ECONOMÍA
27/07/2018 13:15 CEST | Actualizado 27/07/2018 13:15 CEST

Borsalino 'revival'

El sombrero siempre ha sido imagen sensual y sexy.

WARNER BROS

La mirada de Humphrey Bogart en la mítica escena de Casablanca sin su archifamoso fedora, el sombrero fabricado por Borsalino, no sería la misma. Borsalino lleva fabricando sombreros de forma artesanal con los mejores materiales desde su nacimiento en 1857.

Giuseppe Borsalino nació en Alessandria en Italia en 1834. Chico de los recados primero y aprendiz de lo que fuera después, encuentra un trabajo en la parisina fábrica de sombreros Berteil. Allí aprendió el arte de la fabricación de estos complementos y durante siete años solo soñaba en convertirse en un master hatter. Lo consiguió y regresó a Italia para abrir junto a su hermano su primer taller. Fue el principio de una de las historias mas apasionantes y románticas de empresa familiar. Nació la leyenda, gracias a la profesionalización de la artesanía, y convertir a un pequeño taller en una historia de éxito mundial. Quien tenía un Borsalino, tenía un tesoro.

La leyenda de Borsalino se encumbra aún más cuando les encargan de la fabricación de los sombreros que lució Bogart en Casablanca. La empresa familiar crece en fama y prestigio, sale a bolsa y finalmente sufre, un siglo y medio después, la crisis mas terrible a la que se ha tenido que enfrentar. Ni las guerras mundiales con sus postguerras pudieron con la elegancia y el buen hacer de la firma.

En 2015 un financiero italo-suizo, Phillipe Camperio, adquirió la compañía por 18 millones de euros, con el objetivo de sanear las cuentas y relanzar la firma. Haca unas semanas hizo frente con 6,5 millones de euros a una subasta en la que se quedó con los inmuebles. Todo para intentar reflotar la imagen de la icónica empresa.

Hoy en día es fácil ver a Johnny Depp, Leonardo Di Caprio, Denzel Washington, Justin Timberlake, Kate Moss, Nicole Kidman, Naomi Campbell y John Malkovich, entre otros, inmortalizados con los sombreros.

La cantante Rihanna se ha declarado fan incondicional de la marca. Y su dueño cree que "adaptarse a los nuevos tiempos es posible manteniendo la esencia de lujo, clase y elegancia que Borsalino transmite".

Hubo quien dijo que con un Borsalino ya estabas vestida. El sombrero siempre ha sido imagen sensual y sexy. Curiosidad y secretismo. El sombrero define.

Desde ahora, la compañía que cuenta con 134 artesanos en Turín, una tienda propia y canales de venta en los almacenes mas lujosos del mundo, se pone manos a la obra para recuperar el esplendor perdido.

Desde que en 2008, su anterior dueño, Marco Marenco, fue expulsado del consejo de administración y acusado posteriormente de quiebra y fraude, la empresa estaba sin rumbo. Como casi todas las compañías familiares italianas, Borsalino no tenía fondos para reposicionarse en el mercado del lujo y además aguantar la crisis. Tras la entrada de Camperio, Borsalino está vendiendo unos 150.000 sombreros por año, con unos ingresos de 17 millones de euros en 2017 frente a los 15,5 millones de euros de dos años antes.