POLÍTICA
26/02/2018 13:45 CET | Actualizado 26/02/2018 15:56 CET

Gabilondo, sobre el desplante de Colau al rey: "Es una prueba clamorosa del destrozo que ha provocado el procés"

El periodista argumenta que nos encontramos en un momento de "máxima distorsión".

El periodista Iñaki Gabilondo ha resaltado —en su comentario en la Cadena Ser— que el desplante de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y del presidente del Parlament, Roger Torrent, "es una prueba clamorosa de la magnitud del destrozo que ha provocado el procés".

"Un destrozo que, además, va a ser dificilísimo de reparar", ha explicado Gabilondo, quien recuerda que el día de la oficialización del agravio fue el 3 de octubre, el día del discurso del monarca.

"Hoy, 5 meses después, hemos pasado del desenfoque a la máxima distorsión", defiende Gabilondo, antes de sentenciar: "Dijo ayer Puigdemont: recibiremos con mucho gusto al rey en la República catalana cuando pida perdón por su papel inconstitucional en octubre. Puigdemont acusando al jefe de Estado de inconstitucionalidad. Con una distorsión así cómo va a poder repararse este destrozo".

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El desplante al jefe del Estado del presidente del Parlamento de Cataluña y de la alcaldesa de Barcelona es una prueba clamorosa de la magnitud del destrozo que ha provocado el procés. Un destrozo que, además, va a ser dificilísimo de reparar. Digo esto porque la razón que se invoca para justificar el rechazo al rey parte de una fecha, 1 de octubre, que ha quedado consagrada en el imaginario soberanista como el día del agravio, y el discurso de Felipe VI, dos días después, como la oficialización de dicho agravio. El independentismo ha esculpido ese 1 de octubre en su memoria histórica como el día de la brutalidad policial pero la realidad es que aquel día también fue el día de un referéndum ilegal, ilegalidad que la víspera nadie discutía, como tampoco su imposibilidad de ser reconocido por los organismos europeos de verificación, y que, sin embargo, tras la absurda acción policial, el independentismo comenzó a presentar como legal, como si las cargas hubieran blanqueado el referéndum, como si esta acción lo hubiera validado para consumar el proceso y para llevarlo hasta la declaración de independencia de la República Catalana.

Que en esas circunstancias el jefe del Estado saliera a la palestra para recordar la ley y la obligación de cumplirla y hacerla cumplir no podía sorprender a nadie, pero para entonces ese día 1 ya se había desenfocado. Hoy, 5 meses después, hemos pasado del desenfoque a la máxima distorsión. Dijo ayer Puigdemont: recibiremos con mucho gusto al rey en la República catalana cuando pida perdón por su papel inconstitucional en octubre. Puigdemont acusando al jefe de Estado de inconstitucionalidad. Con una distorsión así cómo va a poder repararse este destrozo.

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