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02/01/2019 07:27 CET | Actualizado 02/01/2019 07:27 CET

El ‘lobby’ feroz

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Congreso de los Diputados.

El martes 19 de septiembre de 1978, mientras la comisión constitucional del Congreso enfilaba el sprint final, la Federación Empresarial Canaria (FEC), una de las ramas de la CEOE en las Islas, lanzaba la primera fatua pro desregulación very good fandango, contra la aún non nata Constitución.

Esta patronal, que como todas las nuevas en esos momentos daba cobijo a los intereses empresariales salidos directamente desde el 'Verticato' (los sindicatos verticales de la Dictadura) se pronunciaba, sin el menor rubor ni compromiso nacional, "por la libertad de empresa y la economía de mercado sin peligrosas estatalizaciones (...) El modelo de economía definido en el proyecto de Constitución atenta contra los principios de liberalización del comercio (...) La constitucionalización de un protagonismo excesivo (sic) del Estado es el germen del totalitarismo", un asunto, este último, el del supuesto pero falso impulso totalitario, en el que muchos de los miembros de las patronales eran auténticos expertos cum laude.

Todo eso ocurría mientras los partidos políticos daban una muestra de madurez y responsabilidad que dejaba boquiabiertos a los que, en el resto del mundo, creían que los españoles iban a volver a la caverna. Todos perdieron en la transacción para que todos ganáramos.

El pronunciamiento de la FEC no fue algo episódico, inconexo, aislado. Hacía pocos mees, el 7 de junio de 1977, un grupo de destacados empresarios sentó durante una cena en el restaurante Medinaceli de Madrid, en la trasera del Hotel Palace, las bases para constituir una confederación española de organizaciones empresariales. Tres meses más tarde, 408 delegados de 89 organizaciones territoriales y a unos 800.000 patronos constituyeron la CEOE.

Después de intervenir en las elecciones regionales andaluzas y gallegas, y ser amonestados por ello, pretenden mediante la creación de una empresa instrumental, GADES, invertir 200 millones de pesetas, recaudadas con ese fin entre los asociados, para tratar de evitar el imparable avance del PSOE.

Botella le quitó riqueza al Ayuntamiento y a los pobres para hacer más ricos a los ricos.

Años más tarde, en 1991, Felipe González le dijo al secretario Ggeneral, José María Cuevas, una frase que se ha hecho famosa: "Cada día me caes mejor, pero es una lástima que no me pueda fiar de ti". Voz de la experiencia.

Luego, o a la vez, en vez de la acción directa, descarada e impropia de un sistema democrático, optaron por controlar la mano invisible del mercado que teorizara Adam Smith. A través de Alianza Popular, y hasta de los nacionalismos conservadores o liberales, como el PNV y CiU, y de infiltrados o conversos en otros grupos, buscaron zapadores que defendieran sus intereses, y convirtieran algunos preceptos de la Constitución en meros floreros literarios.

Por ejemplo, el mandamiento de que todos los españoles tienen derecho a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo (que cuarenta años después sigue haciéndose); "y ahora atención, que esto atañe al 'caso Botella', que comienza a llamarse 'botellazo' (como el 'tamayazo' que entronizó a Aguirre): "todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada (...) se establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación...". Y está el artículo 128, muy claro: "1) Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general. 2) Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica. Mediante ley se podrá reservar al sector público recursos o servicios esenciales (...)".

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Ana Botella.

El pasado viernes 28 de diciembre, día de los Inocentes para más inri, se conoce la sentencia del Tribunal de Cuentas que impone una condena de 25,7 millones de euros a la exalcaldesa de Madrid, Ana Botella (esposa de José María Aznar) y a siete de sus ex altos cargos del Ayuntamiento por malvender viviendas sociales a dos fondos buitre. Viviendas públicas, edificadas en suelo público, con dinero público y para una finalidad pública, entregadas sin los debidos procedimientos reglados a especuladores 'puros'. La consecuencia inmediata fue la subida de alquileres y la expulsión de cientos de familias de sus casas.

Decía aquél predicador norteamericano, el padre Peyton, que '"familia que reza unida permanece unida". Aquí, familia que privatiza unida permanece unida y al parecer más enriquecida por un denodado trabajo 'liberal' y desacomplejado.

El Premio Nobel estadounidense Joseph E. Stiglitz en su libro El precio de la desigualdad (Editorial Taurus, 2012) expone una forma de conseguir rentas que casa perfectamente con el doble lenguaje que escuchamos aquí y allá de los liberales que critican el intervencionismo estatal y consideran normal que ese mismo Estado les venda una mina de 1000 millones de dólares por 500 millones. "Otra forma de buscar rentas consiste justamente en lo contrario: vender al gobierno productos por encima de los precios del mercado". Es decir, amputémosle la famosa mano invisible al mercado.

La primera candidata del Partido Demócrata a disputarle la presidencia al republicano Donald Trump en 2019, la senadora Elizabeth Warren explica de esta forman el ataque a la clase media y la enorme brecha social que se ha abierto:"¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Los multimillonarios y las grandes corporaciones decidieron que querían más parte del pastel y reclutaron a políticos para que les cortasen un trozo más grande" (El País, 1 enero 2019).

Estamos ante una estrategia prediseñada y muy definida. En todos estos casos, y en muchos más, quien ha salido perdiendo, a la corta, media o a la larga, es el Estado.

Las minas USA son hoy en España las 1860 viviendas sociales municipales que vendió Ana Botella al conglomerado Blackstone. Botella le quitó riqueza al Ayuntamiento y a los pobres para hacer más ricos a los ricos.

Pero hay más ejemplos, como la privatización prácticamente total de ENDESA y el proceso que ha seguido esta compañía para convertirse en una maquinaria extractora de rentas. En 2014 ENDESA, en manos de la pública italiana ENEL dueña del más del 90 % , entregó a sus accionistas 14.603 millones de euros, de los que 13.437 fueron para ENEL. Los italianos estarán muy agradecidos a los españoles por tal ayuda financiera en la crisis.

En ese momento CCOO calculaba que en sólo seis años ENEL había recuperado 38.200 millones de los 40.000 que le costó la operación. Gran pelotazo. Economistas Sin Fronteras decía entonces que se estaba produciendo "un expolio de lo público".

Pero las exigencias de ENEL a su filial española son 'imperativas', según fuentes de los trabajadores. En varios medios se publicó ese mismo año que ENDESA debería conseguir un dividendo anual de entre 4.000 y 5.000 millones de euros para fortalecer a ENEL, y que eso implicaría no sólo la subida de tarifas sino una 'reforma estructural', eufemismo con el que se conocen los ajustes y tijeretazos.

Ya circula por las redes la comunicación a los trabajadores del director de RRLL Norte de Endesa, Antonio Albarrán. El convenio ha vencido, no ha habido acuerdo, y se aplicará in extremis la reforma laboral de Rajoy. Entre otras cosas, se acabarán los beneficios a cargo de la empresa para prejubilados y jubilados.

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Protesta contra AENA en el aeropuerto de Madrid-Barajas.

Otra más. La privatización de AENA se reveló al día siguiente de salida a bolsa como otro prototipo que pasará a los libros de historia económica de extracción de rentas públicas para beneficio de empresas privatizadas. El diario La Razón, nada sospechoso de izquierdismo, titulaba el 16 de agosto de 2015: "El Estado pierde 3.406 millones de euros por la venta precipitada de AENA". Con la subida en la bolsa, el 51% del Estado vale 7.982 millones de euros y el 49% privado se vendió por solo 4.263. En solo 1 mes la acción se revalorizó el 70%.

Atacados por todos los flancos y alturas posibles los afectados terminan por rebelarse y surgen movimientos antisistema, extremistas, populistas, o chalecos amarillos.

Como es natural, siendo el PP tan exquisito y buen gestor es imposible que esta cadena de despropósitos sea producto de la impericia. Estamos ante una estrategia prediseñada y muy definida. En todos estos casos, y en muchos más, quien ha salido perdiendo, a la corta, media o a la larga, es el Estado. Al ser vaciado de forma insensata, los efectos de las crisis son más devastadores.

Claro que estas malas prácticas abiertamente anticonstitucionales no suelen finiquitar bien y sin efectos secundarios tipo boomerang. Atacados por todos los flancos y alturas posibles los afectados terminan por rebelarse y surgen movimientos antisistema, extremistas, populistas, o chalecos amarillos. Es insensato olvidar, cegados por la lujuria del dinero fácil, esa ley inmutable que dice que la avaricia rompe el saco.

Los lobbystas y sus edecanes y cachanchanes deben tenerlo en cuenta. Todo 'lobby feroz' acaba mal.

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