INTERNACIONAL
29/06/2018 18:45 CEST | Actualizado 29/06/2018 18:45 CEST

El riesgo de ser político en México

México acude a las urnas tras la campaña electoral más sangrienta de su historia.

ULISES RUIZ via Getty Images

La noche del lunes 25 de junio, Emigdio López Avendaño, candidato a diputado local en un pueblo de Oaxaca, volvía de un acto de campaña junto a seis compañeros. Viajaban por una carretera local cuando varias personas escondidas tras unos matorrales, abrieron fuego sobre su camioneta. Dos de ellos lograron sobrevivir, pero López Avendaño y el resto de sus compañeros murieron al instante.

Desde su asesinato, han sido muchos los que han utilizado Twitter para expresar sus condolencias y exigir justicia para sus colegas. Andrés Manuel López Obrador, compañero de partido y líder en todas las encuestas para hacerse con la presidencia de México este domingo, escribió: "Lamento el asesinato de Emigdio López Avendaño (...) Mi sentido pésame a los familiares, que las autoridades actúen y castiguen a los responsables".

Este caso se une a la larga lista de asesinatos que ha ensangrentado el proceso electoral desde que empezó el pasado septiembre. La lista de homicidios cuenta hasta ahora con 132 políticos muertos. De ellos, 80 eran oponentes a los partidos gobernantes de la región, según la consultora especializada en seguridad pública, Etellekt. También hay 130 políticos amenazados y 416 personas han sido agredidas, entre las que se encuentran sus propios familiares.

Ser candidato en México es prácticamente una sentencia de muerte. Mario Alberto, aspirante a alcaldía

Los partidos coinciden en que lo que está ocurriendo es algo dramático e incluso Enrique Peña Nieto, presidente del país, se ha referido a la necesidad de que los ataques a los políticos cesen y ha instado a la población a participar en los comicios para que la violencia no se apodere del sistema:

La violencia es endémica en México desde hace décadas pero nunca había afectado con tanta intensidad al sector político. ¿Qué ha cambiado? Que los candidatos han empezado a ser considerados como una amenaza para los negocios del crimen organizado.

La mayor parte de los asesinatos de políticos se han producido en estados donde el crimen organizado quiere seguir manteniendo el control sobre la producción de drogas, las redes de electricidad y agua o el robo de combustible y mercancías de camiones de carga.

Allí donde la influencia de los cárteles y las bandas criminales es mayor, mayor es también la intensidad de la ola de violencia, con las regiones de Veracruz, Oaxaca, Puebla, Guerrero y el Estado de México como las más afectadas.

Mientras tanto, la inseguridad y el temor siguen creciendo, y se abre paso la idea que Mario Alberto, aspirante a alcalde de un pueblo de Guerrero, confesó a El Español: "Ser candidato en México es prácticamente una sentencia de muerte". Así es como se debilita la democracia: más de 1.000 candidatos han renunciado a sus candidaturas. Aunque aducen varias razones, el temor a la violencia es preponderante y afecta también a los sustitutos, que renuncian a tomar el relevo debido a las continuas amenazas.

El miedo, de momento, no ha acallado a la opinión pública, que ha salido a la calle y ha utilizado las redes sociales para denunciar los ataques y pedir que terminen las amenazas que están sufriendo sus políticos y familiares. Unidos bajo el grito "No más violencia" piden mejores medidas de seguridad y han creado el hashtag #altoalaviolenciapolítica que defiende una democracia libre de las amenazas de los carteles y el crimen organizado.

No hay muchos motivos para la esperanza. EI Instituto Nacional Electoral (INE), que tiene que velar por el buen desarrollo de los comicios, ha asegurado no tener atribuciones sobre seguridad y Amnistía Internacional ha instado a las autoridades a garantizar que la población pueda "vivir sin miedo".

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