Que Internet no sea un peligro: lo que deben hacer padres (e hijos) para protegerse

Que Internet no sea un peligro
PIXABAY

Este 9 de febrero se celebra en todo el mundo el Día de Internet Segura. Esta iniciativa busca proteger a los usuarios de la red en todos los aspectos, desde cómo comparten sus fotos o sus estados en las redes sociales hasta cómo se debe operar en la banca online.

Así, Facebook también ha lanzado una serie de consejos para padres que tengan hijos adolescentes. Unos hijos que andarán, lógicamente, hiperconectados. Para los hijos, por cierto, también ha dejado caer ciertas recomendaciones. Lo más importante en cualquier caso es, siempre, la conversación entre las dos partes. Échales un vistazo:

1) Sigue usando las fórmulas que funcionan. Normalmente, los mismos métodos que sueles utilizar con tu hijo para educarlo en otros ámbitos también usarlos para hablar sobre sus actividades en internet. Si tu hijo responde mejor a un acuerdo negociado, crea un contrato que ambos podáis firmar. O, quizás, lo único que necesita tu hijo es conocer las reglas básicas. En ese caso, puedes establecerlas antes, la primera vez que le compres un dispositivo móvil.

2) El viejo dicho de que tus hijos "harán lo que tú hagas; no lo que digas" se cumple también en este ámbito. Intenta ser un buen ejemplo. Si estableces restricciones horarias sobre cuándo pueden usar las redes sociales o navegar por internet (por ejemplo, no chatear después de las 22:00), adoptar tú también ese comportamiento supone una gran diferencia. Si quieres que tus hijos sean civilizados en internet, da ejemplo de civismo y respeto cuando te comuniques con ellos.

3) Interactúa pronto y establece normas. Igual que debes sentar cuanto antes las bases para el diálogo y la conversación con tus hijos sobre otros temas, también debes hacerlo para hablar sobre el uso de internet. Resulta más complicado hacerlo si esperas demasiado. Incluso antes de que empiecen a usar las redes sociales, habla con ellos sobre la tecnología en general. Así sentarás las bases para conversaciones futuras. Los datos indican que los padres deberían incluso interactuar con sus hijos en cuanto estén en las redes sociales, haciéndose amigos de ellos en Facebook o siguiéndoles en Instagram.

4) Aprovecha los momentos clave. Hay muchos momentos para tener estas conversaciones: cuando estrena su primer teléfono móvil (es un buen momento para establecer reglas básicas); cuando cumple 14 años y es lo suficientemente mayor para unirse a Facebook, Instagram u otras redes sociales; o cuando obtiene el carné de conducir (un momento ideal para tratar la importancia de no enviar mensajes mientras se conduce).

5) Pídele a tu hijo que te enseñe. ¿No usas Instagram? ¿Quieres probar un servicio de transmisión de música? Si tus hijos ya están familiarizados con estos servicios, ellos mismos pueden ser un recurso excelente. La conversación también puede servir para hablar sobre temas de seguridad y privacidad. Por ejemplo, quizás puedas preguntarle sobre la configuración de privacidad mientras configuras tu propia cuenta de Facebook. Seguro que a tus hijos les encantará tener la oportunidad de poder enseñarte.

1) Piensa antes de publicar. Es fácil dejarse llevar por el momento y escribir o hacer algo que puede parecer divertido en ese instante. Recuerda, no obstante, que lo que digas puede herir a otras personas o volverse contra ti.

Resulta muy útil plantearse estas preguntas antes de publicar algo: ¿Es así como quiero que me vean los demás? ¿Podrían usarlo en mi contra o para dañar mi reputación? ¿Me molestaría que alguien lo compartiera con otras personas? Si lo comparto, ¿qué sería lo peor que podría pasar?

No olvides tampoco que la información que publiques, ya sea un comentario, una nota o un chat de vídeo, se puede compartir de formas que no habías previsto. Antes de publicar algo, pregúntate lo siguiente: ¿estaría bien que este contenido se distribuyera por la escuela o lo conociera mi futuro jefe?

Por supuesto, todos cometemos errores. Si te arrepientes de haber dicho o hecho algo, nunca es demasiado tarde para pedir disculpas.

2) Debes saber con quién te estás comunicando. En Facebook, cada vez que compartes algo (una publicación, una foto o un enlace), eliges exactamente quién puede verlo. También eliges a tus amigos en Facebook y, por eso, es importante que solo aceptes solicitudes de amistad de personas que conoces.

Si alguna vez recibes publicaciones o mensajes hirientes o abusivos en tu perfil, tienes varias opciones. En función del nivel de gravedad de la situación, puedes ignorarlo, pedirle a la persona que deje de enviarte esos mensajes, eliminarla de tu lista de amigos o bloquear a la persona, o bien contárselo a tus padres, a un profesor, un orientador o a cualquier otro adulto en quien confíes. Todo el mundo merece ser tratado con respeto.

3) Colabora. En Facebook, siempre puedes denunciar contenido abusivo (tanto si se encuentra en tu página del perfil o en la de otra persona). Todos los usuarios de la red social aceptan acatar nuestras normas comunitarias, en las que se define qué tipo de publicaciones son aceptables y cuáles no.

Por ejemplo, en Facebook no se permite la incitación al odio, la violencia gráfica ni el abuso. Eliminamos este tipo de contenido cuando se denuncia. También puedes denunciar páginas, grupos o eventos inapropiados, así como perfiles engañosos o falsos. (No olvides que la denuncia es confidencial, por lo que nadie sabrá quién es el autor.)