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10/05/2014 18:14 CEST | Actualizado 10/05/2014 18:14 CEST

Diseñados para el espacio, vendidos en la Tierra

NASA

Los materialistas que piensan que la exploración espacial es tirar el dinero deberían leerse el especial que ha publicado la NASA sobre las tecnologías que diseñan y usan en el espacio. Muchas de ellas han acabado solucionando muchos problemas aquí en la Tierra. Desde una cámara para salvar a los mineros de un escape de gas hasta una camisa donde las manchas de sudor ya no serán un problema.

La NASA, y también la ESA europea y la Roscosmos rusa, han convertido el espacio en un gran laboratorio de ideas que acaban en las tiendas. Las distintas misiones espaciales, la Estación Espacial Internacional, las aventuras a la Luna, a Marte y más allá, exigen mucha investigación para que los astronautas y los equipos puedan subsistir en unas condiciones tan extremas.

Aspectos tan de la vida cotidiana como comer o ir al baño son un reto fuera de la Tierra. Salir de la nave para reparar algún panel exige que los astronautas estén siempre monitorizados y lleven trajes hechos de materiales casi de ciencia ficción. En condiciones de ingravidez, todo es diferente. Y cada día se aprende algo nuevo.

Fruto de esos aprendizajes, de las ideas de la NASA salen productos que acaban teniendo una utilidad aquí abajo. La agencia espacial estadounidense ha hecho un repaso de sus diseños más recientes que terminaron en algún producto comercial y los ha reunido en su Spinoff 2013.

El catálogo incluye soluciones para cada una de las esferas de la vida humana. Desde un dispositivo para descubrir si nuestro cerebro se está despistando que ya está siendo usado en los centros de control de las centrales nucleares, hasta un sensor que sólo necesita una gota de sangre para hacer un completo diagnóstico del sujeto. Es como el Tricorder del capitán Spock en Star Trek hecho realidad.

El informe además muestra una pauta habitual en la ciencia estadounidense. Son los mejores porque su modelo de transferencia de la tecnología del sector público al privado funciona. La NASA licencia sus ideas a las empresas privadas y, en otros casos, son sus propios científicos e ingenieros los que, una vez abandonan la agencia, se montan su empresa por su cuenta. Igual que en España.

Aquí tenéis algunas de las razones por la que la aventura espacial no es un derroche.

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