Qué hacer (y qué no hacer jamás) ante una quemadura casera

La pasta de dientes no es un buen remedio.

Uno de los accidentes domésticos más frecuentes es sufrir una quemadura al planchar, al cocinar con agua o aceite hirviendo o al entrar en contacto con algún producto químico de limpieza. Cuando algo de esto ocurre, lo más habitual es recurrir a internet en busca de algún remedio casero que mitigue el dolor. Ahí aparecen decenas de soluciones: pasta de dientes, limón, agua fría... pero NO todas valen.

Raquel, una de las hermanas conocidas como Las Mellis, lo supo al quemarse las manos manipulando una pistola de silicona caliente. Su solución fue aplicarse zumo de limón porque leyó que era un método buenísimo. En lugar de calmar el dolor, el ácido cítrico lo duplicó aumentando la gravedad de la lesión.

Para evitar una situación así, Álvaro González Miranda, cirujano especialista de la Unidad de Quemados en el Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital Universitario de la Paz, ha contado a El HuffPost qué se debe hacer ante una quemadura y qué no se debe hacer jamás.

Hay soluciones al alcance de todos, pero hay que saber elegir la correcta.

Qué hay hacer tras quemarse

Según el especialista, siempre, ante cualquier tipo de quemadura, hay que aplicar frío. “Lo mejor es lavar o sumergir la parte del cuerpo que se haya quemado en agua fría. Con la que sale del grifo es suficiente, no hace falta que sea de la nevera ni echarle hielo ni hacerle nada especial”, explica.

Hay dos razones por las que hay que aplicar agua en la quemadura: “Por un lado, porque el frío alivia mucho el dolor, y por otro, porque así impedimos que la quemadura progrese y penetre más en la piel”.

“Lo mejor es lavar o sumergir la parte del cuerpo que se haya quemado en agua fría”

En caso de que la quemadura se haya producido por contacto con alguna sustancia química como algún ácido que se pueda encontrar en algún desatascador u otro producto de limpieza, no basta con sumergir la zona en agua, hay que irrigar la quemadura. “Esto es aplicar un chorro de agua que se esté reciclando constantemente durante aproximadamente 10 o 15 minutos”, señala González.

“De esta manera, conseguiremos diluir y reducir la concentración del resto de producto corrosivo que se haya podido quedar en la piel”, afirma.

El cirujano matiza que si la quemadura la produjo una sustancia química en polvo o sólida, como la sosa cáustica, “es muy importante eliminar en seco todos los restos del producto antes de cualquier lavado con agua. De lo contrario, el contacto del agua con esas sustancias puede generar una importante reacción exotérmica (que produce gran calor) y que agrava la profundidad de las quemaduras”, explica el experto, que recomienda que en caso de duda, siempre se debe acudir a un centro sanitario para que aconsejen la mejor forma de tratar estas quemaduras tan especiales.

Qué no se debe hacer jamás

“Básicamente, hacer caso a la pila de cosas que aparecen por ahí, tipo echarse zumo de limón, pasta de dientes o aceite de oliva en la quemadura. Aplicar todo ese tipo de cosas en la fase aguda de la quemadura no ayudan ni facilitan nada”, afirma el especialista.

Cuál es el riesgo de aplicar ungüentos

El riesgo principal, según el especialista, es exponerse a sufrir una infección: “Al ser productos que tenemos en casa pueden contener bacterias o gérmenes que en condiciones normales no producen nada, pero en contacto con una zona que ha perdido la piel pueden infectarla. Eso puede desencadenar consecuencias muy grave”.

“Al quemarnos perdemos esa barrera cutánea. Al aplicar productos que no son preparados farmacéuticos y no están sellados ni esterilizados, te expones a una infección”

Hay que tener en cuenta que una de las funciones básicas de la piel es proteger el organismo de las bacterias del entorno. “Cuando nos quemamos perdemos esa barrera cutánea. Entonces, al aplicar productos que no son preparados farmacéuticos y no están sellados ni esterilizados, te expones a un riesgo grande de sufrir una infección”, afirma González.

Qué pasa concretamente si se aplica zumo de limón

El zumo de limón es ácido y aplicar un ácido en las terminaciones nerviosas que están expuestas al aire puede producir mucho dolor. “Aunque no creo que el limón tenga la concentración suficiente para ser corrosivo. Lo más probable es que esta famosa ya tuviese las quemaduras, el limón en sí no las profundizó. Lo que sí hace el limón es aumentar mucho el dolor que sufre el paciente y cambiar el aspecto de la quemadura, pero no su profundidad”.

¿Se pueden usar pomadas o cremas hidratantes?

“Sí, pero siempre que haya pasado la fase aguda de la quemadura”, afirma González, y explica que aplicar crema hidratante puede calmar el dolor y facilitar el proceso de curación, pero nunca en la fase aguda de la quemadura. “En el momento en que nos la hacemos y durante las primeras horas lo único que hay que aplicar es agua”, recuerda.

Una vez superada esa fase inicial, el médico propone usar cremas hidratantes normales para mantener la hidratación de la piel o preparados a base de aloe vera. “Pero lo que no hay que hacer es ir directamente a la planta, cortar un trozo de una hoja y aplicarlo sobre la quemadura, porque al estar al aire libre, también puede contener gérmenes y bacterias y provocar una infección. Además, no todas las plantas de aloe vera son iguales y están indicadas para tratar quemaduras”.

Cuándo acudir a un especialista por una quemadura

“Siempre hay que ir a un especialista en caso de que la quemadura se haya producido por contacto con alguna sustancia química o en función de su gravedad”, señala González.

Por ejemplo, cuando haya una quemadura superficial, pero muy extensa: “Si te has quemado la mitad del cuerpo, debes acudir a un médico porque se puede sufrir mucho dolor y puede que tengamos que vigilar las quemaduras durante un par de días”.

“También hay que ir siempre que sean quemaduras muy profundas, aunque no sean muy extensas o incluso pequeñas”, asegura.

Además, hay que tener en cuenta cómo se produjo la quemadura. “Siempre que la exposición al calor sea alta, bien por duración en el contacto o bien por la temperatura. No es lo mismo quemarse con aceite a 60 grados que a 220”, explica.

Cómo reconocer una quemadura profunda

El especialista explica que hay varias señales que indican la profundidad de la quemadura. “La primera, y esto es paradójico, cuando no duele. Si la quemadura no duele puede ser porque se han quemado las terminaciones nerviosas. La ausencia de dolor suele ser un criterio que nos indica cierta gravedad. En cambio, las quemaduras que duelen y escuecen mucho suelen ser más superficiales porque se conservan los nervios”, sostiene.

Aunque el experto también señala que el hecho en sí de que una quemadura no duela no quiere decir que sea grave, pero sí aconseja acudir a un especialista.

“Si la quemadura no duele puede ser porque se han quemado las terminaciones nerviosas. Suele ser indicador de cierta gravedad”

Otra señal de profundidad es que la quemadura esté muy blanca: “Por ejemplo, con las quemaduras superficiales la piel se pone muy roja o muy rosa, como ocurre con las quemaduras solares. Esto pasa porque hay mucha circulación sanguínea. En cambio, si lo que tenemos es una zona muy blanquecina y como endurecida quiere decir que se ha podido quemar la red superficial vascular de la piel y por eso está blanco”.

Un método que los especialistas usan para conocer la gravedad de una quemadura es presionarla. “En una quemadura superficial, cuando aprietas, se pone blanca y cuando sueltas se vuelve a poner rosa. Eso es porque en esa zona está circulando la sangre. Al apretar deja de circular, y al levantar, vuelve. Pues cuando ese fenómeno no existe y la quemadura está blanca y da igual que aprietes o que no aprietes, es un signo de que la quemadura es más profunda”.

Qué quemaduras suelen ser las más graves

“Las quemaduras químicas, porque al principio puede parecer superficial pero si queda un poco de producto seguirá actuando y la quemadura puede progresar. También hay más posibilidades de que la quemadura sea más grave si es con una llama que con un agua caliente. Las escaldaduras con aceite o con agua suelen ser más superficiales”, concluye.

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