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19/01/2018 11:33 CET | Actualizado 19/01/2018 11:39 CET

Gürtel: mucho más que un juicio

EFE

Desde el pasado lunes y hasta principios de abril en la Audiencia Nacional se recuerda primero y se juzgará después una forma de hacer política en la Comunitat Valenciana. Un largo periodo de sombras que el Partido Popular pretende que se olvide con perdones expresados con la boca pequeña. Que quienes hoy pasan por ser los protagonistas de la prometida regeneración de este partido miren para otro lado, como si nada fuera con ellos, resulta tan poco verosímil (ahí están las hemerotecas) como tenaz es su estrategia de hacer creer que poco o nada ha pasado. Y ha pasado mucho y muy grave.

Una formación política, y así lo han admitido ya nueve empresarios en el inicio de este proceso, fue presuntamente financiada, de manera irregular, a través de facturas falsas para competir en las campañas electorales dopados, en condiciones económicas más beneficiosas que los demás ¿Basta con pedir disculpas cuando se adulteran las reglas del juego democrático? Pocas preguntas deberían ser tan retóricas, pero el PP está en otros debates, entendidos éstos como cortinas de humo, para pasar una página que pesa como una losa.

La coartada del pasado para restar trascendencia a los saqueos y tramas corruptas que asolaron la Comunitat Valenciana no se sostiene

No deja de ser paradójico, si no fuera por venir de donde viene, que el mismo partido que manipuló y hundió la televisión autonómica tilde ahora de 'sectario' que no se vayan a programar toros. Baste el ejemplo, que puede parecer menor pero es altamente significativo, para calibrar que los límites de la hipocresía, en según qué actores, pueden resultar infinitos. La coartada del pasado para restar trascendencia a los saqueos y tramas corruptas que asolaron la Comunitat Valenciana no se sostiene. Y no lo hace, en primer lugar, porque basta ver hoy los medios de comunicación, y en segundo, y mucho más grave e imperdonable, porque esa política de expolio de lo público hipoteca el presente y perjudica el futuro. Se trata de recursos que han ido a parar a bolsillos indebidos y se han restado de equipamientos, infraestructuras y servicios que deberían haber mejorado la calidad de vida de los valencianos y las valencianas.

La manera de afrontar la gestión publica en el actual gobierno valenciano es incompatible con la opacidad

El actual gobierno valenciano del cambio va mucho más allá de cambiar políticas. Ha cambiado de raíz la manera de afrontar una gestión pública en la que el único objetivo es el bien común. Es decir, la antítesis del interés privado. Un gobierno en el que tiene cabida el error, pero no la indecencia. Un gobierno incompatible con la opacidad; de ventanas y puertas abiertas a la ciudadanía.

La rama valenciana de la trama Gürtel que se juzga en la Audiencia Nacional es un episodio a superar por el daño que ha generado y genera a una Comunitat que se ha visto gravemente perjudicada en su patrimonio y en su reputación. Sin embargo, superación no es sinónimo de olvido ni menos aún de exención de responsabilidades, tanto políticas como económicas.

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