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Venezuela, el día después

05/12/2015 09:58 CET | Actualizado 05/12/2016 11:12 CET

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Simpatizantes de la coalición opositora Mesa de Unidad Democratica (MUD) participan en un acto por el cierre de campaña/EFE.

"El día después puede pasar cualquier cosa". Afirmación de Diego Arria, uno de los hombres que mejor conoce Venezuela. Venezolano en Nueva York, exiliado desde hace un año y medio porque el régimen de Maduro considera que es una persona "peligrosa".

Comemos en Rue57, uno de esos restaurantes franceses históricos de la ciudad. "Estuve en la inauguración y no he vuelto hasta hoy, me encanta la idea". El doctor Arria fue gobernador de Caracas, presidente del Consejo de Seguridad de la ONU (a él se debe el famoso nombre de la Fórmula Arria) y, como él mismo dice, "finquero" hasta que Chávez le "robó" -expropió- Hacienda La Carolina.

"Es importante el día después, porque el 6 de diciembre vamos a salir a votar todos los venezolanos, y lo haremos en nombre de la libertad y de la democracia, para terminar con este régimen tiránico, militarizado y corrupto", apunta. Está muy preocupado por la evolución de los acontecimientos. La oposición, dividida, necesita al menos el 55% de los votos para conseguir una mayoría en la Asamblea. El régimen chavista cambió la ley y ahora resulta que el número de votos no se corresponde con la representación efectiva. Aun con todo, Arria cree que se conseguirá una gran mayoría "que pueda comenzar a cambiar a cambiar las cosas", salvo que alguna facción "se tuerza". Hay aires de cambio en Latinoamérica, Macri ha terminado con décadas de peronismo, no solo con el kirchnerismo, y en Brasil Dilma Roussef no pasa sus mejores momentos. "Fíjate que ni Cuba, gracias al proceso con Estados Unidos, está diciendo esta boca es mía", apunta.

Cuando habla de la oposición, se emociona. "Lilian (mujer del líder encarcelado Leopoldo López) se está convirtiendo en el símbolo de la libertad, en todo el mundo. Es maravillosa". Solo me preocupa, y respira, que aún queda mucho dinero en Venezuela, muchísimo. Eso significa que la capacidad para comprar apoyos es fuerte, y que algunos puedan caer en las garras de Maduro-Cabello y se corrompan. Sería terrible y acabaría de nuevo con las esperanza de millones de personas".

Aún queda mucho dinero en Venezuela para corromper a la gente. La afirmación me sorprende, con PDVSA trufada y en quiebra, con el dólar en el mercado negro por las nubes y con un desabastecimiento en los supermercados evidente.

"Pero aún me preocupa más la reacción de Maduro", prosigue. "Ya ha avisado Maduro de que puede convertir el país en un verdadero régimen socio-comunista, con todo el poder. Y eso lo puede hacer desde el día 7 de diciembre, porque tiene todos los poderes constitucionales que él mismo se ha dado gracias a la legislación que dejó Chávez. Aún pueden militarizar más el país. Viven del narcotráfico, del petróleo, tienen los resortes legales para hacerlo, Maduro ya lo ha anunciado".

Pero Arria no pierde la esperanza: "Saldrá un movimiento ciudadano, como en España Ciudadanos, donde la gente, los estudiantes, no tengan miedo. Un movimiento del centro hacia la capital, que movilice al pueblo y al que apoye la parte del ejército que no está corrupta, y que existe. Un movimiento no populista, capaz de presentar la realidad de Venezuela tal y como es y los retos -enormes- a los que nos enfrentamos".

De momento, y tras dicesiséis años de chavismo, mañana hay elecciones en Venezuela, un país asifixiado por el chavismo, la división y la pobreza. Uno de los países más ricos del mundo -llegó a ser el cuatro exportador mundial de petróleo- se ahoga en las deudas, el narcotráfico y el miedo. Con los medios de comunicación controlados por el Gobierno. Igual que el sistema electoral, por el cual, cuando se acude al colegio electoral le toman a uno la huella digital. Y en las últimas dos horas del día electoral, quien no ha votado es sustituido de forma fraudulenta por el régimen. "Siempre han ganado en las últimas horas de los colegios abiertos porque falsifican los votos", dice Diego."Pero está vez la votación será masiva. La presión internacional de las libertades está de nuestra parte".