A conejo ido, palos a la madriguera

Hasta a Aznar lo pusieron a caldo cuando uno sugirió como pidiendo perdón que fue el mejor de los que vinieron detrás del fogoso Fraga.
Imagen de un conejo en una madriguera taponada por la ceniza del volcán de La Palma.
Imagen de un conejo en una madriguera taponada por la ceniza del volcán de La Palma.
Ángel Tristán

En la calle se oyen cosas que no son frecuentes en las ‘redes’ –no digo sociales porque han ido degenerando en lo contrario- y que además son dichas con calma y con argumentos, por gente educada en la urbanidad y la tolerancia. Hay que pasear más, tomar algún que otro cortado y hacerse el distraído mientras se repasan los periódicos. Tic, muy enriquecedor de periodista veterano.

No solo “pobre pepé”, decía en la terraza del Hotel Madrid, al lado del ‘Gabinete Literario’ de Las Palmas de Gran Canaria, un liberal de toda la vida, “como Romanones, pero moderno, oigan”, sino que encima se sentía “muy defraudado”. Entendí que era lo que decía ser pero sin los prefijos ultra ni neo. Ya por los noventa y tantos, conservador “y a mucha honra pero de los valores de la Transición. “En lo otro estoy, como dijo una vez Martín Villa, con las obras de misericordia, dar de comer al hambriento, sanar al enfermo, vestir al desnudo, dar techo y cobijo… El cristianismo inventó, salvando las distancias, el estado de bienestar”.

Sus amigos, de la misma o parecida quinta, asentían. “Desde que se fue Don Manuel hemos perdido el norte”. Hasta a Aznar lo pusieron a caldo cuando uno sugirió como pidiendo perdón que fue el mejor de los que vinieron detrás del fogoso Fraga. El mismo de antes puntualizó: “Sí, claro, pero aquella foto de la boda de su hija en El Escorial… toda la corte de aduladores que han acabado entre rejas, el trato con Pujol, que no fue solo de millones sino de concederle el fin del ejército del pueblo, o sea, con mili…”. Rajoy, “un pobre diablo, holgazán y con una gran cultura…sobre todo futbolera, y con tortícolis de tanto mirar para otro lado”. A Casado se lo cepillaron con claro desdén: “un petimetre, un aparatchik, como decían en la URSS, típico producto del aparato orgánico experto en el arte de la escalada invisible, un don nadie que va de ridículo en ridículo…”.

Esto último parece indudable. A las pocas horas de que criticara a Pedro Sánchez por estar (como él, de eso se olvidó) de vacaciones en plena sexta ola con la ómicron enviando pacientes a las UCI, el presidente del Gobierno llegaba a La Palma (por octava vez desde que estalló un cráter más en Cumbre Vieja) para felicitar a los palmeros por el fin ‘técnico’ del volcán y para anunciar en persona nuevas ayudas. “No nos olvidaremos de La Palma; ahora empieza la reconstrucción y el relanzamiento de la isla”.

Además, el manido discurso de las vacaciones a estas alturas es una estupidez: vivimos en plena efervescencia del teletrabajo; para hablar con las tropas desplazadas al Sahel o al Cuerno de África no hace falta ir en avión. Basta un ordenador y una app.

Pablo Casado parece abducido por un diablillo coñón. Va camino de ser un personaje de los chistes de Lepe, con perdón. Camina por una calle empedrada de mentiras, trolas, bulos y memes sin mirar si hay un adoquín suelto. Dice lo que se le ocurre, sin pararse a pensar si lo oyó o lo soñó. Por ejemplo, que la vicepresidenta socialista Calviño era un ‘bluf’ y poco menos, o no, que era el hazmerreir en Europa. A las pocas horas era nombrada presidenta del Comité Monetario y Financiero del Fondo Monetario Internacional (FMI) “un instrumento clave de orientación estratégica a la labor y las políticas del organismo supervisor financiero internacional”.

“Pablo Casado parece abducido por un diablillo coñón. Va camino de ser un personaje de los chistes de Lepe, con perdón.”

El colíder del PP se ha convertido en un antisistema en su entorno europeo. Sus seguidores más entregados imitan su condición holligan en el Europarlamento: cada vez están más lejos de la UE y más cerca de los insumisos autoritarios del Este, Polonia, Hungría….y de los movimientos nacionalistas de extrema derecha, aparte de la ‘conexión VOX’.

Ya son frecuentes sus encontronazos autoritarios con la CEOE, que sin quererlo muestran cuanto de papel pintado y trampantojo hay en sus frecuentes apelaciones a su presunta pero cuestionable condición de guardianes del constitucionalismo. La Constitución de 1978 es la que es por una cosa que se dio en llamar ‘consenso’; como los famosos ‘Pactos de la Moncloa’, fundamentales para que España pudiera empezar una andadura con una economía articulada sobre la base de un amplio acuerdo. Había que hacer muchos sacrificios, adoptar medidas muy duras pero imprescindibles, el país era una ruina, pero de verdad, y el trabajo de la democracia aún en el paritorio se presentaba inmenso y lleno de escollos. Pues bien, cuando por primera vez en 40 años se llega a una reforma laboral consensuada por todos los agentes implicados (patronal, sindicatos, Gobierno…) y por un amplísimo respaldo social y político Pablo Casado no solo se desmarca preventivamente sino que anuncia ipso facto’ una contrarreforma con el mismo defecto de la reforma Rajoy: la unilateralidad.

Y es que esto es lo que pedía Bruselas para liberar nuevos fondos Next Generation: el acuerdo de la patronal y los sindicatos, y todo con un objetivo principal: reducir la temporalidad y una brecha social en aumento imparable. Y reponer en su lugar constitucional el papel de las organizaciones empresariales y de trabajadores.

Todo está siendo por el estilo; regido por la mano invisible del absurdo: el aumento del SMI, el pacto sobre las pensiones… lejos de sumirnos en un caos produce seguridades. Y esa es una de las claves: hay quienes, como los actuales dirigentes del PP, cada vez más faltones y más aislados, necesitan un presente caótico y un futuro horroroso para desviar la atención de sus problemas, sobre todo de su problema principal: el inacabable paseíllo por los banquillos de acusados.

Por eso cuando Casado dice sacando pecho que “somos los mejores gobernantes” y que la experiencia les avala, hasta los propios se sonríen. Los demás, como es lógico, se extrañan de tanta simpleza. No parece de buen gobernante no acertar ni una. “Equivocarse una vez – dijo Felipe González - es de humanos; equivocarse siempre es de idiotas”. En esta línea transitó mucho antes Winston Churchill cuando dijo que el “político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene, y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que él predijo”.

Aquí tiene un problema Pablo Casado: si decide hacer lo que debe se pasaría horas y días explicando por qué no se produjo ninguna de las catástrofes anunciadas: cuáles fueron las razones para que la UE aceptara la idea apadrinada al principio por Macron y Sánchez de los fondos de reconstrucción post covid, una ‘ocurrencia’ sin futuro; cómo es que después de sus poco patrióticas advertencias a Bruselas de que el gobierno español no era de fiar con las perras, Bruselas se fio, quizás porque repasó la lista de imputados por corrupción y las condenas recaídas sobre ellos y el Partido Popular.

“La táctica parchís de los dos estrategas principales, Pablo Casado y Teodoro García Egea fue confiar en que las sospechas vertidas con toda desfachatez en el extranjero retardaran los fondos.”

La táctica parchís de los dos estrategas principales, Pablo Casado y Teodoro García Egea fue confiar en que las sospechas vertidas con toda desfachatez en el extranjero retardaran los fondos. Había que evitar a toda costa que, aunque beneficiaran a España, beneficiaran al gobierno socialista y fortalecieran las opciones electorales de Sánchez. Después, visto lo visto, tiraron por el camino de en medio. Irse comiendo a Ciudadanos allí donde la ingenuidad de Ciudadanos, perdidos en su laberinto y de los delirios de grandeza de su guía desnudo, Albert Rivera, fue aupando gobiernos de perdedores y entronizando a la derecha. Elecciones anticipadas en Murcia, elecciones anticipadas en Madrid, y ahora, elecciones anticipadas en Castilla y León… ¿etcétera?

Ya decía Kennedy, y otros antes que él, que quien cabalga a lomos de un tigre con frecuencia suele ser comido por la fiera. Y es que, encima, un tigre no se sacia solo con un bistec.

Inés Arrimadas lo reconocía ayer lunes en El País: “Viendo lo que ha pasado (…) la negociación que hizo mi partido en 2019 fue un grave error, porque se regaló al PP las cuatro presidencias de las comunidades autónomas en el momento en que habían sacado su peor resultado”. En Alemania, los liberales han formado gobierno con los socialistas y los verdes. Puro pragmatismo progresista y bisagra. Si Rivera no se hubiera trastornado hoy podría ser el gran centro liberal de España.

Pero hay un refrán canario que dice: “a conejo ido, palos a la madriguera”.

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