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08/05/2018 07:34 CEST | Actualizado 08/05/2018 13:03 CEST

ETA no ha muerto del todo: el lobo está en la cueva

EFE
Los dirigentes de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi (detrás) y del PNV, Andoni Ortuzar, antes del inicio de la conferencia en Cambo-les-Bains. EFE/ Juan Herrero

Mucha gente, dentro y fuera de las redes sociales, esa inmensa barra de bar, se ha preguntado estos días la causa por la que ETA ha elegido 'precisamente' este momento para su teatro de variedades. Pero no se han planteado cuestiones estratégicas sino, sencillamente, la incomprensión, porque en 2011 la banda terrorista dejó de matar. Por tanto, lleva siete años desaparecida desde su 'decisión unilateral' y sin embargo forzosa.

Pero no hay misterio. ETA tomó la decisión de escenificar la rendición, de teatralizar la elección de la vía legal para acceder al poder revolucionario, cuando consideró que el Estado atravesaba su fase de mayor debilidad; un escenario en el que los estrategas etarras, con Arnaldo Otegui al frente, ya habían explorado las posibilidades de un gran frente del resentimiento antiespañol.

Esto no es producto de ninguna filtración del doble juego de Wikileaks, del putinesco Julian Assange. No. Ni de los robots rusos que infectan internet con sus 'fake news'. Ha salido en todos los noticiarios en pequeñas dosis. Y hasta en pequeñas diócesis, porque en estos asuntos siempre hay algún cura por medio.

Una de las cosas buenas de 'WathsApp' es la cantidad de fotos que le llegan al usuario que sea miembro de algún grupo. Ahí están, y estarán hasta casi la eternidad, se mida ésta como se mida y sea lo que sea, las fotos de Otegui con los más destacados miembros del separatismo catalán encaramado a la Generalitat. Visitante y anfitriones sonrientes, con cara de franca complicidad y camaradería.

AFP/Getty Images
Otegui con Carme Forcadell y Lluis Corominas en un encuentro en el Parlamento catalán en mayo de 2016.

Por si fuera poco indicativo este acercamiento, aunque 'Podemos' intente sujetar la lengua desbocada, que se dice cuando no media reflexión sobre lo que se piensa y lo que llega a la forma oral, es evidente al menos la comprensión por parte de sus más destacados dirigentes del 'fenómeno' terrorista; y del papel político que ha jugado Otegui para la finalización del 'conflicto'. Las comillas son imprescindibles, pues según en qué boca las palabras cambian su significado real.

El momento estratégico es de una gran debilidad del Estado, por varias circunstancias que, reunidas, crean una gran oportunidad para las ambiciones de los grupos empeñados en destruir la nación española. Este aspecto ha coincidido con una enorme flaqueza internacional, que se ha evidenciado en el comportamiento práctico de jueces y gobiernos de países aliados en la Unión Europea, de gran desprecio y humillante condescendencia. Y en esa debilidad uno de los factores determinantes, entre otros muchos, como la propia incompetencia y vacuidad del gobierno de Mariano Rajoy, ha tenido mucho que ver el avance salvaje del cáncer de la corrupción, un aspecto que ya ha desplazado a los otros ingredientes del marketing de 'marca España'.

Y ETA, que lleva años blanqueando su imagen gracias al olvido y a la ayuda de algunos oportunistas, en la gran máquina lavadora de la construcción de un nuevo relato, por supuesto falso, no ha perdido la ocasión

Pero por otra parte, está la estrategia propiamente dicha. Y ETA, que lleva años blanqueando su imagen gracias al olvido y a la ayuda de algunos oportunistas, en la gran máquina lavadora de la construcción de un nuevo relato, por supuesto falso, no ha perdido la ocasión: los separatistas catalanes han provocado la crisis más grave del Estado español desde la muerte de Franco.

En el 23-F no había tanto colaboracionismo activo con los golpistas como lo hay en la actualidad en Cataluña y en los sectores radicales vascos gracias a la aparición de un frentepopulismo de sabor caraqueño. Si bien, en realidad, es un peronismo a la española, pero con ingredientes bolcheviques. Una mezcla de marxismo-leninismo y frikismo de cómic.

El problema catalán tiene a su vez una derivada peligrosa: el 'imperialismo' catalanista ha penetrado en amplios sectores de las Islas Baleares y del viejo Reino de Valencia gracias a dóciles 'caballos de Troya', más bien mulas: en Baleares y en Valencia a los conspiradores vinculados con el entorno populista bolivariano, que ha vuelto a sacar el cadáver del derecho de autodeterminación en procesión, se ha unido el apoyo de gobiernos socialistas por necesidades tácticas: sus socios les son imprescindibles. Aunque estos socios participen de la idea de los 'Paīsos Catalans', y con el idioma como un arma traten por todos los medios de expulsar a los castellano-hablantes del circuito. De construir muros y alambradas.

En el País Vasco, por su lado, los nacionalistas ya han conquistado el gobierno del también viejo Reino de Navarra. La franquicia del abanico del nacionalismo vasco tiene el gobierno de la Comunidad Foral.

Poco a poco se iniciará el 'proyecto olvido' como parte esencial del meta relato que se está cocinando por los mejores chef de la violencia y la ambigüedad

En Euskadi la confrontación entre el PNV y el abertzalismo que apoya a ETA, que ha venido siendo sustentada en la oposición 'formal' al terrorismo, tiene ahora un punto de encuentro en lo que se llama el 'proyecto político'. Podrá haber matices, pero el PNV nunca ha escondido en su programa máximo, voceado por enormes amplificadores en las campas del Aberri Eguna, que su fin es la independencia y la creación del pequeño imperio de Euskalerría.

La banda terrorista se ha quitado de en medio – la han quitado, a la fuerza ahorcan, como dice el refrán- y aunque los casi novecientos muertos no resuciten en este mundo, ya no son un obstáculo; y poco a poco se iniciará el 'proyecto olvido' como parte esencial del meta relato que se está cocinando por los mejores chef de la violencia y la ambigüedad.

La confluencia en los objetivos producirá una cascada de efectos: los antiguos asesinos participarán, según vayan saliendo de las cárceles, en el nuevo programa de recambio. La sociedad de víctimas, y los constitucionalistas, no tendrían, en este contexto malvado, motivos para la resistencia. Ya están diciendo desde las filas terroristas que el Estado tiene que cumplir lo que durante tantos años ha prometido: otra amnistía – la primera fue la de 1977-, el acercamiento de los presos, las excarcelaciones... Una promesa que nadie ha hecho, porque nadie podía hacerla sin pasar por las Cortes.

Otro efecto es que el PNV no tendrá las mismas barreras para las tácticas reivindicativas que, en síntesis, ayuden a construir el Estado Libre Asociado, primero, y el Estado Libre, después, que era el fondo del Plan Ibarretxe.

Todo esto no es política ficción; está sucediendo; lo están viendo ustedes, si bien episodio por episodio no se aprecie la cadena.

Entre tanto el Gobierno español está en estado de shock; incapaz de reaccionar con anticipación a los acontecimientos

Entre tanto el Gobierno español está en estado de shock; incapaz de reaccionar con anticipación a los acontecimientos que manejando con habilidad la experiencia, y la ciencia política, se pueden prever con un alto índice de probabilidad, si no se modifican acertadamente las circunstancias. Enmierdado y desacreditado por la corrupción – aunque este mal afectada a casi todos los partidos, pero no en esa enorme proporción-; noqueado por el fallo inicial de su política de desarme de la insurrección catalana por vía judicial en el ámbito europeo; cerrado a explorar vías políticas constitucionales; dejando pasar el tiempo... el futuro no es nada halagüeño. Todo lo contrario.

Pero lo más grave es que tantos frentes abiertos pueden verse muy pronto agravados con la ayuda consciente del populismo y de las organizaciones que han unido al 'lumpen proletariat', los retales ideológicos y sociales que hasta hoy no habían contado con capacidad de influencia, en un mismo objetivo.

ETA cometió más atentados y mató a más españoles después de muerto Franco que antes. Su gran enemigo era la democracia, porque la democracia hacía más fuerte al Estado.

Por supuesto, ETA no eligió la paz voluntariamente en vez de la guerra. Fue derrotada por el Estado. Pero al cabo de los años el Estado está más débil a pesar de que ya no haya terrorismo – desde 2011 no hay víctimas de ETA- que en los tiempos de mayor violencia.

Ahora todo es más silencioso. La 'kale borroka' existe, pero con menos aspavientos. Y puede decirse que se ha copiado en Cataluña

Ahora todo es más silencioso. La 'kale borroka' existe, pero con menos aspavientos. Y puede decirse que se ha copiado en Cataluña. Pero sigue estando ahí, en las calles y en los caseríos vascongados. Es ese ahogo social a los no nacionalistas; ese desprecio tan cercano que se visualiza también en acosos como el de Alsasua o en las paredes que gritan llamadas de odio.

Unas pintadas, que en otra lengua y con otros conceptos, unidos por el mismo hilo, aparecen en Cataluña, en las Islas Baleares, en Valencia...

Por eso los estrategas de ETA han considerado que esta era la ocasión, tras una cuidadosa, larga y planificada escenificación, para anunciar su 'disolución', su 'sacrificio' y su buena voluntad engañabobos. Creen que no sólo van a conseguir una riada de acercamientos de presos, sino excarcelaciones masivas.

Y el Gobierno de la Nación, haga lo que haga, si es que hace, lo hace mal. No tiene credibilidad. La última gota se la ha llevado Cifuentes. Para frenar el caos e intentar reconducir la mayor crisis española después de la Guerra Civil, no hay otro remedio lógico que elecciones anticipadas urgentes y un Consenso democrático como el de la Transición, sin el que hubiera sido imposible la Constitución del 78; o sea, la democracia.

Pero para ello se necesita un bloque constitucional mayoritario, sólido y con sentido de Estado. Y este es un serio problema. Ese bosque lo están talando.

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