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10/02/2014 07:08 CET | Actualizado 11/04/2014 11:12 CEST

Cambio de rumbo en la política de la Fed

La Fed continuará con su política monetaria no convencional pero a un ritmo más lento. La duda es ahora cuándo decidirá nuevas rebajas del ritmo mensual (si la economía continúa recuperándose, tan pronto como en marzo) y cuándo finalizarán definitivamente (parece que en la primavera de 2015).

La Reserva Federal de EEUU anunció

el pasado 19 de diciembre que va a comenzar

a reducir la magnitud de las

adquisiciones mensuales de instrumentos

de renta fija. Sirva este comunicado

histórico para hacer un repaso

de los principales componentes de la

política monetaria no convencional

que es, sin duda, uno de los legados de

la Gran Recesión.

Agotado el margen de actuación de

los bancos centrales en su vertiente más

convencional (con tipos de interés de intervención

cercanos al 0,0%) y, sobre

todo, dadas las distorsiones en la transmisión

de la política monetaria derivadas

de la debilidad de la solvencia de las

entidades crediticias, desde finales de

2008 se puso de manifiesto que eran necesarias

nuevas herramientas. El responsable

intelectual de las mismas ha sido

Ben Bernanke, que se despide de la Fed

acordando el inicio del fin del Quantitative

Easing (QE).

Se conoce por QE la compra por parte

de un banco central de activos de renta

fija con la intención de mantenerlos hasta

el vencimiento, asumiendo así el riesgo

de crédito (posibilidad de impago) del

emisor. Estas compras se realizan con el

aumento por parte del banco central de

la base monetaria. En definitiva, el banco

central crea dinero (crece su pasivo)

para adquirir renta fija (incrementa su

activo) en un aumento de su balance,

que en el caso de la Reserva Federal ha

sido equivalente a un 25% del PIB de

EEUU.

El QE de la Fed ha tenido varias ediciones

en función de la tipología de activos

que ha comprado. El QE1 tuvo como

objetivo deuda emitida por las agencias

hipotecarias (Fannie Mae y Freddie

Mac), el QE2, deuda emitida por el Tesoro

estadounidense y el QE3, desde finales de

2012, las dos clases de activos de renta

fija. Desde hace un año ha estado adquiriendo

85.000 millones de dólares mensuales

(45.000 millones en deuda del

Tesoro y 40.000 millones de agencias hipotecarias).

Pues bien - y este es el cambio

- desde enero las compras se

reducirán en 10.000 millones de dólares

mensuales (adquirirá 40.0000 y 35.000

millones), en una minoración que se denomina

tapering.

En definitiva, la Fed continuará con

su política monetaria no convencional

(seguirá aumentando la base monetaria

y su balance) pero a un ritmo más lento. La duda es ahora cuándo decidirá nuevas rebajas del

ritmo mensual (si la economía continúa recuperándose,

tan pronto como en marzo) y cuándo finalizarán

definitivamente (parece razonable que en la

primavera de 2015).

El otro eje de previsiones tiene que ver con la política

monetaria convencional, esto es, con el inicio

de subidas de los tipos de interés. Introducimos aquí

otro de los conceptos novedosos: forward guidance,

que podríamos definir como las expectativas que

crea un banco central sobre el tiempo que resta para

que eleve los tipos de interés o sobre el establecimiento

de condicionalidades para ello. La Fed, una

vez más, es pionera y la más clara en su hoja de ruta:

mantendrá los tipos mientras la inflación esté por

debajo del 2,5% y la tasa de paro por encima del

6,5%. La novedad es que la Reserva Federal ha aprovechado

el anuncio del tapering para revisar su forward

guidance, al señalar que aunque la tasa de paro

caiga por debajo de esa cota del 6,5%, los tipos podrían

permanecer en el nivel actual durante bastante

tiempo.

Este artículo se publicó originalmente en la revista Empresa Global, de Analistas Financieros Internacionales.