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22/06/2012 22:38 CEST | Actualizado 09/10/2012 17:10 CEST

Alemania hunde a Grecia... también en fútbol (4-2)

Alemania volvió a hundir a Grecia. Esta vez fue en el fútbol, ese plano tan ajeno a la vida real que por momentos actúa de bálsamo. Más en un partido como este, en el que la línea entre política y deporte se ha difuminado tanto.

Los griegos encararon el partido como una revancha contra Merkel, pero no hubo opción. A diferencia de su canciller, Joaquim Löw no cree en la austeridad. El juego de Alemania va a más en cada partido. Da igual que el entrenador introduzca tres cambios de entrada, el bloque es el mismo y la idea de juego, atractiva. El 4-2 final es el mejor ejemplo.

Se vio desde el inicio, cuando Alemania gozó de tres ocasiones clarísimas en los primeros cinco minutos, incluido un gol anulado. Los germanos lo probaban de todos los colores, con balones colgados a Klose, titular por Mario Gomez, y con combinaciones en el balcón del área de Ozïl con Schurrle y Reus, en el once por Kroos y Müller.

La idea era clara: romper de inicio el muro planteado por Grecia, con cinco defensas y el equipo echado atrás. Cuando a la espalda de los zagueros no había hueco, los alemanes lo probaban desde fuera del área con disparos que despejaba como podía Sofakis. El guardameta lo hizo hasta el minuto 38, cuando el lateral Lahm enganchó un buen balón con la derecha desde fuera del área que le sorprendió. El esférico adquirió un raro efecto y dobló su guante izquierdo.

En el segundo tiempo, Fernando Santos liberó más a sus jugadores y el partido se abrió. Grecia fue más descarada pero sin desmelenarse. Al menos, Samaras, sólo en la punta, tenía algún compañero que le acompañaba en la aventura. Así llegó el empate en el 55, con un gran contragolpe iniciado con un balón largo por la derecha hacia Salpingidis, que centró al área donde Samaras metió el pie para batir a Neuer.

Poco duró la alegría en la casa del pobre. En el minuto 61, Khedira enganchó una volea fantástica desde dentro del área que superó a Sofakis. La lógica se acababa imponiendo y acabó de confirmarse siete minutos después, con el gol de Klose de cabeza tras un saque de esquina. Luego llegó el gol de Reus en el 73 y el segundo gol de Grecia, de penalti transformado por Salpingidis en el 88, que no sirvió para nada.

Alemania llega a semifinales como muchos esperaban, demostrando que es una de las selecciones favoritas a ganar la Eurocopa. Allí esperará a Italia o Inglaterra. Sea cual sea, reeditará un clásico.