INTERNACIONAL

Por qué la estrategia de Trump con Corea del Norte no va a salir bien

Esta es la historia de un esquizofrénico sinfín de idas y venidas con tres protagonistas: Estados Unidos, Corea del Norte y China.

02/12/2017 10:15 CET | Actualizado 02/12/2017 10:15 CET

Corea del Norte lanzó (de nuevo) un misil intercontinental balístico esta semana, lo que llevó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a pedir a China (de nuevo) que se ponga serio con su rebelde socio y le imponga sanciones más duras.

En una llamada telefónica el pasado miércoles, Trump manifestó al presidente chino, Xi Jinping, que su país debe "usar todas las palancas disponibles para convencer a Corea del Norte de que cese sus provocaciones y vuelva a la senda de la desnuclearización", de acuerdo con un comunicado de la Casa Blanca.

Trump anunció después la aplicación de "sanciones mayores" contra Corea del Norte y aseguró que se haría cargo de la situación. Pero la manida estrategia de sancionar a Pyongyang ―un régimen empecinado en desarrollar sus capacidades nucleares a cualquier precio— todavía no ha demostrado ser efectiva.

NICOLAS ASFOURI via Getty Images
El presidente chino, Xi Jinping, en un encuentro de líderes en Pekín al que asistió el presidente de EE UU, Donald Trump, el 9 de noviembre.

Más presión sobre China

Con Trump al timón, la relación de Washington con Pekín sigue siendo turbulenta e impredecible. El magnate se ha quejado en repetidas ocasiones de la aparente indecisión de China para controlar al Norte e incluso ha acusado al país de "violar" a América por sus daños a la economía estadounidense. (Después dio marcha atrás con esta afirmación y dijo que él "habría hecho lo mismo").

Sus comentarios sobre el papel de China en la desnuclearización de Corea del Norte tampoco han sido coherentes.

"Corea del Norte se está comportando muy mal. Han estado 'jugando' con Estados Unidos desde hace años. ¡Y China ha hecho muy poco por ayudar!", tuiteó en marzo.

Meses más tarde, después de recibir a Xi en la Casa Blanca, cambió su discurso sobre la cuestión y tuiteó: "¡China lo está intentando con todas sus fuerzas!".

Pero en julio, Trump reiteró que estaba "muy decepcionado" con el país, que no hace "NADA por nosotros con Corea del Norte, sólo hablar", tuiteó.

No es realista esperar que China resuelva el problema con sanciones más duras.Robert Ross

Durante su gira asiática de 12 días este mes de noviembre, Trump afirmó que Xi le había prometido "utilizar su gran influencia económica" para tratar con Corea del Norte. Todavía está por ver cuál es el significado exacto de eso.

"No creo que nadie espere que las sanciones cambien el comportamiento de Corea del Norte", cuenta al HuffPost Robert Ross, profesor del Boston College y experto en política china. "No es realista esperar que China resuelva el problema con sanciones más duras".

Damir Sagolj/Reuters
Los presidentes Xi y Trump en Pekín, el 9 de noviembre.

China tiene sus propias prioridades

En los últimos meses, a medida que Corea del Norte ha escalado en su campaña de misiles balísticos, China ha respondido incrementando las sanciones y restringiendo sus provisiones de petróleo y energía al hermético reino.

No obstante, tal y como apunta Ross, las medidas punitivas de Pekín contra Pyongyang se guían sobre todo por el interés propio, no por la coerción extranjera ni por los maliciosos tuits de Trump.

"No deberíamos pensar que los esfuerzos de China de los últimos meses tienen algo que ver con la presión estadounidense. La presión americana lleva ahí desde hace tiempo, pero China tiene sus propios intereses a la hora de incrementar sanciones contra Corea del Norte", afirma.

Pekín no aplicaría sanciones que llevaran al colapso del Gobierno norcoreano.

Pyongyang lleva un tiempo haciendo caso omiso a los intereses chinos, y su repetida amenaza de llevar a cabo un ensayo nuclear atmosférico podría poner en peligro a los ciudadanos chinos.

Aunque la Casa Blanca insiste en que "todas las opciones están sobre la mesa" —en referencia a la intervención militar o al derrocamiento del Gobierno norcoreano—, Ross sostiene que China y Corea del Sur seguramente se opongan a un cambio de régimen, ya que este giro podría dar lugar a una guerra o a una crisis masiva de refugiados.

Incluso bajo la presión de Estados Unidos, Pekín no aplicaría sanciones "que llevaran al colapso del Gobierno norcoreano", opina Ross. "Están dispuestos a aplicar más sanciones de las que han puesto en el pasado, y lo están haciendo, pero hay un límite en su actuación. Creo que la administración de Trump entiende esos límites".

KCNA KCNA/Reuters
El líder norcoreano Kim Jong Un observa el lanzamiento de un misil el 16 de septiembre.

Muchas sanciones, pocos resultados

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó sus sanciones más severas con Corea del Norte después de que el régimen llevara a cabo su sexto y más potente ensayo nuclear en septiembre, llegando a decir que había detonado una bomba de hidrógeno. Trump expandió estas sanciones el 21 de septiembre, dirigidas a las instituciones financieras que tienen negocios con Pyongyang.

La semana pasada, Estados Unidos impuso nuevas sanciones a varias empresas comerciales chinas que supuestamente tienen negocios de millones de dólares con Corea del Norte. Trump también designó a Corea del Norte como Estado patrocinador del terrorismo.

No obstante, restringir el comercio con Pyongyang hasta ahora ha cosechado pocos resultados. Parece que el aumento de sanciones ha tenido hasta ahora un peso simbólico más que nada y, en vez de presionar al régimen para dejar a un lado sus ambiciones nucleares, amenaza con castigar a los ciudadanos de un país aislado y empobrecido.

Esto fue lo que comentó la enviada especial Chun Yung Woo después de que China suspendiera sus exportaciones de petróleo por las sanciones de la ONU:

"Los norcoreanos están tan acostumbrados a vivir en condiciones económicas tan duras" que si les imponen restricciones más severas se adaptarían con estrategias como "sustituir coches, tractores y equipamiento por carros de animales o trabajo manual".

La respuesta del régimen norcoreano a las últimas sanciones de la comunidad internacional ha sido un discurso hostil y una actitud agresiva más que de sumisión. Se cree que el misil balístico intercontinental que Pyongyang probó el martes es el más avanzado del régimen, capaz de llegar a Washington, D.C.

"Llegados a un punto, tendremos que sentarnos a negociar y a hablar", plantea Ross. "Ir a por China no resolverá el problema. Las sanciones no resolverán el problema".

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' EEUU y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano