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13/03/2018 22:13 CET | Actualizado 14/03/2018 13:16 CET

El último adiós a Gabriel, "la estrella que más brilla"

Miles de personas arropan a los padres en el funeral el mismo día que Ana Julia Quezada confiesa el crimen.

¿Por qué? Esas dos palabras, esa pregunta simple, con todo el horror que encierra, llevaba tres días revoloteando sobre la muerte de Gabriel Cruz, el niño de Almería desaparecido el pasado 27 de febrero cuando salió de la casa de su abuela para recorrer un camino de tierra de unos cien metros hasta la vivienda de sus tíos. Nunca llegó. Lo encontraron muerto 12 días después en el maletero del coche que conducía la novia de su padre.

La respuesta sólo la sabe ella. Ana Julia Quezada. 43 años, 23 de ellos en España, a donde llegó desde la República Dominicana para empezar una vida llena de turbulencias. Lo que le ha contado este martes a la Guardia Civil, después de dos horas de interrogatorio en la Comandancia de Almería, es que Gabriel, con quien no se llevaba bien, la agredió y ella respondió dándole un fuerte golpe con la parte roma de un hacha para asfixiarlo después. Según su explicación, sus 43 años no pudieron contener el enfado de los 8 de Gabriel. Los agentes de la Benemérita, sin embargo, no se creen esta versión de los hechos y han efectuado esta tarde una reconstrucción con la asesina confesa en los escenarios del crimen.

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La Guardia Civil trabaja a contrarreloj para recabar pruebas que le permita elaborar un atestado lo más detallado posible para que, junto con el informe de la autopsia, se aporten pruebas sólidas al juez que instruye la muerte de Gabriel. Los principales temas de investigación, según han confirmado a Europa Press fuentes del caso, se centran en cómo falleció el crío, si Ana Julia actuó sola y dónde ocultó su ropa y el cuerpo.

Tras este arduo trabajo están los agentes de la Guardia Civil destinados en Almería trabajando codo con codo con los desplazados desde Madrid provenientes de la Unidad Central Operativa (UCO). Para todos ellos, el director general de la Guardia Civil, José Manuel Holgado, ha tenido este martes palabras de agradecimiento por un trabajo que ha descrito como "impecable" en un caso "muy complicado".

"Una vez más la Guardia Civil ha estado a la altura de las circunstancias y habéis logrado resolver un caso muy complicado con un componente emocional muy grande al tratarse de un niño de corta edad. Aunque el desenlace no ha sido el que todos deseábamos, vuestro trabajo ha sido impecable", les ha reconocido tras reunirse con ellos y felicitarlos personalmente.

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Ana Julia Quezada (de rojo), la autora confesa de la muerte de Gabriel Cruz, el hijo de su pareja, durante la reconstrucción de los hechos este martes

Mientras los agentes apuraban las horas de la investigación antes de poner a Ana Julia a disposición judicial, los padres de Gabriel, Ángel y Patricia, enterraban a su hijo en el cementerio de Fernán Pérez, en Níjar (Almería). Lo han hecho en la intimidad sobre la una de la tarde. Tras dos semanas agotadoras sin dejar de atender a los medios de comunicación, les han pedido que, esta vez, los dejaran a solas con su dolor.

Unas horas antes, sobre las 10:30 de la mañana, habían estado arropados por miles de personas -5.000, según el cálculo de Europa Press- en la misa funeral celebrada en la Catedral de Almería por el obispo de la diócesis almeriense, Adolfo González Montes. Dos pantallas gigantes colocadas a los lados del pórtico de entrada del templo permitían seguir la ceremonia desde fuera.

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A las 10:45, el cortejo fúnebre que conducía los restos mortales de Gabriel en un vehículo blanco colmado de coronas de flores del mismo color ha enfilado la entrada a la plaza escoltado por una comitiva de agentes de la Policía Local y envuelto en una cerrada ovación.

El grito de "Todos somos Gabriel" atronaba en el lugar cuando Ángel y Patricia han bajado juntos de un coche gris que seguía al coche fúnebre y, abrazados, han caminado tras el ataúd de su hijo hasta la entrada de la catedral.

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En el interior del templo, con un fuerte olor a incienso, se encontraban ya la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, la presidenta de la Junta andaluza, Susana Díaz, y el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, quien no se ha separado de la bufanda azul favorita de Gabriel que su madre ha llevado durante los 12 días de su búsqueda sin descanso y que ella ha querido regalarle al ministro.

Un gesto de agradecimiento que se suma a otro que ha tenido la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría. El broche que lucía en el abrigo era un pez por el mote de 'Pescaíto', como llamaban a Gabriel sus padres por su devoción por ese animal.

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La misa funeral ha dado comienzo y la plaza ha guardado silencio. Algunos asistentes llamaban la atención de los empleados de la funeraria para hacerles entrega de ramos de flores que eran colocados sobre el coche fúnebre. Mientras, el obispo daba consuelo a los familiares del Gabriel, "un niño alegre y bonito, sonriente, que nos había cautivado a todos".

El obispo González Montes ha asegurado que su "muerte sin sentido" pone de manifiesto la "situación enferma" del corazón humano y "de nuestra condición pecadora". "Gabriel no tuvo tiempo de que su corazón se pervirtiera la maldad que transversalmente alcanza a los adultos y su muerte violenta le acerca de una manera muy espacial a Cristo, víctima de la cruel violencia de su pasión y cruz".

Ante el féretro del niño, que presidía el altar junto a la foto que ha entrado durante los últimos días en todas las casas del país y que sus padres, Ángel y Patricia, han besado al entrar en el templo, ha hecho alusión a la "desolación e impotencia" que hechos como esta "muerte cruel" siembran.

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"Gabriel está con Jesús, que acogía a los niños que se le acercaban pero sus padres y familiares necesitan de nuestra plegaria para que Cristo sea su fuerza y la nuestra en esta hora difícil", ha dicho el obispo. Al tiempo, ha subrayado que el pequeño ha "emprendido el camino que lleva a Cristo glorificado para disfrutar del amor definitivo, de la felicidad que nunca se acaba". "Gabriel acompañará ahora a sus padres y abuelos desde el cielo".

A la salida del templo, los padres de Gabriel han dado una nueva muestra de la entereza que han demostrado estas casi dos semanas.

"Ayer nos llegó por Internet un cuento muy bonito, que decía que nosotros no habíamos perdido, que mi hijo había ganado, no solo porque había desaparecido la bruja mala del cuento sino por la cantidad de gente y las cosas buenas que ha sacado de todo el mundo. Sabemos que Gabriel está jugando con sus peces y la bruja ya no existe. Pido a todo el mundo en su nombre que hoy ponga 'Girasoles', la canción de Rozalén que le gustaba a Gabriel. La bruja ya está donde tiene que estar", ha dicho Patricia rota de dolor.

"Gracias por llevarnos en volandas para buscar a nuestro hijo. Sois muy grandes. Gracias por el apoyo", ha dicho Ángel sin parar de dar las gracias por el apoyo recibido.

Después, el silencio camino del cementerio para dar el último adiós a Gabriel, como dice Rozalén, "la estrella que más brilla".

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