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12/06/2014 07:30 CEST | Actualizado 12/06/2014 11:06 CEST

Estas son algunas de las cosas vivas más viejas del Planeta

Los árboles tienen memoria, pero están incapacitados para hablar. Ver, oír y callar podría ser su mantra. Pero su corteza habla por ellos. En el caso de la foto de arriba, este pino de la especie Bristlecone revela las atrocidades que puede cometer el hombre. En 1960, un universitario le arrancó parte de su tronco para después exponerlo en un casino de Nevada (EEUU). Aquel chico no tuvo en cuenta que estaba diseccionando uno de los árboles más antiguos del mundo con más de 5.000 años de vida.

La artista estadounidense Rachel Sussman ha plasmado en su libro The Oldest Living Things in the World las historias de treinta de los organismos vivos más longevos del Planeta con más de 2.000 años de antigüedad. Durante los últimos diez años, Sussman ha trabajado codo con codo con biólogos y especialistas para investigar esas especies y ha viajado por el mundo para fotografiarlas.

Su aventura comenzó durante un viaje a Japón en el verano de 2004. Sin un plan definido, el único propósito de Sussman era hacer fotografías y explorar la relación entre los humanos y la naturaleza. En busca de ese objetivo, abandonó Tokio y se dirigió a la isla de Yakushima para ver un árbol con más de 7.000 años de vida bautizado como ‘Jomon Sugi’.

Tras su regreso a Nueva York, se le ocurrió hallar las especies vivas más antiguas, pero no era tarea fácil. Encontrar listas con los nombres de los árboles más longevos no era difícil, pero encontrar documentación de otros organismos vivos con más de 2.000 años de vida le llevó diez años.

“Empecé con búsquedas creativas en Google y poco a poco fui contactando con científicos y especialistas en distintas áreas. La lista empezó a crecer conforme iba aprendiendo”, asegura la autora en el libro.

La mayoría de las fotos, tomadas en lugares como la Antártida, Groenlandia o el desierto de Mojave en el interior de Australia, están hechas con luz natural, y van acompañadas de una línea de texto escrita a mano en la que aparece el nombre del organismo, la fecha de la captura, el número de catálogo, la edad y la localización.

“Es un guiño a los parámetros y las notas a pie de campo que se emplean en el campo científico”, explica Sussman, quien define su proyecto como una fusión entre arte y naturaleza.

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