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29/08/2018 07:28 CEST | Actualizado 29/08/2018 07:31 CEST

Tal vez tu pareja tenga un segundo plato y tú no sepas nada

"Esta necesidad nace de la inseguridad, de un sentimiento subyacente de insatisfacción en la relación actual".

PhotoAlto/Laurence Mouton via Getty Images

Hace algunos años, la escritora Sara C. se percató de que existía cierta química con un compañero de trabajo. En ese momento, llevaba 14 años casada, pero en su amistad con ese hombre había cierto flirteo y empezó a obsesionarse. Hablaban con regularidad y quedaban a tomar el café. Hasta que un día se acostaron.

Pero ya se había cruzado una línea antes de que comenzara la relación física: Sara había apostado por una relación ficticia hasta que se hizo realidad, todo ello en detrimento de su matrimonio.

"Mi affaire comenzó siendo meramente emocional", afirma Sara. "Creo que, a veces, las personas que están en relaciones estables se estancan o tienen conflictos que quedan sin resolver".

"Puede que sea por aburrimiento, por complacencia o por frustración no resuelta, no estoy segura. Pero esto lleva a que las personas vean a los demás desde otra perspectiva y lleguen a idealizar su conexión con otros humanos", añade.

Estas conexiones dan lugar a que se establezcan relaciones con otras personas que son percibidas como un segundo plato, esto es, alguien con quien no se está comprometido y con quien se mantiene cierto grado de comunicación para dejar la puerta abierta a una futura relación romántica y/o sexual, señala un estudio de 2014 publicado en Computers in Human Behavior. Equivale a decir: "Tengo un plan B que me servirá como colchón si lo mío con Meg no funciona".

Va más allá de una situación de "y si". Este tipo de relaciones no exige una comunicación tan frecuente, cuenta a The Atlantic Jayson Dibble, autor principal del estudio.

Proporcionan una especie de sentimiento de novedad, pero no son más que eso. Son como el azúcar: satisfacción instantánea y adictiva, pero sin valor nutricional.Xavier Toby

Estos aventuras amorosas —e imaginarias— cobran sentido desde un punto de vista evolutivo: si el objetivo es tener más opciones para la reproducción, un me gusta de vez en cuando en Instagram o un mensaje de "¿te apetece tomar algo?" basta para mantenerlas. Al mismo tiempo, al seguir con la pareja formal, se aseguran de que sus hijos tendrán a alguien que los cuide.

La terapeuta de matrimonio y familia Elisabeth LaMotte asocia esta práctica con una "versión premeditada de despecho". Tener a alguien de segundo plato indica que no se es capaz de existir sin una relación amorosa, apunta. Y, a menudo, tener a otra persona sirve para cubrir (o tener la sensación de que se cubre) algo que no nos ofrece nuestra relación principal.

"Mediante esta práctica, se está alimentando un flirteo secreto con alguien, que representa una rebelión exagerada contra los problemas que existen en la relación actual. Por ejemplo, alguien que esté saliendo con una persona de éxito pero ansiosa puede optar por buscar a otra persona más tranquila, pero que sea incapaz de tener un empleo estable", explica. "Sin embargo, de este modo, ambas partes se quedan sin saber si la ansiedad (o el problema en cuestión) podría solucionarse mediante la comunicación y el esfuerzo con la pareja principal", señala.

Siempre pensamos que a los demás les va mejor y, en ese proceso, estamos perjudicando lo que podría ser una relación sólida. Al final, este tipo de relaciones secundarias experimentan las mismas frustraciones y complicaciones que cualquier pareja.

En ocasiones, la relación se agota rápidamente o te obliga a lidiar con los problemas sin resolver. Así fue en el caso del comediante y escritor Xavier Toby. Hace seis años, Toby tuvo una relación con una amiga con la que siempre se había planteado estar si estuviese soltero. "Me acababan de dejar y, en lugar de superarlo, me apresuré a buscar algo con mi segundo plato", cuenta. "Evidentemente, no fue a parar a ningún lado y lo único que conseguí fue aplazar el dolor de la ruptura y jugar con los sentimientos de alguien", reconoce.

Esta necesidad nace de la inseguridad, de un sentimiento subyacente de insatisfacción en la relación actual.

Toby afirma que ahora comprende por qué este tipo de relaciones secundarias son tan frecuentes: "Proporcionan una especie de sentimiento de novedad, de algo que puedes estar perdiéndote en la relación principal por los problemas que existen, pero no son más que eso. Son como el azúcar: satisfacción instantánea y adictivo, pero sin valor nutricional", explica.

"Tener a alguien de segundo plato es injusto tanto para la pareja principal como para la secundaria; además, no es algo sano", sostiene la coach de relaciones Samantha Burns.

"Esta necesidad nace de la inseguridad, de un sentimiento subyacente de insatisfacción en la relación actual. Si lo haces, pregúntate por qué necesitas atención y validación externa. ¿Es una forma de cubrir algunas necesidades que no están siendo cubiertas en tu relación? ¿Te está distrayendo para evitar reconocer que eres infeliz o que hay una falta de conexión con tu pareja?

Tómate tiempo si lo necesitas. Pero si te acabas dando cuenta de que quieres volver a centrarte en tu relación principal, hazlo intencionadamente.

"Cuando se es más consciente de los propios sentimientos es posible determinar si se quiere conservar la relación actual y comunicarse con la pareja en lugar de traspasar los límites de la relación. Las parejas duraderas se centran en lo que hay dentro, no fuera", resume Burns.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por María Ginés Grao.