INTERNACIONAL

Benedicto XVI se va: ¿y ahora qué?

28/02/2013 21:38 CET | Actualizado 30/04/2013 11:12 CEST

Se cerró la puerta en Castelgandolfo, Benedicto XVI dejó de ser papa para pasar a ser emérito y la guardia suiza se retiró a esperar a su nuevo jefe.

Tras ocho años de pontificado, el papa consumó su renuncia y la Iglesia Católica entró en el periodo de Sede Vacante.

La Sede Vacante, el interregno que va desde que fallece o renuncia un papa y se elige el sucesor, comenzó a las 20.00 horas, y concluirá cuando el cónclave de cardenales haya elegido el 266 sucesor del apóstol Pedro.

Cuando fallece un papa o renuncia, como es este caso, el gobierno provisional de la Iglesia católica pasa a manos del cardenal camarlengo, cargo que ostenta el hasta ahora secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone.

El cardenal camarlengo es el que se encarga de la administración de los bienes y de los derechos temporales de la Santa Sede, ayudado por tres purpurados asistentes.

Ahora toca elegir a un nuevo papa. Y ese momento podría llegar muy pronto.

La primera congregación de cardenales preparatoria del cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI se podría celebrarse el próximo lunes, 4 de marzo, anunció hoy el arzobispo de Nápoles, cardenal Crescenzio Sepe.

En esa congregación se preparará la celebración del cónclave, que puede elegir a cualquier bautizado, pero donde sólo votan los cardenales menores de 80 años.

LAS CONGRECACIONES

En las primeras congregaciones todos los cardenales deberán prestar juramento de observar las disposiciones contenidas en la Constitución Apostólica y de guardar el secreto. "Prometemos, nos obligamos y juramos, todos y cada uno, observar exacta y fielmente todas las normas contenidas en la Constitución apostólica Universi Domini Gregis del Supo Pontífice Juan Pablo II, y mantener escrupulosamente el secreto sobre cualquier cosa que de algún modo tenga que ver con la elección del Romano Pontífice", leerá Angelo Sodano, cardenal decano, delante de todos los cardenales. A continuación, cada purpurado dirá: "Yo prometo, me obligo y juro" poniendo la mano sobre los Evangelios.

En una de las Congregaciones inmediatamente posteriores, los cardenales deberán decidir, entre otros asuntos, el sorteo de las habitaciones en la Domus Sanctae Marthae, la preparación de la Capilla Sixtina, confiar a dos eclesiásticos de clara doctrina el encargo de predicar a los cardenales dos ponderadas meditaciones sobre los problemas de la Iglesia en este momento, cuidar que sea anulado el anillo del Pescador y fijar el día y la hora del comienzo de las operaciones de voto.

PROCESO RÁPIDO "MOTU PROPRIO"

El pasado 25 de febrero, el papa dio libertad a los cardenales para que pudieran anticipar el próximo cónclave con la aprobación de un "motu proprio" (documento papal).

La normativa vaticana establece que el cónclave debe comenzar entre 15 y 20 días después del inicio de la sede vacante, con el objetivo de permitir a todos los cardenales del mundo acudir a Roma.

El último día del papa