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12/05/2018 13:59 CEST | Actualizado 12/05/2018 13:59 CEST

Prohibido protestar salvo si escribes en un periódico y te llamas Soto Ivars

GTRES

Elige un tema que resuene. No te molestes en recopilar datos ni contrastar. Considera que tu opinión sesgada es la única verdad. Presupón que nos interesa. Incluye varios insultos y expresiones machistas. Sugiere que nadie más que tú tiene derecho a opinar. Firma como Juan Soto Ivars y tendrás un espacio en un periódico digital y unos cuantos seguidores que te darán palmaditas en la espalda y a los que tampoco le interesa un pimiento eso de profundizar.

Esta semana han salido a la luz numerosos testimonios de mujeres que se han sentido acosadas por algunas figuras masculinas del mundo del espectáculo y por fotógrafos que han utilizado su posición laboral para aprovecharse sexualmente de ellas. El colaborador de El Confidencial, Soto Ivars, ha publicado un artículo en el que lejos de tener en cuenta el contexto global (movimientos como el #metoo, #cuéntalo, la sentencia de la manada, la plataforma Follógrafos...) elige una sola figura de todo el debate, el músico Mikel Izal, y le presenta como cabeza de turco de la exaltación irracional de un grupillo de histéricas que buscan notoriedad. Calificar a un grupo de mujeres que tienen el valor de hacer públicas situaciones dolorosas para evitar que otras las vuelvan a pasar como "cuatro exaltadas" denota una falta enorme de perspectiva o no saber contar. Si esas cuatro mujeres han reunido el valor suficiente para hacerlo es gracias a los millones de mujeres de todo el mundo que llevan meses denunciando en todos los países y en todos los sectores casos similares. No somos cuatro locas Juanito, somos la mitad de la humanidad.

El texto comienza diciendo "Al músico le están pegando fuego en la red social. Lo llaman acosador y presentan pruebas. Las pruebas son basura". Esta gran argumentación nivel pitonisa Lola ya augura el nivel del resto del artículo. Para el señor Soto Ivars no es lícito que una mujer se sienta acosada por las propuestas sexuales de ningún hombre porque petarle el WhatsApp de preguntas incómodas es algo natural. Un tío cachondo tiene todo el derecho del mundo a soltarte sin ningún tipo de filtro que te quiere follar pero si eres una tía y eso te molesta tú a callar. Tras retratar en sus propias palabras sus tácticas para ligar, se marca un "además de periodista también tengo el título de derecho" y añade que si queremos convencerle "vais a tener que enseñarme algo más". Ya sabéis chicas, si os enfrentáis a alguna situación incómoda acordaos de ir recabando pruebas para poder enseñárselas a Su Señoría, que ahora es quien se encarga de decidir lo que es acoso o no en nuestro código penal.

En lugar de darnos cifras y datos objetivos, mete un párrafo de frases inconexas y sin sentido sobre el acoso para cerrar sentenciando que lo que tenemos las mujeres es un "ansia pueril de protagonismo y atención". Vamos, que nuestra vida es muy aburrida y no tenemos otra cosa que hacer que inventarnos acosos ficticios para que nos hagan casito. Quizás este señor no tiene trato con mujeres reales y vive en zulo en el que convive con otros hombres como él, editoriales de moda y revistas porno. Sería normal que con esos referentes piense que las mujeres no tenemos nada interesante que hacer ni que decir. ¡Pero de qué os quejáis, si a lo único que podéis aspirar es a que os quieran follar! Luego habla de tías que están deseando ponerle los cuernos a su marido y de tíos que las defienden porque son una "piara de homúnculos que no han follado en su vida", unos "pagafantas" que "tienen envidia". Para terminar este colofón de argumentos fundados y bien razonados lanza una pregunta que ya quisiera el mismísimo Noam Chomsky: "¿Nunca han existido las zorras?". Plas, plas, plas. Qué capacidad de análisis, de síntesis y de rigor profesional. Abramos un Change.org para que Juan Soto Ivars sea el próximo premio Nobel de Filosofía ¡o mejor el de literatura! que parece que este año se va a quedar desierto precisamente por un caso de abuso sexual. Ya estoy barajando títulos para su próximo ensayo, estoy entre "Las redes y las zorras" o "Las mujeres que se creían con derecho a hablar".

Si tiras un poco de diccionario, ese libro que se consulta para conocer el significado de las palabras, podrás comprobar que más allá de referirse a un delito sexual, sentirse acosada también significa sentirse perseguida, acorralada o en una situación de la que intentas escapar. Muchas de las mujeres que se han manifestado esta semana han denunciado casos de abusos de poder y otras situaciones en las que se han sentido intimidadas. Además del cantante Mikel Izal hemos leído testimonios sobre el fotógrafo Longshoots que provocó la apertura de la plataforma Follógrafos, sobre el humorista Antonio Castelo, que según algunos relatos ha llegado a forzar físicamente a algunas de las chicas, y sobre otros personajes como Kinder Malo, Cheb Rubén o Dalas. Todas ellas tienen derecho a contarlo y manifestarlo por mucho que a ti te moleste. Ya nos ha quedado claro por tus ensayos que consideras que las personas que se manifiestan en redes no tienen derecho a dar su opinión pero tú si puedes llamarnos "zorras" públicamente porque lo tuyo es libertad de expresión.

Para sumarme mis compañeras las groupies, las zorras y las exaltadas aquí va una opinión más: tus palabras denotan miedo porque que te sientes reconocido en todos esos machos alfa a los que defiendes, eres uno de ellos y temes perder tus privilegios. Crees que tu voz tiene más derecho y más razón que la de la colectividad porque tienes la suerte de estar respaldado por un medio, pero en cada palabra dejas patente lo ignorante que eres y lo poco que sabes de feminismo y de igualdad. Tus artículos carecen de credibilidad porque tratas de imponer tus ideas con insultos en lugar de convencer con argumentos. Lo único bueno de que escribas en un medio es que tus palabras quedan registradas para siempre. Cada vez que tengamos que presentarte podemos decir: "Juan Soto Ivars, el que llama zorras exaltadas a las mujeres".