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01/03/2018 07:26 CET | Actualizado 01/03/2018 07:26 CET

Según su perfil, algunas mujeres tienen más riesgo de sufrir acoso sexual en el trabajo

El acoso (y los acosadores) tiene muchas caras.

KatarzynaBialasiewicz via Getty Images

En poco tiempo han estallado el caso Weinstein, el movimiento #MeToo, la campaña Time's Up y, en España, la caja de Pandora. Todas estas iniciativas atestiguan una verdadera liberación de la palabra de las mujeres víctimas de violencias sexuales.

Ya sea en la esfera privada, en la calle o en el transporte público, la población femenina se enfrenta a diferentes tipos de acoso (físico, moral, sexual). Y el entorno laboral no es ninguna excepción. Una de cada cinco mujeres lo sufre a lo largo de su carrera, según el defensor de los derechos de Francia.

Sobre este tema trata un estudio del Instituto francés de opinión pública (IFOP) para VieHealthy.com, realizado a finales de enero con una muestra representativa de 2008 mujeres mayores de 15 años y publicado este miércoles 28 de febrero.

Este sondeo, el más reciente sobre la cuestión, pretende cuantificar la amplitud y el impacto de los actos de acoso o de agresión de carácter sexual sufridos en el trabajo. También pretende acabar con "ciertas ideas preconcebidas sobre las características de las víctimas o el perfil tipo de sus acosadores", señalan los autores.

El acoso verbal y visual, el más frecuente

El acoso de tipo verbal y visual representa la forma más habitual de abuso. El 34% de las encuestadas ha sido objeto de silbidos, de gestos o de comentarios vulgares una vez (15%) o en repetidas ocasiones (19%), y el 27% ha sufrido comentarios desagradables sobre su vestimenta o sobre su físico (el 14%, de forma repetida).

Las presiones psicológicas para obtener un acto de naturaleza sexual (a cambio de una contratación o de un ascenso, por ejemplo) son menos habituales, pero también son reales: el 8% de mujeres han sido sometidas a ese tipo de chantaje.

Muchas de las participantes también han sufrido acoso físico, ya sea a través de contactos ligeros, como un roce de manos (el 24%), o con toqueteos, como una palmada en el culo (el 13% al menos una vez).

Las personas delgadas y homosexuales, más en riesgo

El estudio demuestra que las mujeres no están expuestas al mismo riesgo de acoso, y que este depende de su perfil y sus características.

Las encuestadas más "delgadas" tienen más probabilidad de sufrir acoso en el trabajo: el 43% de las mujeres con un índice de masa corporal (IMC) inferior a la media lo ha sufrido, frente al 27% de las que tienen obesidad. El margen es particularmente notable en los casos de acoso físico: el 31% de las mujeres "delgadas" ha sido objeto de este tipo de acoso, frente al 8% de las participantes "obesas".

Un fenómeno que François Kraus, director de Género, sexualidad y salud sexual en el IFOP, explica que la "segregación por apariencia que juega a favor de las personas que encajan en los estereotipos morfológicos dominantes" actúa en su contra "en materia de acoso sexual".

La orientación sexual también influye. Se observa una "sobrevictimización" de las personas homosexuales y bisexuales. El 60% de ellas han sido acosadas en el lugar de trabajo, frente al 34% de las heterosexuales, como si "en un mundo laboral que valora poco el inconformismo, su transgresión de las normas de género las expusiera más a los riesgos", avanza el experto.

Esta constatación va en la misma línea que otro estudio reciente que pone de relieve "las humillaciones específicas de las que son víctimas las parejas lesbianas por parte de sus colegas masculinos, como las proposiciones de tríos", prosigue.

El hecho de que una mujer tenga pareja no supone un freno para los acosadores. El 31% de las encuestadas acosadas en el lugar de trabajo tenía pareja en el momento de los hechos, una proporción casi idéntica en el caso de las solteras (35%).

Los acosadores no son los que creemos

Otro resultado sorprendente: las personas que ocupan puestos subalternos no son las más expuestas (el 23% de las obreras ha sido objeto de acoso), sino más bien las trabajadoras independientes (48%) y las ejecutivas y con profesiones intelectuales superiores (40%). Asimismo, casi una de cada dos mujeres jefas de empresa (el 49%) ha sido acosada, contra el 30% de las asalariadas.

Los resultados de la encuesta rompen también ciertos prejuicios según los cuales los autores de estos hechos serían sobre todo personas que abusan de su posición de autoridad frente a una subordinada.

Curiosamente, las mujeres que declaran haber sido acosadas por un superior jerárquico son minoría. "La única situación en la que la mayoría de las mujeres (el 62%) afirman haber sido acosadas por un superior va ligada a las presiones psicológicas ejercidas para obtener un acto sexual a cambio; por ejemplo, un ascenso", explica François Kraus.

El acoso sexual en el trabajo procede, de hecho, de colegas que no ejercen ninguna autoridad jerárquica, o de personas externas, como clientes o proveedores.

Afortunadamente, las encuestadas tienden a hablar de los actos de los que han sido víctimas.

No obstante, si bien una mayoría de ellas cuenta el problema a un tercero, suele ser a alguien cercano o a colegas del mismo rango. Las mujeres que se lo cuentan a alguien susceptible de intervenir de forma interna —un superior jerárquico o un sindicalista— siguen siendo minoría: entre un 7 y un 16%, según los casos.

Las mujeres hablan más de las presiones psicológicas a las que han sido sometidas, sobre todo si les han hecho regalos incómodos sin su consentimiento (68%) o si les han ofrecido una promoción a cambio de sexo (el 64%); no hablan tanto, en cambio, de las situaciones de acoso físico que sufren, como el roce o tocamiento de una zona genital o erógena (un 56%).

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Francia y ha sido traducido del francés por Marina Velasco Serrano

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