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02/05/2013 04:14 CEST

La crisis dispara el número de grupos organizados que roban basura

GTRES

Son las 21.30 y un camión de grandes dimensiones permanece parado en mitad de una calle en el lujoso barrio de Salamanca, en Madrid. Tres personas lanzan por los aires bolsas negras y cartones de los contenedores al interior del vehículo, donde otros dos individuos lo colocan todo y hacen hueco para que entre más. Una vez que casi han vaciado los contenedores, los tres hombres suben al camión, que reanuda la marcha. “¿Qué miras? ¡Largo!”, gritan cuando se dan cuenta de que han sido observados por algunos transeúntes.

Así trabajan los denominados “ladrones de la basura” o “piratas de la basura”, grupos organizados y sin licencias que se dedican a coger desperdicios de los contenedores. Aunque a menudo sus camiones rebosan bolsas de basura, lo que realmente les interesa son el papel y el cartón que pueden contener o que están depositados en los iglús de reciclaje. La Policía reconoce que desde el inicio de la crisis, en 2008, el número de camiones piratas de la basura que actúan en las grandes ciudades se ha multiplicado, aunque desde el Ayuntamiento de Madrid aseguran que el problema se limita a "casos puntuales".

“En dos días hemos llegado a parar hasta 50 camiones”, explican fuentes del sindicato Unión de Policía Municipal de Madrid, quienes distinguen entre estos grupos organizados y los tradicionales cartoneros, que no utilizan camiones para sus actividades. Lo preocupante, aseguran, es la gran actividad de los primeros, que ocasionan “destrozos” en los contenedores y se llevan tanta carga que las empresas que se dedican a esta actividad de forma legal y profesional y que tienen conciertos con los Ayuntamientos están siendo las grandes perjudicadas.

HASTA 100 EUROS POR TONELADA

Pero, ¿qué ganan los “piratas de la basura” con sus actividades? La respuesta es simple: dinero. Según explica la Policía Municipal de Madrid, en uno de sus camiones pueden llegar a transportar hasta 4.000 kilos de papel y cartón. De acuerdo a los datos de la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón, una tonelada de este material puede llegar a valer actualmente hasta 103 euros, dependiendo de la calidad. Por tanto, si los “piratas de la basura” consiguen llenar su vehículo dos veces en una noche, pueden conseguir cerca de 800 euros al día.

La actividad, obviamente, es completamente ilegal. “Para realizarla se necesita una autorización y un acondicionamiento concreto del camión, porque se transportan residuos. Además, se puede considerar un hurto, porque una vez que se depositan en el contenedor el responsable es el Ayuntamiento y el ciudadano paga para que esos residuos se recojan”, explican las fuentes del Sindicato Unión de Policía Municipal de Madrid, que señalan que es muy complicado impedir que ese papel robado se venda.

“Los mayoristas que se dedican a la compra de papel y cartón lo compran y no se les puede atribuir ninguna responsabilidad porque tú mismo, si tienes una empresa que genera papel o muchos libros, puedes contratar a un distribuidor para que los lleve allí. No tienen por qué conocer el origen”, señalan.

UNA SOLUCIÓN COMPLICADA

Francisco Jardón, presidente de la Asociación de Empresas de Limpieza Pública, lamenta que el robo de basura está afectando a las compañías que se dedican a ello profesionalmente. “La empresa cobra por el tonelaje recogido y ahora con la crisis se generan menos residuos. Si a eso le unes los crecientes robos… Se está notando”.

Por su parte, la Asociación Española de Recuperadores de Papel y Cartón (Repacar) está trabajando en un informe para determinar cuánto están dejando de recoger debido a la crisis y cuánto debido a los robos, algo que, según aseguran, es difícil de saber.

“La solución tampoco es fácil porque es un problema social. Hemos hablado con las Administraciones públicas pero claro… con la crisis que hay, ¿qué hacemos? ¿Cortamos los robos del tirón y tenemos un problema social aún mayor? ¿O hacemos la vista gorda o lo permitimos o qué hacemos? El problema es que al final se están consolidando una especie de mafias. En otras crisis ya ocurrió algo similar, pero esto se está alargando en el tiempo”, explica Cristina Afán, Directora General de Repacar.

Con todo, fuentes del Ayuntamiento de Barcelona aseguran que en la ciudad la Guardia Urbana inició un dispositivo específico contra los grupos organizados hace más de un año que ha conseguido “frenar un poco” el fenómeno: “Pero aquí, como en todo, hay grados y hay que diferenciar estos grupos organizados de los cartoneros, personas individuales, que poco o mucho los ha habido siempre”.