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04/05/2018 10:16 CEST | Actualizado 08/05/2018 11:23 CEST

13 cosas que los jóvenes que no saben quién fue Marx deberían saber sobre Marx

Este 5 de mayo se cumplen 200 años del nacimiento en Alemania del filósofo, economista e intelectual alemán.

Karl Marx (o Carlos Marx, como se le conocía en España antes de que todos hablásemos idiomas) es el dueño de la barba más icónica del planeta, con permiso de Papá Noel. Es ese señor cuya imagen sirve para vender camisetas, cómics manga o falsos billetes de banco que se convierten en trendy. El supuesto protagonista de millones de frases falsas enmarcadas en memes, pisándole los talones al insigne Paulo Coelho en las redes sociales.

Puede que si, joven afortunado, formas parte de la generación Z, lo tengas en mente por todas esas cosas o, quizá, por algún párrafo en los libros de Secundaria. Pero como este 5 de mayo se cumplen 200 años de su nacimiento en la ciudad de Tréveris (Alemania), nos hemos dicho que es momento de contarte un poco mejor quién era de verdad Karl Heinrich Marx, el mayor pensador del pasado milenio según la BBC.

Aquí lo llevas.

  • Carlos Enrique Marx fue un filósofo, economista, periodista, sociólogo y activista, conocido por ser el padre del socialismo científico, del comunismo moderno, del materialismo histórico y del marxismo que él mismo bautizó (un poco más abajo te explicamos lo fundamental). Nació en el seno de una familia de origen judío, conversa al luteranismo para evitar persecuciones. Sus raíces son alemanas y holandesas. En sus antepasados directos había rabinos, abogados, empresarios del vino y los fundadores de la firma Philips. Era el tercero de nueve hermanos, nacidos en una casa de clase media acomodada.
  • Estudió leyes en las universidades alemanas de Bonn y Berlín, obligado por su padre, abogado de oficio, y que no veía mucha salida a la preferencia de su hijo por la Filosofía. No obstante, no pudo impedir que su vástago se interesase ya claramente por el pensamiento de Georg Wilhelm Friedrich Hegel y Ludwig Andreas von Feuerbach, que con su dialéctica y materialismo histórico tendrían una notable influencia en el marxismo. En 1841 recibió el doctorado en filosofía de la Universidad de Jena, tras presentar una tesis sobre la diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y Epicuro.
  • De sus tiempos estudiantiles, resaltan dos anécdotas. La primera es que que pudo seguir en las aulas porque se salvó del servicio militar; razón: "debilidad de pecho". La segunda, que obtuvo su primer cargo conocido, el de copresidente del Club de la Taberna de Tréveris, una asociación de bebedores de la que se hizo socio.
  • En 1843 se casó con Jenny von Westphalen, una amiga de la infancia. No fue una unión sencilla, porque ella era baronesa, perteneciente a la clase dirigente prusiana, y él, un leguleyo de pasado judío. Su suegro, aristócrata pero liberal, fue comprensivo y avaló a la pareja. Por eso Marx le dedicó hasta su tesis. Jenny tenía las ideas claras: apostó por Marx y abandonó al alférez de alta cuna con el que ya estaba prometida. Los Marx von Westphalen llegaron a tener seis hijos, de los que tres murieron. Karl pudo tener, además, un hijo ilegítimo con su criada, Helena.

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Posado de Karl Marx y su esposa, Jenny von Westphalen.

  • Como doctor que era, pudo tener una estable carrera académica, pero decidió salirse de ese mundo. Su primer empleo, en cambio, fue como periodista. Comenzó a trabajar en diarios marcadamente socialistas, de profunda carga editorial, que afrontaron presiones, censuras y, finalmente, el cierre. Por eso tuvo que dejar Prusia y marcharse a París. Allí se volvió un revolucionario y en 1844 -el año en el que se crea la Guardia Civil, se publican Los tres mosqueteros- Marx conoce a quien sería su amigo y colaborador toda la vida: Federico Engels.
  • Acabó siendo expulsado de Francia por su activismo. Comenzó entonces un periplo que lo llevó a Bruselas, a Colonia, otra vez a París y, finalmente, a Londres, donde residió hasta su muerte. En esos años de traslados se suman nuevas militancias en diarios y revistas comprometidas contra la desigualdad social, salpicadas de acusaciones como que intentó armar a obreros belgas con el dinero de la herencia de su padre o que había incitado a la rebelión armada a sus convecinos alemanes. En el Reino Unido inició un tiempo de pobreza extrema del que salió adelante con breves corresponsalías para prensa de EEUU y con la ayuda de Engels, su valedor económico.
  • Las obras esenciales que Marx parió en esos años y por las que aún se le recuerda son El manifiesto comunista y El capital (también destaca El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, pero a considerable distancia). En ellos, con un saber enciclopédico fruto de años de trabajo intenso, supo combinar la economía y la historia como ejes para la elaboración de su teoría. Aunque es conocido por sus ensayos, el alemán también hizo sus pinitos en la ficción entre 1837 y 1840, cuando escribió una novela corta, Escorpión y Félix, una obra de teatro, Oulanem, y un poemario de nombre desconocido. Ninguno tuvo calidad como para pasar por la imprenta.

  • Pero vayamos a lo esencial: ¿Qué es lo que explicó Marx? Remontándose a los orígenes del mundo, a los primeros tiempos de la humanidad, entendió que el hombre tuvo que ocuparse de producir bienes para satisfacer sus necesidades y poder sobrevivir. Con el desarrollo de las fuerzas productivas, los seres humanos diversificaron sus actividades y las relaciones sociales fueron complicándose. En cierto momento, esa complejidad provocó que surgieran las clases sociales, con diferenciaciones jerárquicas claras, acompañada de una apropiación de riquezas por parte de una elite dominante y de la explotación a otros grupos, a través de la esclavitud laboral o la servidumbre.
  • El marxismo es, pues, la superación del modo de producción capitalista, es revolución, es cambio, y no sólo de crítica del capitalismo real. Es encarar el reto de superar la propiedad privada y la cultura mercantil capitalista que ésta genera. Un mensaje que inspiró profundamente las revoluciones de Rusia, China o Cuba, en las que se peleaba para que el proletariado acabara quedándose con el poder atesorado por la burguesía desde que el mundo es mundo.

  • Marx encontró un hecho fundamental: por debajo de los fenómenos políticos, religiosos, clasistas o estatales estaba la economía. "¡Es la economía, estúpido!", como lo resumiría Bill Clinton. Sobre esa premisa, formuló una tesis hasta entonces insólita: que "la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política", porque "el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual, en general".
  • Su legado no es sólo historia, sino que llega hasta la actualidad: tras inspirar a artistas, cineastas, literatos y educadores durante más de cien años, no sólo hay naciones que siguen defendiendo el marxismo como ideología, sino que sus análisis sobre la economía mundial son estremecedoramente acertados. El discurso político actual mantiene viva la lucha de clases (están los de arriba, están los de abajo); las crisis siguen siendo recurrentes en el capitalismo (avisó de que cada turbulencia nos llevaría a otra peor, y en esas estamos... con sus obras vendiéndose más que nunca tras el descalabro iniciado en 2008); la plusvalía, o sea, el valor que un trabajador crea por encima del valor de su fuerza laboral, sigue en manos de una minoría, con concentraciones en la banca y las empresas, falta de competencia y, al final, depreciación de salarios y desempleo; y avisó de los riesgos de la globalización brutal y las tensiones que genera.

  • Acertó en muchas cosas, pero se equivocó en una esencial: dijo que el capitalismo se sepultaría a sí mismo, creando sus propios enterradores, el proletariado. Pero no. El capitalismo, desde el siglo XIX, se extendió por todo el mundo y hoy se mantiene con vida.
  • Marx falleció en 1883, a los 64 años. Apenas 11 personas acudieron a su entierro, en el que se leyó un telegrama del movimiento obrero español. "Proletarios de todos los países, uníos", se lee en su lápida. Su tumba se encuentra en el cementerio de Highgate, en Londres, donde apenas un adorno la embellecía hasta que en 1954 se colocó una estatua en su honor. Marx murió como un apátrida, enfermo de una gripe que le atacó justo tras la muerte de su esposa, que lo tuvo convaleciente 15 meses. Una bronquitis y una pleuritis acabaron con su vida cuando dormía en su sillón.

Emmanuel Fradin / Reuters
Unas mujeres pasan ante un cartel que dice: "Karl Marx no está muerto", durante una fiesta organizada por el Partido Comunista de Francia en 2004.

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