ECONOMÍA
22/03/2018 11:02 CET | Actualizado 22/03/2018 11:02 CET

Europa se prepara para la guerra comercial de Trump

La UE tiene preparada una lista provisional de productos norteamericanos a los que se impondrán aranceles para entrar a Europa.

Leah Millis / Reuters

"Trump no cree en el multilateralismo, no cree en la Organización Mundial de Comercio. No cree en el poder blando. Cree en el proteccionismo. Se quiere retirar de casi de todos nuestros acuerdos comerciales... este presidente [Trump] que no deja de repetir que [los americanos] vamos a ser ricos poniendo barreras. Es una locura". La reflexión, compartida con El HuffPost hace unos meses, es de Anthony Gardner, embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea durante los años de Obama.

Como Gardner, que ahora asesora a diversas empresas entre Londres y Bruselas, los líderes europeos viven alarmados conforme va tomando forma el programa de nacionalismo económico de Trump conocido como "América primero". Trump ha sacado a Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico, ha congelado la negociación del TTIP (el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea) y ha comenzado a renegociar el NAFTA (el acuerdo comercial con México y Canadá). Sus últimas medidas podrían desencadenar una guerra comercial global.

ARANCELES PARA EL ACERO Y EL ALUMINIO

Preocupado por su popularidad entre sus votantes, muchos de ellos trabajadores del sector industrial, Trump anunció el dos de marzo la imposición de aranceles de un 25% para todo el acero que entre en el mercado norteamericano y un 10% para el aluminio. "Las guerras comerciales son fáciles de ganar", dijo en uno de sus característicos tuits.

Por el momento, Canadá y México han logrado quedar exentos de las medidas proteccionistas que entrarán en vigor este viernes. "Las acciones de Trump parecen bastante arbitrarias. El principal exportador de aluminio y acero a Estados Unidos es Canadá, que exporta unos 14.800 millones de dólares al año, pero Canadá, como México, otro gran exportador, quedarán exentos", explica Gabriel Felbermayr, Director del Ifo Institute.

LA UE ENSEÑA SUS CARTAS

La Unión Europea trabaja a contrarreloj para esquivar también los aranceles, pero no está claro que lo vaya a conseguir. Las exportaciones europeas de acero tienen un valor de 5100 millones de euros y las de aluminio suman 1100 millones de euros. Los principales países productores son Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y Reino Unido.

La responsable comercial europea, la sueca Cecilia Malmström, ha viajado a Estados Unidos para tratar de convencer a su homólogo Wilbur Ross de que Europa no es una amenaza para la seguridad nacional de EEUU – la excusa esgrimida por Trump para aprobar las medidas – y debe ser por tanto excluida.

Si la diplomacia falla, la Unión Europea ha comenzado ya a mostrar sus garras. Además de denunciar a los Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) y aprobar salvaguardas para evitar que entre más aluminio y acero en el mercado europeo y bajen los precios, la Unión tiene preparada una lista provisional de productos norteamericanos a los que se impondrán aranceles para entrar a Europa. "Son medidas legales", insiste Malmström.

La lista, que ya es pública, contiene decenas de productos que incluyen alimentos de desayuno (zumo de naranja, crema de cacahuete, arándanos...), ropa, calzado, lavadoras, bourbon, motocicletas, productos industriales... El "castigo de Malmström" podría generar aranceles por un valor de 2800 millones de euros, según estima la Comisión Europea, una cantidad similar al valor que generarán los aranceles de Trump.

Los líderes de los 28 Estados Miembros se verán las caras en Bruselas este jueves y viernes y discutirán sobre la guerra comercial con Trump. Fuentes del Consejo Europeo apoyan el contrataque que prepara Malsmtröm, pero quieren rebajar la tensión. "La relación transatlántica seguirá siendo clave en nuestra seguridad y prosperidad. Debemos ser responsables a ambos lados del Atlántico". Un mensaje similar al tuiteado por el Presidente de esta institución, el polaco Donald Tusk, que trata de quitar hierro en mayúsculas: "A PESAR DE LAS TURBULENCIAS PERIÓDICAS".

TRUMP NO ES DE FIAR

Los europeos insisten también en que la cuestión de la capacidad excesiva de producción de acero debe ser abordada en los foros del G20 y la Organización Mundial de Comercio. Precisamente en una reunión sectorial de la OMC en diciembre en Buenos Aires, Estados Unidos, la UE y Japón se comprometieron a trabajar juntos para resolver este problema, pero "los compromisos que va firmando Estados Unidos bajo el liderazgo de Trump pueden convertirse en papel mojado en cualquier momento", relata uno de los participantes europeos en los foros del G20.

EL PELIGRO DE UNA GUERRA COMERCIAL

Lo más grave de las medidas de Trump no serían su impacto económico inmediato – afectarían tan solo al 1,5% del comercio transatlántico - sino la escalada que se podría generar. "La espiral proteccionista podría expandirse a otros países y sectores, dañando gravemente la OMC y poniendo en riesgo el progreso alcanzado en la liberalización del comercio mundial durante las últimas décadas", alerta Gabriel Felbermayr desde el Ifo Institute en Alemania.

Un estudio realizado por el Think Tank Bruegel desgrana los tipos de bienes y el volumen que representan en los intercambios comerciales atlánticos, siendo la maquinaria y los equipos de transporte los principales bienes. La UE – que es el mayor bloque comercial del mundo – mantiene un superávit comercial con Estados Unidos, es decir exporta más bienes a su socio americano de los que importa, teniendo especial relevancia los vehículos (+36.500 millones de euros) y productos médicos y farmacéuticos (+16.600 millones de euros).

"El verdadero riesgo es si Trump está dispuesto a llevar a la práctica sus continúas amenazas de imponer tarifas a los coches importados", aseguraba hace días Wolfgang Münchau en las páginas de Financial Times. Un hipotético arancel del 35% podría ser mortal sobre el sector del automóvil europeo, que haría especial daño a Alemania, el principal productor. Un estudio de Bruegel situaría las pérdidas en unos 17.000 millones de euros anuales.

"Fui al Colegio de Brujas a hacer una estancia y me impactó porque me di cuenta que es una ciudad que se hizo rica a través del comercio y de interactuar con el resto del mundo. Después fui a Florencia: ¡otra ciudad que se hizo rica comerciando con el mundo! Veía sus palacios construidos gracias al comercio y pensaba en este presidente [Trump] y hacia dónde nos lleva..." relató, alarmado, a este diario el ex embajador norteamericano ante la UE, Anthony Gardner.

ESPACIO ECO