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Siete ideas para que el PP recupere votos (sin tener que amputar a Rajoy)

10/06/2015 17:24 CEST | Actualizado 10/06/2016 11:12 CEST

Los populares están de los nervios y eso les lleva a ser osados pensando. Algunos miembros del Gobierno coinciden con barones y altos cargos del partido en que sin Rajoy tendrían más posibilidades de quedarse en La Moncloa, pero a ver quién se atreve a verbalizar en alto tal sacrilegio.

Los más valientes coinciden con una parte de la oposición y con las encuestas en que Mariano Rajoy ya no tiene riego sanguíneo y está necrosando el voto. Incluso los asesores consultados lo reconocen, aunque a estas alturas no recomiendan amputarle porque confían en que hay medidas menos radicales con las que volver a motivar a esos 1,4 millones de votantes del PP que se han pasado a la abstención y a una parte de los 700.000 que han dado su voto a Ciudadanos el pasado 24M. "El voto de derechas está muy desmotivado frente a las mareas en la izquierda, que son las que han logrado atraer a votantes modernos y urbanos. Aun así, en dos meses el PP ha pasado en las encuestas de 18 a 27% en intención de voto. Rajoy es un lastre, mientras que Soraya es la mejor valorada para sustituirle", explica un reconocido demoscópico sobre el cambiante panorama lampedusiano.

Si alguien cree que la gangrena del PP es incurable, se equivoca. Presenta todos los síntomas, su piel se ha decolorado, las sedes parecen desteñidas y más si están tocadas por la pestilencia de la corrupción como la central de Génova; sus miembros sufren un dolor severo en partes de sus cuerpos por falta de riego y si no, que les pregunten a los barones y grandes alcaldes a los que se desaloja estos días de sus despachos. La solución de cortar por lo sano con el presidente "que tiene la imagen de no tomar nunca la iniciativa", como asegura uno de sus gurús, ha dejado de ser tabú. Las sierras eléctricas se guardan a la espera de ver hasta dónde llega el cambio de Gobierno y de partido que está anunciado para la semana que viene, pero hay algún zombi sin despacho que advierte sobre los riesgos de un líder tocado por la corrupción. Los menos dramáticos se refugian en la sombra de la mayoría absoluta de Cameron en Gran Bretaña, que es muy alargada y da para cobijarse en ella, pero solo el 50% de los votantes del PP ven a Rajoy como candidato. Y como apunta otro de los expertos en sondeos de opinión, "Gran Bretaña tiene 650 distritos y es imposible hacer encuestas clavadas en 650 distritos, mientras que España tiene 52 distritos y por tanto tenemos menos margen de equivocación".

La ensoñación de una cara nueva ronda tanto que incluso internamente ya hay quienes ven a Pablo Casado como la gran esperanza blanca o quienes consideran que Feijóo sería una buena tabla de salvación. A Saénz de Santamaría se la aprecia menos de puertas para adentro, aunque los votantes la señalen como su preferida y la que menos trabajo requeriría a la hora de lanzarla en una presunta sustitución del gran líder. Mientras Rajoy, el único que decide y sabe la verdad, se retrata, sus fieles marean con otras medidas de alto impacto con las que activar a los votantes que les han castigado:

-Devolver la paga a los funcionarios y crear la sensación de que la clase media y baja recupera poder adquisitivo. Rajoy tiene a los mayores asegurados porque prácticamente no ha tocado las pensiones, pero esos ahorros de los pensionistas que han mantenido a sus hijos y nietos se agotan o ya han desaparecido. Tienen que elaborar un plan de choque en el que se muestren compasivos. "Para decirlo más rotundo -apunta el director de una gran empresa demoscópica- el PP ha salvado al país de la quiebra, pero ha creado una fractura social brutal y esa no se acorta con empleos de pésima calidad y sin compasión". Parece que quien ha entendido esto en los últimos días es Luis de Guindos, que se ha apresurado a poner distancia con las nuevas recomendación salvajes del FMI -subir el IVA de nuevo, despidos más baratos aún y establecer copago sanitario. El titular de Economía y quizá presidente del Eurogrupo, ha alardeado de que ya en otras ocasiones no han hecho ni caso al FMI. Otra cosa es que estos gestos, o los del poco empático presidente, calen como "compasivos" con la ciudadanía.

-Una mujer para atraer el voto femenino y modernizar el mensaje. "Rajoy está despejando el camino a Soraya, pese a lo que se dice. Puede que la quite como portavoz, pero sería una equivocación pensar que algo no funciona entre ellos. Por lo pronto está limpiando el partido de barones que ya eran desleales, aprovechando los resultados electorales. Para él, Soraya es la mejor candidata, pero a futuro. Quienes difunden la idea de que están enfrentados, mienten", apunta una fuente cercana a un ministro económico. "Al PP se le resiste el voto femenino, una mujer sería una opción moderna, dado que Podemos, por ejemplo, tiene a las mujeres apartadas de los órganos de poder", explica un estratega político muy apreciado entre los líderes.

-Despertar de la abstención a sus propios votantes machacando con la idea de que el PSOE se ha vuelto de extrema izquierda y peligra la patria que puede caer en manos de los extremistas de Podemos. El terror como estrategia, que repiten como un mantra todos los miembros del Gobierno estos días, pero con especial incidencia por parte de los "Sorayos" . Aquí las fuentes consultadas inciden en la mayor actividad mediática de José Luis Ayllón, secretario de Relaciones con las Cortes y segundo portavoz, que se reúne con periodistas en privado y les advierte no solo de la importancia de los cambios de Rajoy, sino del miedo que da el nuevo PSOE. Eso sí, lo hace de forma menos chusca que los quemados Rafa Hernando o Carlos Floriano, dos personajes a los que en el entorno de Soraya se les considera achicharrados y caducos.

-Desmontar a Ciudadanos debe ser clave para el equipo de Rajoy. "Los pactos entre Ciudadanos y el PP beneficiarían básicamente a los populares, como evidencian las encuestas post electorales, así que tiene que incidir en ellos y fagocitarlos. A Ciudadanos le votaban los desencantados con el PP y los que querían frenar a Podemos, pero no han conseguido ninguna de las dos cosas. Para qué votar a Rivera si va a acabar apoyando al PP, deben preguntarse esos votantes fugados. Eso explica por qué Ciudadanos se está alejando tanto en intención de voto. Corre el riesgo de convertirse en una UPyD", advierte un experto en sondeos de opinión, que se ha mirado con lupa la publicada por Metroscopia. "La fuga del PP es Ciudadanos. No son nuestros enemigos, son amigos, pero se les ha tratado como si lo fueran. Les necesitamos para gobernar porque aunque podamos recuperar parte de ese voto, otra parte no volverá. Ciudadanos es tan naranja como ING, sus votantes son como clientes de banca online, urbanos y formados, que van buscando las ofertas, así que con una campaña estrella les va muy bien, pero la fidelidad no es una de sus cualidades" analiza uno de los asesores claves de Rajoy en encuestas. Sin embargo, seguir desmontando a Rivera no será fácil, porque "Mas se lo ha puesto muy bien a Albert. Si hay elecciones el 27 de septiembre en Cataluña, Ciudadanos ganará mucho, será el nuevo triunfador a costa del PSC y del PP. La gente de Rajoy tendrá complicado descolocar a los de Rivera en tan solo seis u ocho semanas después del 27-S" contribuye al debate otro politólogo que conoce muy bien a los asesores presidenciales.

-Recuperar el voto de los jóvenes. Para todos los consultados, expertos en encuestas y en sociología, el de los jóvenes es el reto más importante del PP para ganar las elecciones, además del golpe estratégico que sería que Rajoy diera paso a Soraya. "Pese a las cifras que airean y la creación de puestos de trabajo, los jóvenes saben que son puestos basura y eso genera un enorme resentimiento. El hecho es que dejan un paro juvenil récord y unos datos de pobreza infantil que nos sitúan en los primeros puestos de Europa. Eso lo dice Cáritas, no precisamente una organización sospechosa de ser leninista. A esto suma que os dejamos endeudados para el resto de vuestras vidas y puede que las de vuestros hijos" explica el directivo de una gran demoscópica. "A esos votantes jóvenes -los de entre 25 y 35 o 40- se los ha ligado Podemos, hasta hace poco de una forma desabrida, alimentando el cabreo que tienen. Pero en los últimos tiempos también los ha recuperado Ciudadanos, de una forma menos bronca. Parece que ahora el PSOE va a presentar un paquete de medidas dirigido también a ese grupo de edad. La auténtica hazaña del PP sería encontrar algo muy creíble para recuperar el voto joven". Sin embargo, en este punto es más pesimista el asesor cercano al PP, quien cree que no bastarán las más de cuarenta o cincuenta leyes que el Gobierno quiere sacar adelante antes de convocar elecciones. Todo lo que suene a proyecto de ley llueve sobre mojado, opina, y su principal reto es poner sobre la mesa alguna propuesta realmente verídica -ya veremos luego si es verdadera- que cale entre la juventud. En este aspecto, unir la imagen de Pablo Casado a las medidas para jóvenes es fundamental, al tiempo que hay que alejar del primer plano a la apisonadora que es Fátima Báñez, la dama de la movilidad geográfica tan positiva para nuestros jévenes.

-Más regeneración y menos alardear de economía. Otra receta común entre los expertos es la recomendación primero al presidente y luego a sus ministros, es que se centren mucho más en la regeneración de la democracia y rebajen del primer puesto el basar toda su campaña en el relato económico, en el que ya no influye la ideología. Esa regeneración englobaría transmitir honestidad y ganas de luchar de verdad contra la corrupción, que les va a seguir machacando los próximos meses "en cuanto que los nuevos alcaldes y presidentes autonómicos abran los cajones. Cosas como las que nos enteramos hace unos días, que son los mismos ministerios los primeros en poner trabas y excusas para no dar datos a la Comisión de la Transparencia, hacen que todo lo que el Gobierno intente en este asunto no sea creíble" concluye uno de los sociólogos.

- Hacer hincapié en la desigualdad. En este punto existe un claro disenso entre quienes asesoran al Gobierno y al PP y los demoscópicos y politólogos más alejados. Mientras los primeros mantienen que es demasiado tarde para que el Gobierno asuma que ha creado desigualdad -hay que seguir con metáforas como "los más desfavorecidos" pero no aflorar a los que se han quedado en el camino- quienes no tienen poco o nada que ver con el equipo de Rajoy opinan que al presidente y su gente incluir en su discurso que van a instrumentar políticas que luchen contra la DESIGUALDAD -palabra que parece maldita en boca del presidente y sus ministros- lograría transmitir esa imagen de que a partir de ahora serán compasivos, enlazando así con la idea expuesta de la compasión y de lograr que la gente crea en aquella frase del presidente -"Oiga, que los demás también tenemos sentimientos"- sea creíble, sería otro logro.