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Cómo hacer caldo con sobras de verduras

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CALDO
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En nuestro empeño por no malgastar tanta comida, hemos aprendido que prácticamente todos los restos que tengamos por la cocina se pueden convertir en algo de provecho. La piel de la patata se puede comer después de hornear y la corteza del parmesano también. Hasta el líquido sobrante de los encurtidos se puede utilizar para hacer cócteles.

Entendemos que no todo el mundo tiene tiempo para reciclar las sobras, pero, si no vas a hacer nada con ellas, puedes preparar un caldo.

Hacer caldo apenas requiere esfuerzo y lo único que se necesita es una bolsa de plástico con cierre hermético en la que ir metiendo los restos para conservarlos en el congelador. Cuando la bolsa esté llena, echa el contenido en una cazuela grande, llénala de agua y ponla a hervir a fuego lento hasta que esté hecho el sabroso caldo.

UNOS CUANTOS CONSEJOS PARA EMPEZAR:

1. Hay verduras que son mejores que otras para hacer caldo. La cebolla, la piel de zanahoria y el apio son de las mejores. El puerro, la cebolleta, el ajo, la mazorca de maíz, la lechuga y las patatas también son ingredientes adecuados. Las únicas que te recomendamos descartar son las crucíferas —es decir, el repollo, las coles de bruselas, el brócoli y la coliflor—, ya que su sabor es demasiado fuerte.

2. Debes llenar la cazuela de manera que por encima de las verduras haya unos 3 centímetros de agua. O puedes añadir el agua suficiente como para poder remover el contenido de la cazuela con facilidad.

3. Pon la cazuela a hervir antes de ponerla a fuego lento.

4. El caldo tarda normalmente una hora en estar listo. Recuerda que no lleva ningún tipo de sazonador, así que estará más sabroso después de que le eches sal (algo que solo deberías hacer si vas a utilizar el caldo como ingrediente de una receta).

5. Cuela el caldo para conseguir un resultado final sin tropezones.

BONUS TRACK: Puedes guardar el caldo sobrante en la nevera, se conservará en buenas condiciones durante tres días. Si lo guardas en el congelador, te durará hasta tres meses. Si lo vas a congelar, puedes verterlo en un molde para hacer cubitos de hielo; de esta manera, podrás utilizarlo en dosis individuales y añadirlo a todas tus recetas. Nada mejora más un plato como el sabor del caldo casero, ¡y todo gracias a la reutilización de las sobras!

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Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.