso, el gobierno está comprometido firmemente a luchar contra las emisiones de gases de efecto invernadero desde todos los frentes.

La movilidad no solo se encuentra en el núcleo de las preocupaciones, sino que también será el punto principal en nuestra lucha contra la contaminación. El transporte es responsable de la emisión de cerca de un 40% de todos los gases de efecto invernadero en Montreal. Para alcanzar nuestro objetivo de reducir estas emisiones en un 30% antes de 2020 y alcanzar los niveles del año 1990, debemos mejorar la movilidad en nuestra ciudad.

Getty
Vista panorámica del centro de Montreal: al ponerse el sol, las nubes adoptan un color anarajado

A fin de cumplir con nuestro compromiso, debemos considerar varias opciones. Debemos ofrecer un sistema de transporte público más cómodo y rápido para que los ciudadanos lo empleen. Asimismo, deberá promoverse el transporte activo, por ejemplo ofreciendo infraestructuras seguras para circular a pie o en bicicleta, lo que también animaría a muchas personas a usar la bicicleta o a caminar. Además, debemos esforzarnos en restarle atractivo a conducir con una única persona a bordo, promoviendo el uso compartido de vehículos, para así reducir el número de vehículos en la ciudad. Nuestro programa es ambicioso, pero tenemos el poder de alcanzar nuestros objetivos.

Pero eso no es todo. En aras de reducir las necesidades de la población en cuanto a movilidad, debemos revisar la planificación urbana de nuestra ciudad. El crecimiento urbano ha traído consigo nuevas necesidades de transportes, que tienden a satisfacerse cogiendo el coche, aunque solo sea una persona. A lo largo de los próximos años, deberemos revisar cómo diseñar nuestros vecindarios y nuestra ciudad, a fin de densificar nuestro territorio; también deberemos ofrecer todos los servicios necesarios cerca de cada vecindario, reduciendo así el gasto de la movilidad.

Getty
18 de noviembre de 2012: vista aérea del tráfico en el cruce Turcot y vista panorámica de Montreal. (Photo by Tom Szczerbowski/Getty Images)

Las emisiones de gas invernadero producidas por los vehículos de nuestras ciudades también deberán reducirse. Se introducirán fuentes de energía renovable y se mejorará la eficiencia de los transportes de mercancías. De este modo, el aire que respiramos no sufrirá las consecuencias de nuestros hábitos de transporte.

Estos objetivos no son meras utopías. Poco después ser investido, yo, al igual que muchos otros alcaldes estadounidenses, firmé la Carta de Chicago sobre el Clima. Según este acuerdo, todas las ciudades que participaran debían ofrecer a los ciudadanos un sistema de transporte público activo, seguro y accesible. Además, el acuerdo exige que las administraciones municipales inviertan en las redes de transporte público y en su flota de vehículos para reducir su huella de carbono. Estamos profundamente comprometidos con nuestras promesas y permaneceremos proactivos para que las generaciones venideras puedan disfrutar de una buena calidad del aire.

De hecho, nuestro trabajo ya está en progreso. Durante más de 50 años, Montreal ha medido la calidad del aire mediante 15 estaciones distintas, ubicadas en zonas estratégicas de la isla. Esto nos permitió registrar una mejora constante de la calidad del aire desde el año 2000.

Así, entre los años 2000 y 2016, el monóxido de carbono del aire se redujo en un 53%, el sulfuro de hidrógeno en un 75%, los niveles de benceno se redujeron un 90%, los de dióxido de nitrógeno un 77% y el dióxido de azufre un 81%. Asimismo, en 2016 las concentraciones de partículas finas en el aire también alcanzaron niveles un 38% por debajo de las de 2009. Desde 2014, las concentraciones de partículas finas de media anualmente están incluso por debajo de las indicadas por la Organización Mundial de la Salud.

No obstante, aún estamos lejos de ganar la batalla. Por eso, la ciudad ha decidido adoptar un reglamento respecto a las incineradoras y los lugares de quema de residuos. Las incineradoras son responsables de un 39% de las emisiones de partículas finas, después del transporte, que es responsable de un 45% de las emisiones. Nuestro gobierno también pretende invertir en una ciudad más ecológica, aumentando el número de árboles en la ciudad. Esto no solo contribuirá a mejorar la calidad del aire, sino que también ayudará a combatir las islas de calor.

STM

Hace unos días anunciamos una licitación que permitirá que la Société de transport de Montreal (STM) adquiera 300 nuevos autobuses híbridos, lo cual permitirá aumentar considerablemente la calidad de las redes de transporte a la par que ayudará a reducir nuestra huella de carbono. Además, 40 autobuses eléctricos se sumarán a la flota del STM a lo largo de los próximos años. Nuestro objetivo es claro y no lo perderemos de vista.

A corto plazo, Montreal ha destinado un importe adicional de unos 28 millones de dólares canadienses (22.5$) para el STM en 2018. Este importe ayudará a que STM aumente la frecuencia del metro fuera de las horas punta y a incrementar el número de autobuses en aquellos vecindarios que disponen de menos servicios, como Griffintown y Rivière-des-Prairies.

La calidad del aire es un asunto que incumbe a todos los montrealeses. Aunque la situación de la isla está mejorando, cada uno de los vecindarios y hogares desempeñan un papel fundamental a la hora de reducir la contaminación, aunque solo sea por el medio de transporte que eligen o el hecho de que planten árboles en sus calles.

Los últimos años nos han permitido mejorar de forma significativa la calidad del aire en Montreal, pero aún nos queda un largo camino por recorrer hasta que podamos decir que hemos ganado la batalla. Estoy convencida de que, entre todos, alcanzaremos nuestras metas.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por María Ginés Grao.

NOTICIA PATROCINADA