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25/02/2018 10:22 CET | Actualizado 25/02/2018 10:22 CET

Una España plurinacional, feminista y antirracista se abre paso

Foto de Diego Azpeitia
Manifestación del 12N

Ojalá podamos mantener viva la certeza
de que es posible ser compatriota y contemporáneo
de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia
y la voluntad de belleza,
nazca donde nazca y viva cuando viva,
porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo

Eduardo Galeano

Existe, a día de hoy, una parte de España que cumple con sus obligaciones y sus deberes como ciudadanos pero todavía no tiene todos sus derechos reconocidos. La población migrante somos sujetos políticos que aspiramos a construir un país justo y democrático donde todas podamos sentirnos agusto. Sin embargo, el gobiernoque ya no nos representa, considera a la población migrante una moneda de cambio, meras mercancías, mano de obra barata, los nadie que decía uno: los que cruzan el Estrecho cada día y se dejan la vida por el camino. Pero también, médicos, profesoras, abogadas, trabajadoras domésticas, autónomas, amas de casa... que lo dejaron todo en sus países de origen y llegamos aquí para construir un futuro aquí. Patria es toda esa gente que se siente de aquí independientemente de su origen. España por tanto no puede mirar a otro lado, es momento de apostar por la diversidad y por la pluralidad. Es momento de que se ponga encima de la mesa debates como el derecho a ser ciudadanos y ciudadanas. Sin complejos y con valentía.

¿Por qué tiene que esperar un peruano 2 años o un marroquí 10 años para poder decidir quien será el próximo presidente de España?

En este sentido, la (in)capacidad de poder participar de los asuntos políticos que nos incumben a todas es uno de los grandes desafíos que tiene España en los próximos años. ¿Por qué tiene que esperar un peruano 2 años o un marroquí 10 años para poder decidir quien será el próximo presidente de España? ¿No nos afecta igual las políticas que ese presidente vaya a llevar a cabo sea en 2 años o en 10? ¿Acaso no nos afectan las políticas educativas, la sanidad, la políticas de empleo o las pensiones que tienen efectos en nuestra vida cotidiana, llevemos 2 años o 10 años en España?.

Es injustificable que a día de hoy el derecho a voto de la población migrante dependa directamente de la firma de acuerdos y convenios entre el estado español y países terceros, impidiendo con ello el ejercicio pleno de derechos de una parte importante de la sociedad, esto es, trabajadores, autónomos, amas de casa... que viven aquí, vivimos aquí, pagamos nuestros impuestos aquí y hacemos que este país cada día sea mejor con esfuerzo y sacrificio. No podemos estar sujetos a la arbitrariedad de tratados y lapsos temporales que no responden a las necesidades reales que tenemos: poder participar activamente de las decisiones que afectan a nuestro día a día.

España se tiene que reconciliar con su pasado y reconocer el aporte de la población migrante en la construcción del país

Toda esta población marginada, silenciada y a la que se le impide el derecho a poder votar nos recuerda que el pacto social surgido de la transición no responde a los tiempos actuales y por tanto hay que adaptarlo y actualizarlo. España se tiene que reconciliar con su pasado y reconocer el aporte de la población migrante en la construcción del país. España debe respetar los derechos humanos, debe cerrar los CIEs, debe acoger a los refugiados y refugiadas que huyen del hambre y de la guerra. España ya es plurinacional, feminista y antirracista, aunque el gobierno se haya quedado en el siglo pasado e intente imponer una visión ya superada.

Todas las comunidades racializadas, seamos árabes, afrodescendientes, rifeñas, ecuatorianas, bolivianas, chilenas o rumanas construimos este país. España es hoy, a pesar de algunos de sus gobernantes, plurinacional, no solo en sus territorios, sino en su convivencia y en su diversidad. Construimos España con nuestros gestos cotidianos que sacan a este país adelante, con las horas extras que echamos como maestros, médicos o cuidando a nuestros mayores. La España que ya existe no puede, por tanto, entenderse sin nosotras.

Ha llegado ahora nuestro momento, el momento de que se nos reconozcan todos los derechos a todas las comunidades racializadas: moras, chinas, latinas...que además somos las más precarias, y las más golpeadas por el viejo colonialismo y el racismo. Es hora de que se nos reconozca como ciudadanas dentro de un país plurinacional con derechos para todas. El problema no somos nosotras, que tenemos un color de piel diferente, el problema es ese sistema colonial y racista que ha vertebrado España en los últimos siglos, desde 1492. La España resultado de la transición es heredera de esa concepción excluyente, pero hoy con el ciclo que se abrió con el 15M, toca impulsar un nuevo capítulo en la historia, en acuerdo a anhelos y aspiraciones renovadas. Porque las que levantamos este país y defendemos esta patria, inevitablemente somos y seremos españoles para siempre: De una nueva España plurinacional, feminista y antirracista.

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