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25/11/2018 12:01 CET | Actualizado 25/11/2018 12:01 CET

"Hola, soy tu machismo"

Tengo asumido desde hace muchos años, más o menos los mismos que empecé a interesarme por la igualdad, que soy una persona machista, porque he nacido y he sido educada en una cultura machista. No hay escapatoria posible: todos y todas lo somos en alguna medida. Puede que muchas personas no sean conscientes de su machismo porque es un comportamiento totalmente normalizado, pero eso no significa que sea normal ni que debamos ignorarlo. El machismo, esa creencia de que los hombres son superiores a las mujeres, se suele asociar sólo a las agresiones físicas, pero está presente en todos los gestos cotidianos y en nuestra forma de relacionarnos.

Aún estoy intentando digerir la virulencia de las reacciones de algunos sectores a la campaña para el 25N que he realizado para el Gobierno de Cantabria en la que un hombre vestido de marrón se presenta a otros hombres diciéndoles: "Hola, soy tu machismo". Ellos sorprendidos aseguran no conocerle de nada e intentan mandarle lejos. Esta parodia de un conocido anuncio de una marca de compresas ha levantado en apenas unos días verdadera indignación. Diversas redes como Forocoches se han organizado para retirarlo: "Vamos a tumbar el puto vídeo", "Venga que podemos darle la vuelta", "Ya tiene mi dislike", "Denunciado queda". Pero eso no ha sido todo, durante toda la semana han dirigido cientos de insultos y amenazas graves hacia el actor y hacia mi persona. Tal ha sido el grado de violencia de algunos comentarios que muchos han tenido que ser denunciados en comisaría. "Eres un mangina de mierda, hijo de puta oportunista", "Te vamos a arruinar la vida" o "Está rulando tu dirección por privado" son algunos de los mensajes al actor.

"Lo que queda patente es que no se sabe qué es el machismo, quizás sea ese el lugar desde el que hay que empezar a trabajar"

Una de las críticas más repetidas ha sido que se dirija sólo a los hombres puesto que las mujeres también son machistas, como si decirlo eximiera automáticamente a los hombres de su responsabilidad. Prácticamente todas campañas del 25N se han dirigido siempre a las mujeres, culpabilizándolas slogan tras slogan de su propio mal: "No dejes que te miren el móvil", "Denuncia", "Ponle freno" ... No hemos escuchado aún a ningún hombre molestarse por ello. Es necesario abrir el encuadre e interpelar también a la otra parte: a quien ejerce esa violencia contra las mujeres. Nosotras llevamos muchos años cuestionándonos, reflexionando y deconstruyendo nuestro género, a los hombres también les toca hacerlo y no hay nada de malo en ello.

YOLANDA DOMÍNGUEZ
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También hay personas que se han sentido ofendidas por el mal rato que les hemos hecho pasar a los participantes. Nos hemos reído con infinidad de cámaras ocultas en las que se hacen auténticas faenas a los participantes y nadie ha puesto nunca el grito en el cielo... ¿Qué es lo que ha indignado tanto de una simple frase? Crear experiencias en vivo para recoger reacciones es algo muy habitual en todo tipo de campañas y como en todas ellas, también se les explicó el motivo del mensaje (a algunos incluso se lo explicamos antes). Todos lo entendieron y accedieron a aportar su granito de arena al proyecto y desde aquí les doy las gracias de nuevo.

"Todos y todas somos machistas en alguna medida porque hemos sido educados en una cultura machista"

Pese a lo difícil que es gestionar los mensajes de odio, hay muchas cosas positivas que se pueden extraer y que nos dan claves importantes para acabar con esta violencia estructural. Lo primero que queda patente es que no se sabe qué es el machismo (como para entender qué es el feminismo). Quizás este sea el lugar desde el que empezar. Cuando sabes qué es el machismo no te cuesta reconocerlo porque sabes que lo eres en muchos comportamientos. Tampoco te importa aceptarlo, al contrario, te sientes liberado por identificarlo y tener la oportunidad de cambiarlo. Por otro lado, está el eterno tema de los bandos. Muchos hombres han acusado al actor de ser un "traidor", de pasarse al otro lado. Combatir el machismo es algo que nos compete a todas las personas desde el lugar que ocupamos, hacer autocrítica y asumir responsabilidades tiene más que ver con querer que ganemos todos que con la idea de enfrentarse. No todos los hombres matan, pero sí están viendo cómo lo hacen sus compañeros y no hacen nada. No todos los hombres agreden, pero refuerzan el sistema machista con sus gestos cotidianos y no se movilizan para cambiarlo. ¿Por qué asumir su parte les cuesta tanto?

Tampoco sería justo invisibilizar a todas las personas, hombres y mujeres, a quienes sí les ha gustado el proyecto y nos han felicitado por ello y a otras tantas que no se han manifestado. Quizás sean personas que ya tienen interés en acabar con la desigualdad y que estén más abiertas a la autocrítica y al cambio. El objetivo del vídeo era simplemente situar este problema en la mesa, hablar de ello, airearlo. Zarandear un avispero que lleva demasiado tiempo quieto tiene sus riesgos, pero quedémonos con lo bueno. Sigamos argumentando, debatiendo y hablando: si no somos capaces de reconocer nuestro machismo, jamás podemos erradicarlo.