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07/12/2015 09:07 CET | Actualizado 07/12/2015 09:07 CET

Cómo volver al hotel sano y salvo: consejos para prevenir lesiones esquiando

No es que ir a esquiar sea como visitar el castillo del conde Drácula, pero es innegable que un día en la nieve presenta ciertos peligros que debemos saber afrontar. La buena noticia es que, con una serie de sencillas recomendaciones, los riesgos se quedan en improbables anécdotas. Tanto si te vas a ir a esquiar en breve, si estás ahora mismo en pleno descenso o si te vuelves a casa ya mismo, toma nota de estos consejos para que nada estropee tu escapada de esquí.

ANTES DE LLEGAR: EL COCHE

Las peores lesiones ocurren camino de la estación: los accidentes de carretera. El RACE advierte de que "alrededor del 20% de los siniestros mortales están relacionados con el mal tiempo, en forma de lluvia, nieve, niebla, hielo…". Y un viaje de esquí es a menudo un viaje hacia el mal tiempo. Cuidados básicos de nuestro coche que en el día a día pueden no tener mayor importancia se convierten en vitales cuando subimos a una estación.

Hay quien recomienda bajar la presión de los neumáticos en la nieve, pero la única solución efectiva es poner las cadenas al más mínimo contratiempo. Revisar la dirección, las luces (especial atención a las antiniebla), los limpiaparabrisas y la calefacción es el abecé del conductor prudente. Como prudente es llevar la batería del móvil cargada al 100%, agua, mantas y algo de comer.

Imprescindible controlar la predicción del tiempo y evitar conducir en montaña, si es posible, en días de lluvia persistente, nevadas copiosas y hielo. Estos fenómenos meteorológicos reducen la visibilidad y aumentan las posibilidades de sufrir aquaplaning.

LA NOCHE ANTES: DUERME COMO UNA MARMOTA

Los deportes de nieve son muy exigentes para tu físico. Ejercitas desde el cuello hasta los tobillos, desde los músculos de los brazos hasta los de las piernas, y todos ellos descansan cuando tú descansas. Madrugar es imprescindible para aprovechar el día en la nieve, sobre todo recién inaugurada la temporada, cuando las horas de luz escasean, así que no queda otra que acostarse pronto. Porque ya lo dicen las abuelas: noches felices, mañanas tristes.

CAMINO A LA PISTA: SI BEBES, NO ESQUÍES

No vas a encontrarte ningún control de alcoholemia junto al telesilla, pero puedes verte de bruces contra el suelo sin darte cuenta. El esquí es quizá el deporte que más equilibrio requiere, y precisamente es al equilibrio a lo que antes ataca la ingesta de alcohol. Puede que con un par de cañas encima camines con total normalidad, y que creas que controlas, pero una vez calzados los esquíes o tabla, ya no controlas. Y lo peor no es que puedas lesionarte tú, es que puedes lesionar al resto.

Combinar cervezas, e incluso copas, con un fin de semana de esquí es una gran idea, pero debes seguir un orden: esquiar de día, fiesta de noche.

EN EL HOTEL, EQUIPO ANTILESIONES

Para evitar resfriados, sigue la regla de las tres C (capas de ropa): es la mejor forma de mantener el calor del cuerpo y a la vez expulsar la humedad. Mejor tres capas poco gruesas que uno de esos cortavientos que pesan como un camión y son más ásperos que una lija del 12. Y ojo con el algodón, retiene mucho el agua, por lo que tarda mucho en secarse el sudor.

La primera capa, la más pegada al cuerpo, es la que nos proporcionará calor (camisetas térmicas y sin costuras es lo ideal). La segunda debe ser impermeable para evitar mojarnos cuando, que seguro que pasa, probemos el suelo. Y la tercera ha de ser aislante para protegernos de las ventiscas. Y prueba unos calcetines de secado rápido, con refuerzos en el talón y en la almohadilla plantar, mejor pequeños que grandes para evitar que surjan ampollas.

LLEGÓ EL MOMENTO: ESQUIANDO

Según estadísticas del Consejo Superior de Deportes, el 40% de las lesiones de esquí son de rodilla. Para evitar volver cojos al hotel, se recomienda que las botas tengan una dureza entre 70 y 100 en adultos y de al menos 30 en niños. Eso evita que cualquier golpe repercuta en los ligamentos de forma drástica. Y deben quedarnos bien ajustadas. Si el pie se mueve dentro de la bota puede ser el origen de una lesión por repetición. Para saber si has escogido la talla adecuada, intenta doblar los dedos y levantar el talón. Si no puedes hacer ni una cosa ni la otra, has dado en el clavo.

Una vez lanzado ladera abajo, caderas por encima de las rodillas y brazos hacia adelante es la postura adecuada. Para evitar giros bruscos, coloca el muslo descendente en la misma línea que el esquí descendente, y en caso de rotación de rodilla con el esquí fijo, levanta el esquí inmediatamente. Estarás evitando una probable rotura de ligamento cruzado o menisco.

No se producen tantas como de rodilla, pero el tipo de lesión que más ha aumentado en los últimos años son las lesiones de cráneo. El casco es ya obligatorio en muchas estaciones, así que ni hablamos. Pero procura que la sujeción está bien ajustada, no deberías poder pasar más de un dedo entre tu cara y el strap. Y no nos cansaremos de decirlo: un buen calentamiento antes y estiramiento después.

POR SI YA NO HAY REMEDIO: HAZTE UN SEGURO

Disponer de un seguro pensado específicamente para esquiadores o snowboarders, de los que unen cobertura en viaje y en pista, es sinónimo de tranquilidad. Si tienes un accidente no tendrás que preocuparte por los gastos médicos, si dañas a un tercero cubrirán tu responsabilidad civil, e incluso si una enfermedad te impide hacer uso de tu forfait, te pueden devolver el dinero. Eso sí, léete bien la letra pequeña antes de poner un autógrafo sobre la póliza.

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