POLÍTICA
19/04/2016 21:41 CEST | Actualizado 03/03/2017 16:18 CET

Entrevista a Guillermo Fernández Vara: "Le hemos fallado a este país"

Por Esther Palomera

Se puede decir más alto, pero no más claro. Guillermo Fernández Vara (Olivenza, 1958) no es "pedrista", ni "susanista". Tampoco de trincheras ni de lealtades mal entendidas. Apoyó a Madina y no a Sánchez en el último congreso, pero cuando todos los que auparon al actual secretario general del PSOE se confabularon para derribarlo, él entendió que había que salir al rescate. No de Sánchez, sino del PSOE.

Su permanente disposición a tender puentes y trabar lazos le ha valido el reconocimiento de muchos y la crítica de algunos. Pero no le importa. Al presidente de Extremadura le duele primero el país y luego el PSOE. Por eso clama igual contra el fracaso de la vieja y la nueva política que ha fallado a los españoles como contra quienes en su organización están dispuestos a ganar procesos orgánicos, pero a perder elecciones. A buen entendedor...

Empieza la cuenta atrás para la disolución de las Cortes. ¿Es posible aún el acuerdo o se han volado todos los puentes?

Creo que no, es imposible. Los puentes se volaron ya hace tiempo. De hecho no sé si alguna vez hubo voluntad de acuerdo, más allá del pacto entre PSOE y Ciudadanos. Entiendo que todo lo demás ha sido pura fachada, no había nada.

¿El problema han sido las políticas o las personas?

El problema es que en este momento hay dos España: la que está dentro de la Carrera de San Jerónimo y la que está fuera. La primera no se da cuenta que la segunda está exigiendo que haya un acuerdo que es necesario. En España, en este momento, está todo parado menos el tráfico de personas por el pasillo del Congreso de los Diputados. Cualquiera de los que estamos gestionando sabemos, de sobra, el daño y el perjuicio tan brutal que se está produciendo en la sociedad española como consecuencia de que no se haya sido capaz de encontrar una solución para producir un presidente y un gobierno.

Cuando dice que a las próximas elecciones deberían concurrir 350 personas distintas a las que se sientan hoy en el Congreso, ¿quiere decir que este Parlamento está inhabilitado para hacer política?

Es una manera gráfica de hablar, pero cuando el 20-D los españoles fueron a votar y eligieron a 350 personas, se les encargó una tarea: que saliera de ahí un gobierno para este país. Si en democracia se le encarga a alguien una tarea y la incumple, lo normal es que vengan otros a intentar cumplirla, ¿no? Pero, en fin, ya sé que es una manera caricaturizada de describir la realidad. Digo más: si como consecuencia que no haya habido gobierno, se produce una ralentización en el crecimiento económico de España y para lograr los objetivos de déficit hubiera que ajustar y hacer recortes, la responsabilidad de esos recortes no será solo del que los haga, sino de todos aquellos que fueron incapaces de confeccionar un gobierno en unas circunstancias como estas. Las cosas no pueden salir gratis. Cuando oigo a alguien decir: "No, es que en democracia no pasa nada porque se repitan las elecciones", pienso: "Mire usted, sí pasa, es un fracaso". Alguien tiene que asumir la responsabilidad del fracaso, y aquí verás como no la asume absolutamente nadie.

Mi lugar está en Extremadura y lo estará siempre

¿Rajoy y Sánchez han sido parte del problema?

No es porque sea el secretario general de mi partido o el candidato del PSOE, pero el único que ha intentado que las cosas fueran de otra manera ha sido Pedro. Intentó ir a la investidura cuando el que decía que había ganado las elecciones declinó y se negó a hacerlo. El origen del problema está ahí. ¿Cómo es posible que una persona que dice que ha ganado las elecciones y a la que el jefe de Estado le encarga formar gobierno diga que no? Porque no tiene los suficientes apoyos, entonces no ha ganado. Ese mantra de que el PP había ganado las elecciones quedó roto el día que no hizo nada por formar gobierno.

¿Y se puede ser presidente del Gobierno con 90 diputados?

No se puede gobernar con 90 diputados.

¿Y con 130?

Con 130 es más fácil gobernar que con 90, sobre todo si quien te permite ser presidente se compromete contigo a un mínimo de cosas. Creo que las cosas se han ido complicando en exceso. Pero es muy sencillo. Lo que entiende todo hijo de vecino es que había que haber intentado formar gobierno en torno a cuatro o cinco grandes ideas o proyectos. Dentro de dos años, cuando eso estuviera cumplido, hubiéramos ido de nuevo a elecciones. ¿Tan difícil hubiera sido haberse sentado? Cuatro o cinco líderes políticos -incluyo a Garzón- alrededor de una mesa diciendo: vamos a ver sobre qué nos podemos poner de acuerdo ¿Tan difícil es de entender? Evidentemente no en la incorporación del derecho a decidir, ni en el mantenimiento de una reforma laboral que ha destrozado el mercado laboral... Pero igual hubiera habido cosas sobre las que hubiera sido posible ponerse de acuerdo.

¿Un gobierno pentapartito?

No, no digo un pentapartito, sino un proyecto para un tiempo, limitado a dos o tres años, que incorporara algo que todos sabemos que es necesario: mantener el crecimiento económico. Si no se mantiene, España no va cumplir el objetivo de déficit y si no cumplimos habrá recortes que pagarán los de siempre. Si recortas lo público, ¿quién sufre más? El que más necesita de lo público, el que no tiene alternativa en educación, el que no tiene alternativa en sanidad, el que no tiene recursos para la dependencia. ¿Tan difícil hubiera sido haber intentado escenificar que hay cuatro o cinco grandes asuntos sobre los que hubiera sido posible ponerse de acuerdo durante dos o tres años?

Por lo pronto, su secretario general se negó en rotundo a hablar con el partido que ganó las elecciones. Fue a Moncloa y le dijo a Mariano Rajoy: "No tengo nada que hablar contigo"

Fue maniatado por el Comité Federal del partido. Pero el origen del problema está en que Rajoy ni lo ha intentado siquiera. Desde el primer momento se negó a otra cosa que no fuera mantener que había ganado las elecciones. Pero si es que en un sistema como el que tenemos nosotros, cuando estás tan alejado de la mayoría absoluta, ¡es que han perdido todos! ¡no ha ganado nadie! Probablemente, si Rajoy hubiera dado un paso al lado, hubiera facilitado algo las cosas. Pero Pedro tenía un mandato del Comité Federal y lo que ha hecho es cumplir el mandato.

Si algún día Rajoy vuelve a gobernar, habrá que preguntarle a Iglesias si realmente hizo todo lo que estaba en su mano para evitarlo

¿Quién utilizó a quién, Felipe VI a Pedro Sánchez para poner en marcha el reloj de la democracia o Pedro Sánchez a Felipe VI para ganar tiempo en su batalla orgánica?

El Jefe de Estado hizo lo propio. Hubo un partido que fue la lista más votada, se le encargó formar gobierno, lo declinó y el rey se lo encargó al segundo que tenía alguna esperanza de conformar mayoría. Si todos le hubieran dicho con claridad al rey que no, el rey no hubiera propuesto a Pedro. Lo propuso porque, de las conversaciones, dedujo que era posible llegar a algún tipo de acuerdo.

¿Y con quién podía llegar e PSOE a un acuerdo? Podemos y Ciudadanos siempre dejaron claro que no facilitarían un gobierno alternativo del contrario...

Desde el primer momento estaba claro que no podía haber un gobierno a dos, sino a tres. Y para ser un gobierno a tres, en todo caso, PSOE y Ciudadanos tienen que estar. Tenía que ser bien con la abstención de PP, o bien con la abstención de Podemos. ¡Es que podría haber sido posible! Porque la abstención no significa que luego hicieran lo que quisieran. Hubiera sido una abstención a cambio de algo. Por ejemplo retoques en la reforma laboral, la senda del crecimiento y una solución que resolviera el escollo del modelo territorial... En este momento los independentistas catalanes están en un escenario ideal: que es una posición de extrema debilidad del resto de España.

¿En algún momento temió que la dirección federal del PSOE buscara la abstención del independentismo para formar gobierno?

No. Nunca. Y en esto hay que ser honesto: ni lo temí en algún momento, ni jamás vi el más mínimo gesto de que eso pudiera ser así. Creo que en eso el secretario general ha sido muy claro.

Entonces, ¿por qué cedió senadores a ERC, permitió una negociación paralela entre el PSC y En Comú Podem o modificó la posición del partido sobre la gestión del agua al hilo de una proposición de los soberanistas?

Si alguien pensó que era para eso, el tiempo ha demostrado que no era verdad.

¿De qué cree que hablan Miguel Iceta y Xavi Domenech en Barcelona?

De esto no han hablado porque no se ha producido.

En España hoy está todo parado menos el tráfico de personas por los pasillos del Congreso

¿El PSC ha recuperado para su discurso el derecho a decidir con una ley de claridad en la que se pacten las condiciones de la consulta si los catalanes votan "no" a la reforma de la Constitución?

El PSC tiene la posibilidad de marcar sus propias pautas siempre que no contradigan las cuestiones esenciales del PSOE. El PSC está representado en el Documento de Granada y mientras no se demuestre lo contrario y no cambiemos de opinión, esa es nuestra postura, también la del PSC que lo suscribió.

Pues Iceta y Chacón han explicitado una propuesta que va más allá del texto de Granada...

Eso en los órganos del PSOE no se ha debatido. Por lo tanto, nuestra posición sigue siendo la misma.

¿Se equivocó el Comité Federal al limitar la negociación con el PP en su resolución del 28 de diciembre?

Es muy complicado entender que el PSOE pudiera haber contribuido a un gobierno de Rajoy, por acción u omisión. Muy difícil. Su gestión ha producido en la sociedad española un daño irreversible. Hay muchísima gente que ya no está en España y se ha tenido que ir porque hubo reformas laborales que provocaron salidas masivas de personas de sus empresas y con escasísimos derechos, por no decir casi con ninguno. Así era muy difícil aceptar (la negociación), por parte de la mayoría de la militancia.

Si en la semana que resta hasta la disolución de las Cortes Mariano Rajoy decidiera echarse a un lado y el PP, ¿sería partidario de revisar aquella resolución?

Creo que eso no va a ocurrir. Pero si ocurriera la dificultad para encontrar ya una solución sería el factor tiempo. La gobernabilidad de este país no puede ser cosa de una ocurrencia. Lo que ocurrió en Cataluña está muy bien para un gobierno autonómico, está muy bien para las circunstancias excepcionales que allí se daban, pero no creo que sea bueno para la gobernanza ni la seriedad de un país.

¿Y qué hará el PSOE? ¿Cómo se va a presentar a estas elecciones?

Lo discutiremos en el Comité Federal cuando proceda. Pero habrá que dejar muy claro a qué estamos dispuestos y a qué no. La gente tiene que ir a votar sabiendo qué va a pasar al día siguiente.

Las cosas no pueden salir gratis. Alguien tiene que asumir la responsabilidad de este fracaso

Y usted es partidario de que el PSOE, después de las elecciones del 26 de junio...

... sea capaz de conformar un gobierno alrededor de cuatro o cinco prioridades de país. Que seamos capaces, cuanto antes, de poner en marcha las cosas y dar una respuesta a la demanda que la ciudadanía tiene. ¿Cómo se llama eso? Lo discutiremos internamente y tomaremos una decisión.

Si el resultado de las urnas reproduce el resultado del pasado 20 de diciembre, ¿sería partidario del entendimiento con el PP o de un gobierno de cambio con Podemos?

De un gobierno de cambio, pero siempre que eso, evidentemente, no pase por la más mínima duda del proyecto de país que tenemos. Nosotros tenemos un proyecto de país y un proyecto de igualdad. Si somos capaces de encontrar acuerdo respecto de esas dos ideas, será posible, si no será muy complicado.

Un gobierno de cambio situado en el espacio ideológico de la izquierda que renunciara al derecho a decidir, ¿es eso?

El PSOE ha sido un partido que ha sido capaz de obtener sus mayores resultados cuando ha representado una gran mayoría social y eso no sólo está en la izquierda, está en el centro y en el centro-izquierda.

Pues el PSOE llegará a las elecciones atrapado por el pacto que firmó con Ciudadanos.

Sí, pero también puede ser el único que diga en la campaña: yo lo intenté, tengo un programa de gobierno y en torno a él se han juntado 130 diputados.

Ya, pero ¿cómo se puede recuperar el voto de izquierdas que se les fue a Podemos, yendo de la mano de Albert Rivera que, hasta hace tres meses para el Partido Socialista, era la marca blanca del PP?

Entre otras cosas, diciendo que ese voto de la izquierda que se fue a Podemos ha perdido una oportunidad. Porque con las exigencias respecto al derecho a decidir, lo que ha provocado es que haya un serio riesgo de que Rajoy pueda volver a gobernar en España. Si algún día Rajoy vuelve a gobernar, habrá que preguntarle a Podemos y a Pablo Iglesias si realmente hizo todo lo que estaba en su mano para evitarlo.

Si el 26 de junio el PP vuelve a ser la primera fuerza política y Podemos consiguiese dar el sorpasso, ¿cuál será el futuro del PSOE?

Pues será muy complicado. Probablemente entonces muchos se tendrán que acordar de lo que se podría haber evitado y no se hizo. En todo caso, no me lo planteo. El peso que tiene el PSOE en la sociedad y la capacidad de representar a una mayoría de españoles en todas partes, demostrará una vez más que ese hecho es bastante difícil que se pueda producir en España.

¿Ni siquiera con la confluencia de Podemos e IU?

No. La gente suma como si los votantes fueran tontos y no existieran. El que votó a IU no quería votar a Podemos y el que votó a Podemos no quería votar a IU. Es que no son lo mismo.

¿Qué motivos ha dado el PSOE en estos 115 días para que le voten los ciudadanos que apoyaron a Podemos el 20-D?

Que ha mantenido un compromiso con el país. Los únicos que han cedido espacio en favor de la posible gobernanza y no a cambio de sillones han sido el PSOE y Ciudadanos. Pero creo que la situación que habrá después de las elecciones no va a cambiar en mucho de la que ahora mismo existe. Así que tiempo tendremos de ir preparando lo que vamos a hacer al día siguiente.

Jamás temí que Sánchez buscara la abstención del independentismo ni vi el mínimo gesto de que eso pudiera ser así"

¿Qué resultado electoral invalidaría a Pedro Sánchez para seguir al frente del PSOE tras el 26-J?

No, él tiene toda la legitimidad para haber representado al partido en las pasadas elecciones y también en las próximas porque ganó un congreso y porque sus decisiones han sido revalidadas por la militancia. Es la primera vez que se somete un acuerdo al voto de las bases, y así será hasta el siguiente congreso. Será entonces cuando hablaremos como hemos hecho a lo largo de la historia.

¿Y las primarias?

Doy por hecho que no habrá otro candidato.

¿No ve a Susana Díaz dando ese paso?

No.

¿Qué se lo impide, el calendario?

No, no es sólo el calendario. Creo que sería absurdo que, en estos momentos, sin debatir cuál va a ser el futuro del PSOE, nos planteáramos cambiar de candidato. Siendo importantes las personas, lo que ocurra en las elecciones me parece lo fundamental para España. En otoño, nos tendremos que sentar a ver que queremos hacer con el futuro de este partido.

¿Y qué quiere Guillermo Fernández Vara para el PSOE a partir del otoño?

Que vuelva a ser un partido que se reconozca a sí mismo cuando se mire al espejo.

¿Y cuándo perdió el reconocimiento de sí mismo el PSOE?

No hay una fecha concreta. Ha habido una sucesión de momentos, que han hecho que poco a poco hayamos perdido una parte de nuestra identidad. Antes la gente se reconocía con un proyecto muy claro y muy nítido, hoy se ha difuminado, pero no ha sido en un momento exacto, sino a lo largo del tiempo. Por tanto, no puede haber un sólo responsable. Todos hemos tenido una parte de responsabilidad, pero si le dices ahora a la gente que te defina el PSOE en una frase, le cuesta. Y eso, lo tenemos que tener en cuenta.

¿En el PSOE de ahora hay que ser necesariamente "pedrista" o "susanista"?

No, yo no soy ninguna de las dos cosas, ni he sido nunca de las lealtades mal entendidas. Soy muy leal al partido. Y a partir de ahí, siempre estaré con aquél que crea que es mejor para el partido y para la ciudadanía. Nosotros somos un partido que intenta que la vida de la gente no dependa de la cuenta corriente de sus padres en aquello que sea esencial como la educación o la salud. Y eso es lo que siempre nos ha conducido a intentar lograrlo y que mucha gente se haya identificado con nosotros. Cuando hemos difuminado el discurso, se ha perdido la referencia y hemos perdido los votos.

"Esta generación puede pasar a la historia como la que no hizo, la que no fue capaz, la de las rayas rojas, azules, moradas y naranjas...

¿Lo mejor para el PSOE en este momento se llama Pedro Sánchez?

Eso fue lo que los militantes decidieron en el último congreso, y en el proceso de elección de candidato: no hubo otro candidato en primarias que no fuera él.

Usted también es militante, votó en el último congreso y no apoyó a Pedro Sánchez....

No apoyé a Pedro, y cuando los que le apoyaron dejaron de apoyarlo, entendí que había que ayudar. No a Pedro, sino al partido, había que ayudar al partido. El partido no se podía someter a un interrogante tan brutal sobre alguien que acababa de ganar un congreso y, apenas unos meses después, no tuviera los suficientes apoyos. Y algunos, que no estamos aquí para que nos aplaudan, sino para que nos partan la cara cuando sea necesario, hicimos un ejercicio de lealtad al PSOE porque se lo debíamos a todos y cada uno de los militantes. Eso es lo que he hecho a lo largo de todo este tiempo. Algunos lo han entendido, otros no. Pero yo no he sido leal a Pedro, he sido leal al PSOE.

Una lealtad que no está en cuestión, pero si Pedro Sánchez se volviera a presentar al próximo congreso federal, ¿le votaría?

Te prometo que te lo digo en los días previos al congreso.

¿Entre Pedro Sánchez y Susana Díaz, a quién apoyaría?

No, te lo digo en los días previos al congreso. Vamos a esperar. Tenemos una responsabilidad pública. Tenemos que intentar ser coherentes y prudentes. Hay mucha gente que cree en nosotros, confía en nosotros y tenemos que ponderar bien las decisiones, y ver que interesa a nuestro partido en estos momentos.

Dígame qué ha hecho Pedro Sánchez para perder el apoyo de aquellos que le ayudaron a sentarse en el trono de Ferraz hace apenas dos años.

Es una pregunta para la que no tengo respuesta. No lo sé.

Dígame si tiene la sensación de que este PSOE necesita una Tercera Vía capaz de unir lo que han separado Sánchez y Díaz en este tiempo.

Creo que hace falta una... Llevamos dos congresos con una actividad intensa porque ha habido más de un candidato. Pero en la anterior, me remonto al del año 2000, hubo cuatro. Probablemente, es bueno que existan distintas sensibilidades para representar al conjunto de la sociedad. Esos procesos creo que partieron mucho a la organización. Ojalá, que algún día haya una opción que permita un gran acuerdo en torno a un proyecto concreto y que podamos decírselo a los españoles. Si seguimos en la dinámica de trocearnos, probablemente el resultado electoral no será positivo.

No apoyé a Pedro y cuando los que le apoyaron dejaron de hacerlo, entendí que había que ayudarle

¿Con otro liderazgo, cree que el PSOE hubiera sido capaz de configurar una mayoría con la que formar gobierno?

No lo sé. Las circunstancias que se han producido son consecuencia de un profundo cambio en la sociedad, donde los viejos partidos tardaron tiempo en darse cuenta de lo que ocurría. Después de las elecciones de 2014, dije que no había ganado nadie, que habíamos perdido todos los partidos tradicionales. Tardamos un tiempo en darnos cuenta que esa derrota se había producido y que había que cambiar. El cambio ha sido para bien en la parte de regeneración, pero ha sido para peor en lo que tiene que ver con la procesión que hay entre mensaje y mensajero. La forma ha sustituido al fondo. Los mensajeros han sustituido a los mensajes y la política se ha convertido en una pasarela que empieza a poner en evidencia la incapacidad para resolver los problemas.

¿La nueva política ha decepcionado?

Sí. Yo me siento decepcionado, pero conmigo mismo también, porque yo formo parte de la política. Yo creo que le hemos fallado a este país desde el momento en que no hemos sido capaces, después de unas elecciones, de conformar un gobierno. Esto no se resuelve mirando para otro lado. Hay que ser conscientes de que la política en España le ha fallado a la gente. Si eso no lo entienden los políticos que tienen ahora mismo la responsabilidad, puede que vuelvan a caer en el mismo error. Y eso ya sería irreversible.

Si los cuadros y bases de su partido dijeran que es usted la la persona para unir lo que se ha roto en el PSOE en los últimos años, ¿estaría dispuesto a encabezar esa tercera vía para recuperar la identidad del PSOE?

No. Dispuesto a coser y a unir, sí. Lo hago todos los días para hacer puentes, para trazar lazos, pero tengo mi responsabilidad muy clara y mis límites también. Mi lugar está en Extremadura y lo estará siempre.

¿No, nunca y en ninguna circunstancia?

No. Lo saben los que están o puedan estar. Yo ayudaré todo lo que esté en mi mano, siempre. En estos momentos es más importante ser albañil que ser barrenero, eso lo tengo claro.

¿Se atrevería a decirme tres nombres que pudieran tejer un liderazgo sólido dentro del PSOE?

Hay muchos, muchísima gente válida.

Dígame tres.

Te digo más: Pedro Sánchez, Eduardo Madina, Susana Díaz, Emiliano García-Page, Ximo Puig, Javier Fernández... En el PSOE hay mucha gente de distintas generaciones y de distintas edades. Cualquiera de ellos puede ejercer el liderazgo. Son tiempos en los que no sobra nadie. Con un 55 o 60% se pueden ganar los congresos, pero se perderán las elecciones.

¿El 26-J es la última oportunidad para Pedro Sánchez?

Pues no lo sé, no soy adivino. Yo quiero y haré todo lo posible para que tenga todo el futuro del mundo y para que sea presidente.

El Huffington Post agradece al Círculo de Bellas Artes haber cedido sus instalaciones para la grabación de esta entrevista

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