ECONOMÍA

Actores, modelos y directores que se saltan a la industria

28/01/2015 14:52 CET | Actualizado 28/01/2015 15:00 CET

No necesitas el beneplácito de la industria para dirigir una película y hacerla circular o para dejar de ser un actor o modelo invisible y colarte sin autorización previa en anuncios y series. Con los premios Goya, la fiesta oficial del cine, a la vuelta de la esquina, hay quien incluso siendo amateur tiene su oportunidad esperando. Por muchas puertas que se cierren siempre hay alguna por la que entrar. Canales de difusión alternativos en los que los intermediarios no existen y en los que ningún filtro influye en el resultado final.

Para Daniel Aguirre y Luna Martin, socios de la productora Sietetresochotres, no hubo obstáculos que frenasen sus ganas de rodar una película. “Hacemos cine al margen de la industria porque queremos hacer cine pero la industria no nos acoge. Ojala pudiéramos rodar Los Vengadores”, reconoce Luna Martín, productora y montadora de Investigación policial, una película en curso de convertirse en algo más que otro filme de bajo presupuesto, en vista de los festivales por los que ha pasado con alabanzas (el Festival de Málaga, el de Montreal…- ) y los premios que ha recibido sin tan siquiera estrenarse.

luna toulouse

Luna y Daniel durante la presentación de su película en el festival de Toulouse.

Tampoco a Jorge Martínez, un emprendedor desde que no estaba de moda ser emprendedor, se le puso nada por delante cuando, harto de que las agencias tradicionales le ofrecieran siempre “los mismos modelos y actores que a ellos les interesaba que vieras”, se obsesionó con montar una especie de Idealista con caras frescas y diferentes. “Estaba enfadado con ese sistema de que un tercero decida por ti. Y, por otro lado, unos amigos actores se quejaban de lo difícil que era acceder a una agencia con la de escuelas de interpretación que hay, no sólo profesionales, sino también de aficionados casi en cada barrio. Hace cinco años pensé que molaría un Idealista de actores y modelos, y así surge Vibook, un buscador que arrancó en 2013 con 500 perfiles y en el que, un año y pico más tarde, hay 5.000, de los que unos son profesionales y otros gente de la calle. Porque hay veces que lo que busca alguna de las 700 empresas que contratan desde Vibook es que alguien sepa hacer yoga o patinar, o un rasgo físico peculiar más que la interpretación”, relata Jorge.

Carlos Múgica, experiodista de TVE y uno de los amateur que tiene abierto perfil, no puede estar más satisfecho con el resultado: “Después de 25 años en los que he pasado por Informe Semanal, 24 horas, Días de Cine o la Tarde, cuando me vi prejubilado decidí hacer un curso de interpretación después de que un conocido grupo de actores profesionales me animara mientras grabábamos un corto para el Instituto Cervantes. Un día aparecieron por la ECAM Jorge Martínez y su socia, María Palacios, y nos contaron su idea de este escaparate para gente con perfiles y talentos de todo tipo para hacer cortos, largos, publicidad o lo que fuera. Como tengo cara de Quijote ya me han llamado para varios anuncios, uno de la ONCE, otro de Nuez Seguros y alguna que otra serie. Soy muy fan porque me han dado visibilidad. Hay gente en la industria que ve esto como intrusismo pero en realidad es una oportunidad fabulosa de aprovechar talento desconocido”.

vibook

Cuando Jorge arrancó, gente con amplitud de miras y sin miedo a la tecnología como Alex de la Iglesia, Javivi o Antonio Resines apoyaron una idea que les parecía potente. “Nos hicieron unas peliculitas muy resultonas que circularon por redes sociales y animaron a mucha gente a registrarse”. El modelo de negocio se basa en que, cuando a uno de los actores le contratan para un trabajo, el 15% es para Vibook. Por ahora son cuatro personas las encargadas de poner en marcha la siguiente fase, convertir en una red de actores tipo LinkedIn el buscador, con perfiles de actores conocidos, a los que ver a compañeros de toda la vida como Resines, que acaba de invertir en el negocio, les genera confianza y contribuye a restar prejuicios.

resines jorge

Curiosamente Resines, actual vicepresidente de la Academia, es el actor estrella del primer largo de Daniel y Luna, Investigación policial. “Le divirtió el guión y se metió con mucho cariño en el rodaje. Nos está sorprendiendo que a la gente de toda la vida, directores y críticos, es a quien más le está gustando. Igual porque les recuerda a cuando ellos empezaban”, dice el director, al que esa impaciencia por materializar sus ideas sin intermediarios le llevará en abril invitado al Festival de Cine Latino de Chicago. Una oportunidad de oro para un novel. “Me gusta pensar algo y hacerlo inmediatamente sin responder ante nadie. El cine es el medio menos puro para sacar pronto una idea porque normalmente levantar un proyecto requiere movilizar a muchas personas. Antes ya lo habíamos hecho con canciones y luego con un corto, El último Onvre Bibo. Así que pensamos que, si podíamos hacer un corto en un día, podríamos rodar un largo en diez”.

La inmediatez y una idea original son la clave de su éxito. “No lo pensamos mucho", explica Luna. "Tenemos una productora pequeñita de publicidad en la que hacemos maquetas y spots. Íbamos a grabar una serie de entrevistas que nos habían pedido y, después de tener alquilado el material, se nos cayeron. No quisimos desaprovechar la ocasión y en una noche escribimos el guión del corto y al día siguiente lo rodamos con un amigo actor”. Premios en el Festival de Sitges, en el de cine fantástico y de terror de Donostia, en el de Alcalá de Henares, entre otros muchos, le dieron visibilidad.

Daniel “no sabe si hay industria” pero el grupo de amigos (cámaras, gente de sonido, actores y algún periodista) con los que se embarcó en el rodaje y que acabaron produciendo el largo con sus aportaciones no tenían más pretensión que contar una historia y que la gente la viera. No se lo pensaron mucho. A Resines le convencieron a través de un amigo que era compañero de su hijo.

Siguieron el esquema que ya les había funcionado con el corto. Deprisa, deprisa. Esta vez, la historia refleja los tiempos muertos de una pareja de policías que está investigando. “Es muy de diálogos porque no podíamos pagar la acción. Así que la gracia que tiene es que se cuenta lo que nunca se ve en las películas de policías”, explica Luna, que hasta que no presenció cómo el público francófono se reía durante la proyección en castellano en el Festival de Montreal, con subtítulos en inglés, no estuvo muy segura de si le haría gracia a alguien más que al equipo. Aunque desde entonces provoca el mismo efecto en cada festival que se proyecta.

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