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08/05/2014 13:42 CEST | Actualizado 06/03/2018 02:22 CET

Alergias infantiles: cómo evitar que tu hijo sufra una reacción mortal durante el verano

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La muerte de un niño de 6 años en una granja escuela madrileña por una reacción alérgica ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de mayores medidas de prevención y formación en alergias infantiles.

En el caso del menor fallecido, los monitores estaban avisados de su alergia a las proteínas de la leche (por ello le dieron un yogur de soja, supuestamente compatible con su situación). También sabían que estaba en tratamiento médico por asma.

"Un niño alérgico a las proteínas de la leche tolera perfectamente los derivados de la soja. De hecho, los alergólogos recomendamos esos productos a los niños que no pueden tomar productos lácteos", asegura, en declaraciones a El Huffington Post, Arantza Vega, Jefa de la Sección de Alergias del Hospital de Guadalajara. "Otra cosa es que fuera también alérgico a la soja. O que el asma que padecía se agravara y no recibiera bien el tratamiento", plantea.

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Hay nueve millones de alérgicos en España, de los cuales muchos sufren anafilaxia, las conocidas como "alergias letales". La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) ha alertado de que estas reacciones alérgicas están aumentando en España y suponen un riesgo especialmente grave en los niños, que controlan menos lo que ingieren y no saben cómo actuar cuando sufren una reacción.

Según datos de SEAIC, 113 personas sufren al año una anafilaxia por cada 100.000 habitantes. De cada 1.000 personas que acuden a urgencias, una es por un ataque alérgico mortal.

Lee estos consejos para reconocerla, prevenirla y tratarla:

CAUSANTES: ALIMENTOS, PICADURAS Y FÁRMACOS

Los causantes de una reacción anafiláctica se conocen como alérgenos. Alimentos, fármacos y picaduras de insectos himenópteros (abejas, avispas) son los más comunes. Los alimentos son los más graves y frecuentes en reacciones infantiles, especialmente el huevo, la leche, los frutos secos, el pescado y el marisco.

La reacción puede aparecer por la ingesta, pero en determinados casos también por la inhalación de vapores en la cocción del producto o por tocarlo. "El umbral depende de cada uno", afirma Vega. Los fármacos más frecuentemente implicados en reacciones anafilácticas son los antibióticos, los antiinflamatorios no esteroideos, como la aspirina y derivados, y los medios de contraste radiológicos.

SÍNTOMAS CUTÁNEOS Y RESPIRATORIOS

"Para que se produzca un shock anafiláctico deben estar implicados al menos dos órganos", explica la alergóloga Vega. Suele manifestarse con la aparición rápida (en minutos o pocas horas) de síntomas progresivos que afectan tanto a la piel como a las mucosas (labios, genitales, etcétera) y que se acompañan de síntomas respiratorios (falta de aire, sensación de hinchazón en la garganta, silbidos en el pecho), circulatorios (palpitaciones, disminución de la tensión arterial, mareo) o digestivos (vómitos, náuseas).

Aunque la mortalidad es baja (entre 0,05 y 2%), cualquier persona alérgica puede sufrirla. El grupo de mayor mortalidad por anafilaxia debido a una alergia alimentaria es el de adolescentes con asma.

PREVENCIÓN: SIEMPRE LLEVAR ADRENALINA

"Lo más importante para un alérgico es estar bien controlado por su alergólogo", sostiene la doctora Vega. La especialista no cree que sea necesario realizar pruebas alérgicas a quien nunca ha presentado síntomas ya que "uno se hace alérgico, no nace alérgico", pero alerta de que algunas alergias favorecen la aparición de otras. "Por ejemplo, los niños que tienen padres alérgicos o no pueden tomar huevo son más tendentes al asma. Los que sufren de dermatitis atópica tienen tendencia a las alergias alimentarias", señala.

Los niños diagnosticados con alergias alimentarias graves "deben llevar siempre dos autoinyectores de adrenalina", advierte el doctor Luis Echeverría, vicepresidente del Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP). Los expertos recomiendan que toda persona con riesgo de sufrir una anafilaxia y las de su entorno practiquen con regularidad cómo usar las autoinyecciones para saber reaccionar en una urgencia.

Es importante que los niños con riesgo de sufrir anafilaxia dispongan de un Plan de Actuación escrito en la escuela ante una posible reacción. Pero para ello "es necesaria una adecuada formación de los profesionales que tienen relación con los niños en el reconocimiento y manejo de las posibles reacciones alérgicas, ya que las reacciones anafilácticas pueden producirse inesperadamente y en cualquier medio cuando se produce una transgresión dietética", asegura el doctor Echeverría. En España, a diferencia de lo que ocurre en otros países, no existen protocolos de actuación nacionales sobre el tratamiento de las reacciones alérgicas graves para profesionales no médicos en contacto con los niños".

"De cara a los campamentos de verano, es vital que los padres lleven un informe médico que detalle claramente cuales son las causas, reacciones y tratamiento para la alergia de sus hijos", recomienda la alergóloga Vega. La persona que haya padecido una anafilaxia debe ser remitida al alergólogo para estudio y puede solicitar una pulsera que alerte sobre su alergia.

TRATAMIENTO: ADMINISTRAR ADRENALINA Y PERMANECER TUMBADO O SENTADO

Los pacientes que sufran un ataque anafiláctico deben administrarse inmediatamente adrenalina por vía intramuscular antes de avisar a los servicios de emergencia. El mejor sitio de administración es la cara anterolateral del muslo. Después, el afectado debe colocarse en distintas posiciones según los síntomas. En general, deben colocarse en una posición cómoda con las piernas hacia arriba para aumentar el flujo sanguíneo.

Se debe evitar cambiar de postura, especialmente que levantarse o quedarse de pie. En caso de vómitos y ahogo deben permanecer sentados. Si están inconscientes pero respiran, deben ser tumbados de lado. Aunque remitan los síntomas tras la adrenalina, todo el que sufra un ataque debe acudir a un centro sanitario a recibir asistencia médica. El afectado debe continuar tratamiento médico con antihistamínicos y corticoides orales según la prescripción médica.

RETIRAR EL ALÉRGENO

No siempre es posible retirar el causante del ataque, pero se deben seguir los siguientes pasos: detener el tratamiento del fármaco sospechoso; retirar el aguijón de la picadura rápidamente (importa más la rapidez que la forma de hacerlo); escupir alimentos sospechosos que se tengan en la boca pero no provocar el vómito; evitar productos de látex si se sospecha que el afectado puede ser alérgico.

PARADA CARDIORRESPIRATORIA

Un pequeño número de pacientes que padecen una reacción anafiláctica pueden llegar a la situación extrema de sufrir una parada cardiorrespiratoria. Hay que estar alerta si se producen dificultades para respirar (pitos, ronquera, aumento de la frecuencia respiratoria, estridor, ahogo, cambios de coloración de la piel), mareo, sensación de desmayo o de muerte inminente, vómitos continuos, disminución de la presión arterial y pulso débil, dolor en el pecho y palpitaciones o confusión, somnolencia y coma. Si se produce un ataque de este tipo, se debe administrar urgentemente adrenalina y luego avisar a los servicios de emergencia. Si conocen el procedimiento, deben administrar soporte vital básico al afectado (su aprendizaje a través de un curso es muy sencillo).

CRISIS ASMÁTICA

También pueden resultar mortales las crisis asmáticas. El asma alérgica es la alergia más común entre los menores: afecta a entre el 5% y el 10% de los niños, la provocan el polen, los ácaros y el pelo animal o partículas vegetales, y la obesidad empeora los síntomas. Las crisis alérgicas por asma provocan asfixia y deben tratarse con broncodilatadores y, si no mejoran los síntomas, atención de urgencia. La doctora Vega insiste en que, en lo referente al asma, lo importante es el tratamiento continuo para mantener los síntomas a raya.

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