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POLÍTICA
28/06/2019 14:53 CEST | Actualizado 28/06/2019 15:55 CEST

50 años de Stonewall: los disturbios en un pub neoyorquino que levantaron al colectivo LGTBI

Gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, drag queens... Todos ellos iniciaron el movimiento LGTBI en Nueva York en 1969 ante la violencia policial.

Era 28 de junio de 1969 y la ciudad de Nueva York llevaba tiempo siendo testigo de las protestas contra la Guerra de Vietnam, del boom del movimiento hippie y de las revueltas por los derechos civiles de los afroamericanos. Esa noche, varias personas del colectivo LGTBI tomaban algo en el pub de ambiente Stonewall Inn, el único en el que podían bailar y besarse. Se encontraba en el 51 y 53 de Christopher Street.

Cuatro policías entraron a gritos a la 1:20 de la madrugada para hacer una de sus habituales redadas en las que detenían a los transexuales. Pero esta vez fue diferente: la clientela del bar se plantó. Estaban cansados de detenciones por su orientación sexual. Esas horas marcaron un antes y un después para el colectivo LGTB. Nada volvería a ser igual. 

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Gays, trans, lesbianas, drags, bisexuales... Aquellos que se encontraban en el Stonewall esa noche no pensaban dar un paso atrás. Los agentes entraron, bloquearon las puertas, les dijeron que se pusiesen en fila para identificarlos y comenzar así la redada en la que se llevaban a los baños a las personas trans y, si su sexo biológico no coincidía con su género, las arrestaban. Pero esta vez no hubo miedo: se negaron a ser identificados y esto hizo que la Policía pidiese refuerzos. Comenzaron las detenciones y con ellas aumentó la tensión.  

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El ruido de estos arrestos hizo que se concentrase de manera instantánea una muchedumbre frente al bar, que aumentaba por momentos. Los coches oficiales tardaban en llegar y cuando los agentes empezaron a subir a los detenidos, la gente vitoreaba. ”¡Poder gay!”, gritaban. CantaronWhe shall overcome (Venceremos) y la hostilidad se hizo presente.

Fue entonces cuando un agente empujó a una transexual y esta le contestó dándole en la cabeza con el bolso, lo que desencadenó que los presentes comenzasen a arrojar cosas al coche y tuviese lugar una riña que acabó derivando en varias jornadas de disturbios y protestas que hoy son consideradas históricas. Volaron botellas vacías y piedras y la policía repartió porrazos indiscriminadamente entre los que estaban en el bar y los que se acercaron a apoyarlos mientras muchos arrestados escapaban de los coches policiales. 

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Las protestas fueron habituales los días siguientes en la calle Christopher. Se quemaron contenedores, se atacó a los coches de la Policía y Stonewall apareció con varias pintadas en las paredes: “Poder drag”, “invadieron nuestros derechos”, “apoya al poder gay”, “legalización de los bares gays”... 

Y no sólo eso: la mediatización de lo que había pasado hizo que muchas personas se acercasen a reuniones organizativas del movimiento recién creado o que llegase a otras ciudades. 

El colectivo no se volvió a callar. Fue por ello por lo que se fijó el 28 de junio como Día Internacional del Orgullo Gay.

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En octubre de 1969, la mafia que llevaba el bar lo cerró. Consideró que se conocía demasiado el sitio para las actividades que ellos pretendían desarrollar. Hace una década el pub reabrió y ahora es templo de encuentro y peregrinaje al que Barack Obama declaró Monumento Histórico Nacional. 

Los disturbios de Stonewall lo cambiaron todo. Gracias a aquellas lesbianas, gays, bisexuales, drags, prostitutas y transexuales hoy miles de personas marchan en cientos de ciudades del mundo orgullosas de su orientación sexual. Stonewall no fue solo un pub. Se convirtió en un símbolo.