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01/02/2018 07:51 CET | Actualizado 01/02/2018 07:59 CET

Qué piden los nutricionistas cuando van de cañas

Y qué aconsejan tomar a sus pacientes.

Un grupo de amigos brindando en un bar.
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Un grupo de amigos brindando en un bar.

"Tres cañas, un vino, dos refrescos y tú... ¿qué vas a querer?". Responder a esta pregunta puede resultar complicado cuando se sale a tomar algo y, con un ojo puesto en la salud, no se quiere pedir nada que contenga alcohol ni tampoco azúcar. Reconozcámoslo: no hay nada más saludable que el agua, pero no siempre es lo más tentador cuando el resto del grupo está tomando lo que más le apetece.

¿Cómo lo solventan los que más saben de alimentación y salud? Hemos acudido a cuatro nutricionistas para saber qué piden en los bares y qué aconsejan a sus pacientes en consulta.

"En mi caso bebo agua con gas y mucho hielo con algo de fruta, como una rodaja de limón o de naranja, que suelen tener en todos los bares. O a lo mejor un café largo con mucho hielo o una cerveza sin alcohol", enumera la nutricionista Ana Sirvent. El agua, con o sin gas, es también la primera opción de su colega Laura Jorge y de la coach nutricional Ángela Quintas. Sin embargo, esta última reconoce que "de vez en cuando, algún refresco cae".

No es la única que se permite alguna concesión. "Algún sábado que salgo con mi cuadrilla o con mi pareja, quizá ahí no voy tan con el chip de cuidarme y pido lo que me apetece", admite la nutricionista Gabriela Uriarte. Eso sí, no hay que olvidar que el resto de la semana estos profesionales sí tienen ese chip activado y su patrón alimentario es intachable.

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Para elegir bien qué pedir, primero hay que saber qué es mejor descartar. "Los refrescos, los zumos envasados y las bebidas azucaradas", enumera Laura Jorge. "Los refrescos es mejor intentar evitarlos, aunque sean light, porque dejan ese sabor dulce en la boca al que al final acabamos un poco enganchados", sostiene Quintas. Jorge recuerda que las bebidas light o las zero puede que no aporten calorías, pero no dejan de estar cargados de edulcorantes, que "no son inocuos".

Tampoco es más sano optar por una tónica o un refresco de té, dado que tienen una cantidad de azúcar similar a la de un refresco. Como avisa Ana Sirvent, no hay que confiarse tampoco con las bebidas isotónicas: "Pueden ayudar a recuperar porque tienen sodio y potasio para rehidratar, pero hay algunas que se venden como tal y no llegan a esos estándares. Se venden como algo destinado a la población deportista y no lo son.

A esa lista de bebidas desaconsejadas, Uriarte añade las bebidas con alcohol, "no tanto por las calorías vacías, sino por su efecto negativo en el metabolismo". No sólo eso; según apunta esta nutricionista, el alcohol además desinhibe "e igual después de la segunda caña nos descentramos del objetivo" de cuidarnos.

En cuanto a los zumos, siempre mejor naturales que envasados. Laura Jorge recomienda no abusar debido al pico de azúcar libre que suponen. Si se tiene opción, es mejor pedir un smoothie. "Al batir y no licuar lleva la fibra de la fruta", aclara Sirvent.

Vista la lista negra, que no cunda el pánico. Las alternativas son muchas y variadas: la ya mencionada agua con o sin gas y una rodaja de fruta; infusiones con hielo —"el té verde con menta o hierbabuena es muy parecido al mojito", apunta Sirvent—; café con hielo, ya sea con o sin leche; cerveza sin alcohol o, como sugiere Laura Jorge, zumo de tomate con hielo y pimienta.

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"También lo que se puede hacer es alternar. Si se van a tomar varias rondas, se puede pedir una cerveza con alcohol y después, que sean sin", plantea Sirvent. Esta nutricionista también recuerda otro consejo que da a sus pacientes. "Sé que es complicado, pero propongo que hagan planes con amigos que sean distintos de ir a tomar algo, como quedar para dar una vuelta".

Y si con la bebida ponen una tapa o se comparte una ración, ¿se mira pero no se toca? Siguiendo algunas pautas, no hay por qué privarse de comer algo. "Hay que buscar que la tapa sea de calidad, que no sea un rebozado, un frito, unos torreznos...", indica Ángela Quintas que, si se trata de raciones, propone las de gambas, pulpo, sepia o boquerones.

"Los pinchos, mejor que sean de palo en vez de con pan", recomienda Gabriela Uriarte, que pone como buenos ejemplos las gildas, el bonito encebollado o las brochetas de gambas. "En cuanto a las raciones, las de marisco suelen estar bien", añade. Esta nutricionista también sugiere huir de lo frito y de las salsas "y anticiparse un poco. Si vemos que nos van a poner unas albóndigas con patatas fritas, igual podemos indagar si hay otras opciones".

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